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Ciencia

Conozca de qué manera los piojos comenzaron con su “reino de la piquiña”

Hace más de 90 millones de años, un parásito aventurero se arrastró de un pájaro a un antepasado de los elefantes. ¿Por qué es importante estudiar su evolución?

Conozca de qué manera los piojos comenzaron con su “reino de la piquiña”

Un piojo de ganado de nariz larga ( Linognathus vituli) y cajas de huevos. // Dennis Kunkel

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Entre los comerciales de televisión más memorables se encuentran los de champús contra los piojos. La coreografía siempre es la misma: niños rascándose con angustia sus cabezas. Estos insectos molestos son un dolor de cabeza para muchos padres de familia al mandar a sus hijos a la escuela. Y no hay un producto capilar que más se identifique por su particular forma que la peinilla para desterrarlos del cuero cabelludo.

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Hubo un tiempo, hace al menos 90 millones de años, cuando los mamíferos podrían haber estado felizmente libres de piojos. Pero no iba a durar. Un antiguo ancestro mamífero de los elefantes y las musarañas elefantes de hoy en día contrajo los diminutos parásitos de la piel de un ave e inició el problema que representan los piojos en la actualidad.

Esa es la conclusión a la que llegaron el biólogo Kevin Johnson de la Universidad de Illinois en Champaign y sus coautores, tras una investigación genómica del “árbol de los piojos” de los mamíferos. La investigación sugiere que muchos de los piojos que parasitan a los mamíferos actuales pueden rastrear sus raíces hasta un solo ancestro de piojo en un solo mamífero que vivió antes de la extinción de los dinosaurios que no son aves.

Un insecto resiliente

La historia de los insectos que ocasionan que a muchos niños los rapen, rara vez se cuenta, pero en cierto modo es tan peculiar como la historia de los mamíferos. Por ejemplo, cuando las focas se adaptaron a vivir en el océano, hace decenas de millones de años, sus piojos se adaptaron con ellas para convertirse en los únicos insectos verdaderamente marinos. “Los piojos pueden coevolucionar de manera bastante intrincada con su anfitrión”, explicó Bret Boyd, biólogo de la Virginia Commonwealth University en Richmond, a la revista Nature.

Pero los piojos también tienen una habilidad extraordinaria para cambiar de huésped cuando surge la oportunidad. Es esta habilidad la que ayuda a explicar por qué los piojos que se encuentran en las focas, los zorrillos, los elefantes y los humanos parecen descender todos del mismo ancestro. Después de examinar los datos genéticos de 33 especies de piojos que provienen de todos los principales grupos de mamíferos, Johnson y sus colegas concluyeron que los piojos han cambiado de hospedador mamífero al menos 15 veces desde que parasitaron mamíferos por primera vez.

Beneficios frente a la piquiña

Establecer la evolución de cómo los piojos han cambiado de huespes a través de los años ha sido difícil de armar, pero no es la única razón. “El simple hecho de obtener piojos de una amplia gama de especies huésped para extraer su ADN es un desafío logístico”, precisó Vincent Smith, investigador de informática de la biodiversidad en el Museo de Historia Natural de Londres.

Fijar el árbol de los piojos tiene implicaciones más amplias. Los biólogos de principios del siglo XX utilizaron piojos para probar sus ideas sobre la coevolución, la evolución entrelazada de dos o más especies, dice Smith. Él piensa que el último estudio podría tentar a los biólogos interesados ​​en estos amplios temas evolutivos a echar un nuevo vistazo a los piojos.

Pero el proceso es complicado. Los científicos establecen que una de las razones por las que los piojos chupadores de sangre pueden sobrevivir en los mamíferos es porque los insectos parásitos portan bacterias simbióticas que les proporcionan vitaminas B que no pueden obtener fácilmente de la sangre de los mamíferos. Sin embargo, así como los piojos pueden cambiar entre huéspedes mamíferos, parece que las bacterias pueden cambiar entre huéspedes piojos. Mientras investigaban un piojo de foca marina hace algunos años, los investigadores identificaron que sus simbiontes bacterianos se habían adquirido hace relativamente poco tiempo.

“Presumiblemente, el piojo perdió algún simbionte ancestral y lo reemplazó con este nuevo, por lo que es muy parecido a un cambio de anfitrión a un nivel más profundo. Son niveles sobre niveles de complejidad”, concluyó Bret Boyd, biólogo de la Virginia Commonwealth University en Richmond.

Relación con el COVID-19

El árbol de los piojos también podría proporcionar información importante sobre el cambio de huésped, un tema candente, dado que los orígenes de algunas enfermedades, incluida la COVID-19, pueden explicarse por el cambio de huésped de otros animales a humanos.

“Cualquier cosa que nos brinde una comprensión más profunda de la mecánica del proceso podría arrojar luz sobre cómo minimizar la posibilidad de que las nuevas enfermedades cambien de huésped a los humanos”, expuso el biólogo Kevin Johnson.

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