Nuestro planeta alcanzará mañana su mayor velocidad en 2023. La razón de ser de este fenómeno es que la Tierra se situará en el perihelio, mayor proximidad al Sol en su órbita anual. Eso produce la máxima velocidad orbital, acelerando 3.420 kilómetros por hora sobre el promedio. Lee además: “El Sol es verde”: ¿Elon Musk se volvió loco o tiene la razón?
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¿Por qué ocurre?
La Tierra gira alrededor del Sol, describiendo una órbita elíptica de 930 millones de kilómetros, a una velocidad media de 107.280 kilómetros por hora, lo que supone recorrer la distancia en 365 días y casi 6 horas, de ahí que cada cuatro años se cuente uno bisiesto.
Pero, de acuerdo con la segunda ley de Kepler, esa velocidad de traslación varía, aumentando hasta ser máxima en el perihelio --la menor distancia al Sol-- con 110.700 kilómetros por hora, y reduciéndose hasta ser mínima en el afelio, con 103.536 kilómetros por hora, más de 7.000 kilómetros por hora de diferencia.
Este martes 4 de enero a las 00:52 (GMT -6), el planeta alcanzará una distancia mínima de 147 millones de kilómetros respecto al Sol, suficiente para que, en vez de desplazarse a la velocidad media de 107,280 kilómetros por hora, acelere hasta alcanzar la máxima de 110,700 kilómetros por hora.
Ocurre exactamente lo opuesto en el afelio, cuando nuestro planeta se desplaza a su mínima velocidad. El afelio en 2023 será el 6 de julio, a unos 5 millones de kilómetros de distancia más. Lee también: ¿Innovación o locura? Con sonda llevarían vida al océano de una luna de Júpiter
¿Lo sentiremos?
Ahora, ¿los terrícolas sentiremos algo nuevo? No exactamente.
De acuerdo con National Geographic, este aumento de la velocidad terrestre es imperceptible para los seres vivos que habitamos en ella, sin embargo, durante el perihelio, la luz solar reflejada sobre la Tierra es un 7 % más intensa que en el afelio. Este fenómeno también provoca que las estaciones actuales (el invierno boreal y el verano austral) tengan una duración 4.7 días menor que las estaciones que ocurren en julio, durante el afelio.
Aunque la distancia máxima y mínima entre la Tierra y el Sol no sea relevante para la temperatura terrestre, se trata de un fenómeno más evidente para los países del hemisferio norte, donde el invierno provoca las temperaturas más bajas del año a pesar de que la distancia respecto al Sol es mínima, mientras que el verano trae consigo olas de calor que coinciden con el afelio.