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Ciencia

¿Un pesebre en la Luna? El plan de Israel para hacer brotar plantas en ella

Cráteres, polvo y oscuridad, son elementos que el país hebreo quiere acabar con pasto, cultivos y pinitos para humanizar el cuerpo celeste.

¿Un pesebre en la Luna? El plan de Israel para hacer brotar plantas en ella

De esta manera, Israel quiere llevar sus experimentos de biotecnología y agricultura a niveles extraordinarios, después de fertilizar un desierto. // Getty

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De la cuna de Jesucristo a hacer brotar plantas en la Luna, eso quiere Israel. El país que ha sido reconocido por su poderío militar y su legado cultural y religioso, ahora quiere imponerse en la carrera espacial relacionada a la búsqueda de salidas para la sostenibilidad medioambiental y alimentaria. Objetivo de todo estado potentado. (Lea: Así prepara la Tierra una sucursal en la Luna)

La maratón por humanizar la Luna comenzó hace mucho y hoy muchos países avanzan en los proyectos para construir bases lunares autosuficientes. Por el lado de Estados Unidos, la NASA afronta los tropiezos de cumplir los objetivos de su misión Artemis, con la que buscan que el hombre vuelva al astro en unos años. Piensan lanzar la primera parte de ese programa el próximo 14 de noviembre. Al otro lado del planeta, China trabaja sin quietud por el establecimiento de colonias y laboratorios en el cuerpo celeste.

Israel, aunque pareciera serlo, no es ningún novato en este tipo de gestas científicas pues tiene ardua experiencia fertilizando terrenos agrestes. El Néguev, un vasto desierto asiático súper árido, hoy tiene plantas y cultivos en sus dunas gracias a proyectos del país del pesebre.

En ese desierto, está ubicado un instituto de investigación donde científicos israelíes planean cultivar una variedad de semillas en la luna. Los Institutos Jacob Blaustein para la Investigación del Desierto en el campus Sde Boker de la Universidad Ben Gurion son los ambiciosos detrás de la primera incursión judía en el Espacio.

La hoja de ruta

En 2019, Israel lanzó Beresheet (al principio en hebreo), una nave no tripulada que se estrelló cuando estaba a punto de alcanzar la superficie de la Luna. Esa misión financiada con fondos privados fracasó al sufrir una aparente falla en su motor principal y otros problemas técnicos y de comunicación cuando estaba cerca de alunizar. Su objetivo de la misión era tomar fotografías y realizar varios experimentos.

Ahora, preparan la sonda Beresheet para llevar un pequeño invernadero sellado, reteniendo la atmósfera terrestre, pero estará sujeto a la microgravedad de la Luna.

“Las bases en la luna o las colonias en Marte podrían convertirse en una realidad, y estamos explorando si sabemos cómo cultivar plantas allí”, expuso Simon Barak, profesor del Instituto Blaustein a The Times of Israel. Y añadió que el enfoque de las cámaras selladas enviado desde la Tierra sería una solución probable.

Y recalcó: “Las plantas serían importantes para la alimentación, el oxígeno, la medicación, la eliminación de CO₂ del aire y también para el bienestar general, ya que se sabe que tener plantas a tu alrededor promueve el bienestar”.

Los científicos establecieron que el proyecto tendrá un fuerte componente de ciencia ciudadana, con personas en todo Israel y fuera de él, incluidos estudiantes de secundaria, animados a cultivar las mismas semillas y plantas que se enviarán a la Luna. Estos constituirán experimentos de control, para compararlos con los de la luna.

“La gente me pregunta por qué gastamos dinero en el Espacio si tenemos problemas que deben abordarse aquí en la Tierra, pero siempre respondo que la Tierra es finita, sus recursos son finitos, y si nos preocupamos por el futuro, es posible que necesitemos los medios para abandonar el planeta y alcanzar las estrellas”, expresó Barak.

Los investigadores creen que el experimento podría ser importante en el debate sobre la expansión de la humanidad más allá de la Tierra.

Los astronautas de la Estación Espacial Internacional cultivan plantas, pero la agricultura en otras partes del Espacio solo tiene un vestigio: una semilla de algodón chino que brotó en la Luna en 2019. Los investigadores israelíes están trabajando con universidades de Australia y Sudáfrica para preparar el pequeño invernadero que pesará dos kilogramos con una variedad de semillas y plantas que viajarían al Espacio en 2025.

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