Según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Colombia se posicionó como el segundo país más peligroso del continente para ejercer el periodismo en 2024. Durante el año, dos periodistas fueron asesinados, dejando al país solo por detrás de México, donde se registraron cinco homicidios de comunicadores, y por delante de Honduras, con un caso.
Jaime Vásquez, reconocido veedor y periodista en Cúcuta, fue asesinado el 14 de abril en Norte de Santander tras denunciar irregularidades en temas como la contratación pública y el Programa de Alimentación Escolar (PAE). Según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), su asesinato tuvo un efecto inhibidor en la región, con varios reporteros abandonando investigaciones similares debido al temor. Le puede interesar: Sicarios matan al periodista Jaime Vásquez: el presidente Petro se pronunció
Te puede interesar:
Usuarios reportan fallas en Bancolombia durante el domingo 10 de mayo
Por su parte, Mardonio Mejía Mendoza, director de la radio comunitaria Sonora Estéreo en San Pedro, Sucre, fue ultimado el 24 de enero mientras cubría asuntos judiciales y de seguridad local.
Un panorama global alarmante
A nivel mundial, Colombia ocupa el séptimo lugar entre los países más peligrosos para ejercer el periodismo, empatando con Ucrania y Líbano, donde los conflictos armados intensifican los riesgos para los comunicadores. En total, 54 periodistas fueron asesinados en el mundo en 2024, siendo Palestina el país con mayor número de casos (16), seguido de Pakistán (7), Bangladesh (5) y México (5).
RSF señaló que, en Colombia, los homicidios de periodistas son perpetrados por grupos armados no identificados. Los reporteros que cubren temas como el medio ambiente, la corrupción y los conflictos armados enfrentan constantemente acoso, intimidaciones y actos de violencia.
Bogotá lidera las estadísticas de agresiones, seguida de Norte de Santander, Antioquia y Arauca, regiones históricamente marcadas por altos riesgos para el periodismo debido a la presencia de grupos armados y problemáticas sociales.
El reporte de RSF y las cifras de la FLIP evidencian un panorama crítico para el periodismo en Colombia. Los asesinatos de comunicadores y las crecientes agresiones en diversas formas destacan la urgencia de garantizar condiciones seguras para quienes ejercen esta labor esencial para la democracia.