Un equipo de astrónomos logró encontrar evidencias de una estrella que fue destruida tras dos explosiones, un descubrimiento que revela detalles de algunas de las detonaciones más importantes del Universo desde una nueva perspectiva.
Los astrónomos estudiaron los restos centenarios de una supernova (la SNR 0509-67.5) con el Very Large Telescope que el Observatorio Austral Europeo (ESO) tiene en el desierto chileno de Atacama, y encontraron patrones que corroboran que su estrella sufrió dos detonaciones. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Astronomy. Lea también: Dos explosiones de supernova dibujaron el 30 Doradus B
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El ESO explicó que la mayoría de las supernovas significan la muerte explosiva de las estrellas masivas, pero una variedad importante proviene de una fuente discreta, y las ‘enanas blancas’ -los pequeños núcleos inactivos que quedan después de que las estrellas agoten su combustible nuclear- pueden producir lo que los astrónomos llaman ‘supernovas de Tipo Ia’.
Este tipo de supernovas se producen cuando una enana blanca absorbe material de una estrella compañera y alcanza una masa crítica, lo que desencadena una explosión cuya luminosidad será similar en casi todos los casos. “Las explosiones de enanas blancas desempeñan un papel crucial en la astronomía”, señaló el investigador Priyam Das, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), quien dirigió el estudio.
Fundamentales en el Universo
Todos los modelos explican que las ‘supernovas de Tipo Ia’ parten de una enana blanca en un par de estrellas; si orbita lo suficientemente cerca de la otra estrella del par, la enana puede robar material de su compañera. En la teoría más consolidada sobre las supernovas de este tipo, la enana blanca acumula materia de su compañera hasta alcanzar una masa crítica, momento en el que experimenta una única explosión, pero los estudios recientes sugieren que al menos algunas supernovas podrían explicarse mejor mediante una doble explosión desencadenada antes de que la estrella alcance esta masa crítica.
La nueva imagen captada y analizada por los astrónomos confirma esta intuición, y han apuntado que la enana blanca forma una capa de helio robado a su alrededor, que puede volverse inestable e inflamarse; esa primera explosión genera una onda de choque que viaja alrededor de la enana blanca y hacia el interior, desencadenando una segunda detonación en el núcleo de la estrella, creando así la supernova.
El ESO destacó que las ‘supernovas de Tipo Ia’ son fundamentales para comprender el Universo; se comportan de forma muy consistente, y su brillo predecible, independientemente de su distancia, ayuda a los astrónomos a medir distancias en el Espacio.
Utilizándolas como una ‘cinta métrica cósmica’, los astrónomos descubrieron la expansión acelerada del Universo, un descubrimiento que le valió a tres investigadores el Premio Nobel de Física en 2011.