“No sirve. Si la continuamos, vamos a tener un millón de muertos”, fueron las palabras utilizadas por el presidente Gustavo Petro para referirse a la política actual de lucha contra las drogas, que se pensó desde una mirada más prohibicionista y de persecución.
En sus declaraciones, al final de la plenaria de la Conferencia Latinoamericana y del Caribe sobre Drogas, manifestó no solamente su inconformidad ante este enfoque, sino también la necesidad de que se deje de ver como victimarios a Colombia y a México, país invitado especial.
Según dijo, durante 50 años se ha repetido ese discurso y “nos autocensuramos porque tenemos temor a que nos digan que estamos aliados con el narcotráfico”. “El silencio ha sido cómplice con un genocidio que ha provocado la política oficial de la guerra contra las drogas”, advirtió. Los acuerdos de México y Colombia en la Conferencia sobre Drogas
Por tanto, desde su Gobierno se insiste en priorizar la protección de los derechos humanos y la transición a una economía lícita.
A su vez, envió un mensaje directo a quienes estigmatizan a los trabajadores del campo: “Están engañados los de la Unión Europea y los dueños del poder mundial, porque están enfocados en el campesino y no se cuestionan por qué en su sociedad los jóvenes consumen hasta matarse”.
“Se tiraron a Colombia, y todavía, bajo ese precepto, mantienen la guerra contra las drogas. Fracasaron. Eso no sirve. Así no es. (...) ¿A nosotros quién nos devuelve los muertos?”, sentenció. Video: hombres y mujeres salen desnudos en un edificio
Esto concuerda con lo dicho este viernes por el canciller, Álvaro Leyva, quien pidió a países consumidores como Estados Unidos que migren hacia una política de salud pública que se enfoque en las adicciones, ya que, según él, “sin demanda no hay oferta”.
