A un año de la caída de Víctor Julio Suárez Rojas, alias ‘El Mono Jojoy’, los pobladores de La Macarena, Meta, su principal área de operaciones, están a la espera de que el llamado Plan de Consolidación que el Gobierno diseñó llegue con hechos concretos. Carreteras, puestos de salud, educación, trabajo: es mucho lo que falta.
Apenas desde hace un mes en La Macarena hay luz por doce horas, de once de la mañana a once de la noche. En los caseríos cercanos no hay puestos de salud y casi todas las atenciones terminan en remisiones a la lejana Villavicencio. “Si hay una carretera, llega la inversión”, dice una habitante de la región.
La muerte del ‘Mono Jojoy’ trajo cambios evidentes en materia de seguridad, pero para muchos el problema es el mismo. La guerra no se ha acabado, las posibilidades siguen siendo pocas, los productos en la región son muy costosos y la sombra de la guerrilla sigue presente.
Aunque el reclutamiento de menores se ha reducido, el asunto es más que preocupante. Tanto será que el pasado viernes el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, hizo una petición particular ante los habitantes del municipio: que la gente de La Macarena, en la medida que pueda, contacte a quienes se fueron por la fuerza o por voluntad a la guerrilla y los inviten a la desmovilización: “Aún llevan a los muchachos más jóvenes a grupos armados. A todos ellos a quienes ustedes conozcan, que sean sus amigos, sus parientes, sus conocidos, personas que alguna vez hayan visto, jóvenes como ustedes, personas de estas comunidades, reitérenles que se pueden desmovilizar, que pueden volver a la sociedad y reintegrarse”.
Por eso, otro habitante del sector pide ir un poco más allá. “La solución no es si mataron a sutano. La muerte de Jojoy ya pasó, pero no hay nada concreto. Las Farc, uno escucha acciones, y lo que más nos preocupa a las comunidades no es que hablemos de que hay seguridad. La idea es cambiar. La ruta es el diálogo”.
Aunque todavía hay algunas personas que lamentan la muerte de ‘Jojoy’ y no es secreto, la comunidad espera la consolidación que este viernes el ministro Pinzón se comprometió a llevar y otros más le piden al presidente de la República, Juan Manuel Santos, que saque las llaves de la paz.
“Hay mucha gente que participa de ellos y que les dio tristeza, que lástima, pero acá en el pueblo no se sintió. Muchos caseríos copartidarios de ellos, pues les afectó porque son personas que son muy allegadas y era como el patriarca allá”, dicen unos.
Otros mensajes son distintos: “Escuchamos diciendo al presidente Santos que tiene las llaves de la paz, a qué horas las va a sacar. ¿Cuando haya más derramamiento de sangre?, si es la población civil la que sufre el conflicto armado. Saque esas llaves de la paz, que necesitamos de verdad”.
EL BORRUGO, ESCENARIO DE TERROR DE LAS FARC
A unos kilómetros de La Macarena queda El Borrugo, otrora campamento madre del Bloque Oriental al mando de ‘El Mono Jojoy’. Ese escenario del horror, en donde estaban las jaulas en donde tenían secuestrados a más de 300 uniformados, es ahora una base militar sede, entre otros, un batallón de contraguerrilla en alistamiento para reacción inmediata.
Los alojamientos de esos soldados están adecuados sobre unas lozas de cemento ubicadas en donde antes estaban esas jaulas.
Si alguien sabe cómo era ‘Jojoy’ y por donde se movía es el oficial que lo persiguió por años con las Fuerzas Especiales, con la Fuerza de Tarea Conjunta Omega y que ahora es el comandante de las Fuerzas Militares, el general Alejandro Navas.
El general Navas, en ese campamento que conoció bien, relató de nuevo la macabra historia de venganza de la guerrilla con los pobladores de La Macarena.
“Hubo un intento fallido de término de la zona de distensión en ese tiempo y los narcoterroristas emprendieron su huida ante la terminación inminente de plazo para la zona de distensión. Entonces, los habitantes de La Macarena vinieron y se llevaron algunos elementos del campamento. Pero luego, el gobierno prolongó la zona y cuando vinieron los narcoterroristas, no encontraron cosas. Fueron al pueblo y en todas las casas en donde encontraron elementos suyos ejecutaron a los miembros de las familias quienes se habían apropiado de eso”.
Allí, donde el ‘Mono Jojoy’ hacía llegar todas las camionetas blindadas que se robaban en el país y en donde andaba con caballos de paso fino, era su verdadero lugar. Con el fin de la zona de distensión, ‘Jojoy’ nunca salió realmente de su principal área de operaciones y se escondió en una región extensa y difícil.
“La convergencia del Meta, Guaviare y Caquetá. Es bastante extensa, tiene la parte oriental y occidental de La Macarena, tiene hacia el sur el río Tunia, más abajo las sabanas del Yarí. Más al sur, con el río Caguán, por allá tenían sus campamentos también”.
OBJETIVO: ‘EL MÉDICO’
Para el general Navas, la muerte de ‘Jojoy’ “fue un momento de esperanzas para Colombia, indudablemente. Como ha dicho el presidente Santos en varias ocasiones, él era el símbolo del crimen, del terrorismo. Un alivio indudablemente para la ciudadanía colombiana”.
El objetivo ahora se llama Mauricio Jaramillo, o ‘El Médico’, el hombre que pasó a comandar al Bloque Oriental, que ahora se autodenominó Bloque ‘Jorge Briceño’.
“Se encuentra delinquiendo todavía en estos lares. Todas las cuadrillas que le prestaban (a ‘Jojoy) seguridad inmediata, que constituían los anillos, están disgregadas y las estamos combatiendo mediante la presión ofensiva con una operación conjunta”, señaló Navas.
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