Hace 40 años que se tienen datos importantes sobre la naturaleza de Saturno, el sexto planeta del sistema solar y el segundo más grande detrás de Júpiter. Sin embargo, fue hasta hace unas horas que la NASA reveló que, gracias a observaciones del telescopio espacial Hubble, el vasto sistema de anillos de Saturno está calentando la atmósfera superior del planeta gigante. Lea: Hallan agujero negro tan grande que el Sol parecería un piojo a su lado
“Se necesitó la perspicacia de un astrónomo veterano para reunir todo en un año, utilizando observaciones de Saturno realizadas por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA y la sonda espacial Cassini, ya retirada, además de las naves espaciales Voyager 1 y 2 y la misión International Ultraviolet Explorer, también retirada”, contó la agencia espacial.
El fenómeno nunca antes se había visto en el sistema solar. Es una interacción inesperada entre Saturno y sus anillos que potencialmente podría proporcionar una herramienta para predecir si los planetas alrededor de otras estrellas también tienen gloriosos sistemas de anillos similares a los de Saturno.
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¿A qué se debe?
Según la agencia estadounidense, la explicación más factible es que las partículas heladas del anillo que llueven sobre la atmósfera de Saturno provocan este calentamiento. Esto podría deberse al impacto de micrometeoritos, bombardeo de partículas de viento solar, radiación ultravioleta solar o fuerzas electromagnéticas que recogen polvo cargado eléctricamente.
“Todo esto sucede bajo la influencia del campo gravitacional de Saturno que atrae partículas hacia el planeta. Cuando nuestra sonda espacial Cassini se sumergió en la atmósfera de Saturno al final de su misión en 2017, midió los componentes atmosféricos y confirmó que muchas partículas caían desde los anillos”, precisó la NASA.
La información recabada es clave, como se indicó anteriormente, porque permite comenzar a tener un enfoque global que produzca una firma real sobre las atmósferas en mundos distantes. “Uno de los objetivos de este estudio es ver cómo podemos aplicarlo a los planetas que orbitan alrededor de otras estrellas. Llámalo la búsqueda de ‘exo-anillos’”, concluyó la NASA.