El Gobierno de El Salvador solicitó a las autoridades colombianas tomar medidas urgentes para controlar una red de estafas telefónicas que, según sus investigaciones, estaría operando desde una cárcel en Colombia y afectando a ciudadanos de varios países de Latinoamérica.
El ministro de Seguridad salvadoreño, Gustavo Villatoro, afirmó este sábado que las llamadas fraudulentas se estarían originando desde la prisión de Cómbita, en el departamento de Boyacá. De acuerdo con el funcionario, los delincuentes contactan a trabajadores salvadoreños y simulan secuestros con el fin de exigir pagos a sus víctimas.

“Nosotros como autoridades salvadoreñas no nos queda más que pedirle a las autoridades y al Gobierno colombiano que hagan algo, que vayan a hacer una requisa, porque no se entiende cómo en una cárcel de América Latina los reos van a tener acceso a esta cantidad de teléfonos y a esta cantidad de tarjetas SIM”, manifestó Villatoro durante una conferencia de prensa.
El ministro insistió en que el llamado trasciende las diferencias políticas entre ambos gobiernos y apeló a la cooperación regional. “Más allá de la situación política o que nuestro presidente no le caiga bien al presidente de Colombia, por lo menos por hermandad latinoamericana, las autoridades colombianas tienen que poner orden en esta cárcel”, señaló.
Villatoro aseguró que las estafas no solo afectan a El Salvador, sino también a ciudadanos de otros países como Honduras, República Dominicana, Panamá, Costa Rica, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. “Somos los que estamos pagando las consecuencias de la flojera en el tratamiento penitenciario de estos criminales”, afirmó.
Así operaría la red de estafas
Según explicó el funcionario, los estafadores suelen contactar a personas que ofrecen servicios como fontanería o electricidad a través de redes sociales. Posteriormente, los citan a lugares despoblados y, una vez allí, se hacen pasar por integrantes del cartel mexicano Jalisco Nueva Generación para intimidarlos.
Tras las amenazas, exigen pagos a las víctimas para permitirles retirarse del lugar. No obstante, Villatoro aclaró que se trata de un engaño sin presencia física de los supuestos secuestradores. “Todo es psicológico, aquí no hay ninguna evidencia de alguien que haya salido lastimado o que haya visto físicamente a quien lo estaba cuidando en ese supuesto secuestro”, explicó.

El ministro recalcó que en El Salvador no existen carteles de droga ni secuestros activos y que solo un número reducido de personas ha caído en este tipo de estafas telefónicas.
Llamadas rastreadas con apoyo de EE. UU.
Las autoridades salvadoreñas informaron que lograron identificar al menos 375 números telefónicos asociados a esta red criminal, todos con el código internacional 57, así como la existencia de al menos 101 teléfonos activos. Villatoro indicó que la localización de las llamadas se realizó con apoyo tecnológico de Estados Unidos.
“Estamos demostrando técnicamente que estas llamadas son hechas por un grupo de cobardes que se encuentra en esta cárcel de Cómbita en Colombia”, afirmó.
En la conferencia de prensa también participaron el fiscal general de El Salvador, Rodolfo Delgado, y el ministro de la Defensa, René Merino.

