En el marco de una gira internacional que la ha llevado a Suiza, al Vaticano y a Italia, este jueves se reunió la vicepresidenta, Francia Márquez, con QU Dongyu, el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Durante su encuentro, el cual calificó como “productivo”, le expresó el compromiso del gobierno por alcanzar la soberanía alimentaria y avanzar en el programa denominado Hambre Cero. Le puede interesar: Finalizó la audiencia privada entre Francia Márquez y el Papa Francisco
“En Colombia tenemos alrededor de 15 millones de personas con hambre o mal nutridas y esto supone un desafío enorme”, comentó la mandataria una vez concluyó el encuentro.
Ahí es donde la FAO juega un papel fundamental, así que la también ministra de Igualdad le solicitó a su director el apoyo para alcanzar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible.
Según manifestó, está convencida de que en Colombia “podemos producir alimentos para nuestro consumo interno y para ayudar a nutrir al mundo” y combatir la desigualdad.
“La niñez y los adultos mayores son la población de mayor preocupación en términos de suministro de alimentos y por eso, las experiencias y la tecnología que ustedes han podido ir desarrollando, así como la cooperación financiera, son fundamentales para avanzar en este propósito”, puntualizó Márquez.
Vale destacar que la FAO ya ha desarrollado importantes proyectos para disminuir las brechas en el país. De hecho, hace un par de semanas su representante en Latinoamérica, Maya Takagi, estuvo en una gira para conocer los resultados de un proyecto denominado ‘Transformación territorial, resiliencia y sostenibilidad’.
Con ayuda de la Embajada de Suecia en Colombia se implementó una política integral de reparación a víctimas del conflicto en los departamentos de Bolívar, Córdoba, Nariño y Putumayo. Le puede 237 niños han muerto en Colombia por desnutrición en 2023, según ONG
En varios de sus municipios hubo inversión, se fortaleció la autonomía financiera de sus comunidades, se desarrollaron programas de seguridad alimentaria y se impulsó la producción agropecuaria con enfoque sostenible.
Gracias a esta iniciativa se han beneficiado directamente 3.506 personas, pero también ha habido un impacto en el tejido social que no se puede dar por sentado.
