Ciencia


¡Qué raro! Entérese cómo un veterinario se contagió de COVID-19

El suceso, ocurrido en Tailandia, tiene como antagonista a un gato. La situación aportó más información de la propagación viral a través de animales.

OMAR CARRASQUILLA LEÓN

02 de julio de 2022 04:30 PM

Paloma y gato, dos animales ingratos. Es un adagio bastante popular para describir la personalidad independiente de los felinos, muy diferente a la melosidad de los perros para con sus amos. Pero su belleza e importancia para sus dueños son elementos más importantes que su eventual antipatía.

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Ahora, se agrega al historial de desventajas de los gatos que pueden transmitir el virus del SARS-CoV-2 a las personas. Un equipo en Tailandia informó sobre la primera evidencia sólida de este contagio. El hecho provocó sorpresa pues los científicos subrayaron la tardanza de que esto haya ocurrido, dada la escala de la pandemia.

Por consiguiente, es un hecho la capacidad del virus para saltar entre especies animales y el contacto cercano entre gatos y personas. “Sabíamos que esta era una posibilidad desde hace dos años”, precisó Angela Bosco-Lauth, investigadora de enfermedades infecciosas en la Universidad Estatal de Colorado en Fort Collins.

El maullo del COVID

Los estudios tempranos en la pandemia encontraron que los gatos arrojan partículas de virus infecciosos y pueden infectar a otros gatos. Y en el transcurso de la pandemia, los países informaron infecciones por SARS-CoV-2 en docenas de gatos domésticos. Pero establecer la dirección de la propagación viral, de gato a persona o de persona a gato, es complicado.

Lo sucedido en Tailandia “es un informe de caso interesante y un gran ejemplo de lo que puede hacer un buen rastreo de contactos”, explicó Marion Koopmans, viróloga del Centro Médico de la Universidad Erasmus en Rotterdam, Países Bajos.

El caso tailandés se produjo por accidente. En agosto, un padre y un hijo que dieron positivo por SARS-CoV-2 fueron trasladados a una sala de aislamiento en el hospital de la universidad. Su gato de diez años también fue examinado y dio positivo. Mientras le tomaban la muestra, el gato estornudó en la cara de un veterinario, que llevaba una máscara y guantes, pero no protección para los ojos.

Tres días después, la veterinaria desarrolló fiebre, resfriado y tos, y luego dio positivo por SARS-CoV-2, pero ninguno de sus contactos cercanos desarrolló COVID-19, lo que sugiere que el gato la había infectado. El análisis genético también confirmó que el veterinario estaba infectado con la misma variante que el gato y sus dueños, y que las secuencias genómicas virales eran idénticas.

Riesgo bajo

Los investigadores dicen que tales casos de transmisión de gato a humano probablemente sean raros. Aún así, los científicos sostienen que vale la pena tomar precauciones adicionales al manipular gatos sospechosos de estar infectados. La gente “no debería abandonar a sus gatos, sino cuidarlos más”, es la invitación.

Otros animales sospechosos de infectar a las personas incluyen visones de granja en Europa y América del Norte, hámsters domésticos en Hong Kong y venados salvajes de cola blanca en Canadá. Agregar gatos a la lista “amplía nuestra comprensión del potencial zoonótico de este virus”, expresaron los científicos.

Pero los investigadores dicen que todos estos son eventos raros y que los animales aún no juegan un papel importante en la propagación del virus. “Los humanos siguen siendo claramente la principal fuente del virus”, concluyó Bosco-Lauth.

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