El plagio de la Consuelo Araújo Noguera, la Cacica, como se conocía a la exministra, se produjo el 24 de septiembre de 2001 cuando regresaba a Valledupar de una ceremonia litúrgica en la población de Patillal.
En septiembre de 2001, sus captores decidieron terminar con su vida, disparándole a quemarropa, tras percibir cerca la fuerza pública. Su cadáver fue abandonado.
Las muertes de Gaviria y Echeverri fueron reportadas en mayo de 2003, un año después de permanecer en poder de la guerrilla. Estos hechos se produjeron en Mandé, zona rural de Urrao, y la excusa para el deplorable asesinato fue la cercanía de las tropas a la zona en la que estaban los secuestrados.
Al lado de los dos políticos quedaron tendidos también los cuerpos de ocho uniformados que junto a ellos compartieron la tragedia del secuestro.
Se trató del Teniente infantería marina, Alejandro Ledesma Ortiz; el Teniente del ejército, Luis Guarne Tapias, y los suboficiales del ejército Héctor Ducuará; Francisco Manuel Negrete, Mario Francisco Marín, José Gregorio Peña Guarnizo, Samuel Ernesto Cote y Yaircinio Navarrete.
Cuatro años después, en noviembre de 2007, las Farc asesinaron once de los doce diputados de la asamblea del Valle, quienes fueron sacados de la asamblea el 11 de abril de 2002.
Los hechos no podían ser más escalofriantes “asesinados con 95 disparos de fusil AK – 47” se contaba en los medios de comunicación. Los reportes de Medicina Legal daban cuenta de disparos en la espalda de los legisladores y más cruel aún, cuando acaban de bañarse, pues en sus cuerpos se encontraron rastros de jabón y crema dental, inclusive se afirmó que algunos estaban desnudos pues en las heridas no había rastros de ropa, de la misma manera, se cree que fueron cambiados de lugar en el que estaban antes de ser ultimados.
Los muertos en esta oportunidad fueron los asambleístas Juan Carlos Narváez, Jairo Hoyos, Alberto Quintero, Edison Pérez, Héctor Fabio Arizmendi, Javier Giraldo, Ramiro Echeverri, Rufino Varela, Carlos Charry, Carlos Barragán, Nacianceno Orozco.
Como en el caso de los dirigentes antioqueños asesinados (Gaviria y Echeverri) en esta oportunidad también hubo quien contara la historia. Se trató de dirigente Sigifredo López, quien meses después fue liberado tras un largo proceso de diálogos en los que sirvió de mediadora la entonces senadora Piedad Córdoba.
A estas muertes deben sumarse las que según varios de los secuestrados liberados o rescatados han entregado, y según las cuales la guerrilla ha asesinando a uniformados que en algún momento han perdido la razón debido a su largo tiempo plagiados.
