En un acto público encabezado por los jefes de los principales organismos de control y de la autoridad electoral, fue presentada la estrategia ‘Paz Electoral’, una apuesta institucional que busca blindar las elecciones legislativas y presidenciales frente a la desinformación, la violencia política y cualquier intento de deslegitimación de los resultados.
La iniciativa es impulsada por la Procuraduría General de la Nación, la Registraduría Nacional del Estado Civil y la Contraloría General de la República, entidades que coincidieron en la necesidad de enviar un mensaje de unidad institucional en defensa del sistema democrático.
Durante la presentación, el registrador nacional, Hernán Penagos Giraldo, advirtió que las elecciones no pueden convertirse en escenarios de odio ni de confrontación. Recordó el episodio ocurrido en el municipio de Gamarra hace dos años, cuando la circulación de una cadena falsa en WhatsApp desencadenó un ataque contra la sede de la entidad días antes de las votaciones. Lea: CNE fija fechas límite para testigos electorales en Colombia y exterior
“Quemaron viva a una mujer, a una segunda funcionaria con el setenta por ciento de su cuerpo quemado y una tercera en estado vegetativo”, señaló el registrador, al referirse a las consecuencias de la manipulación informativa. A su juicio, la desinformación se ha convertido en un fenómeno global que deteriora la confianza en las instituciones y afecta la estabilidad de los Estados.
Penagos también hizo un llamado a la participación ciudadana como mecanismo para fortalecer la legitimidad democrática y recordó que más de cuatro mil millones de personas en el mundo viven bajo regímenes autoritarios sin posibilidad de elegir o ser elegidos.
Medidas técnicas para blindar elecciones del 8 de marzo
De cara a los comicios del ocho de marzo, la Registraduría detalló un plan de integridad que incluye biometría facial y dactilar para reducir riesgos de suplantación, así como la publicación en línea de 770.000 actas electorales correspondientes a cada mesa de votación, con el fin de que cualquier ciudadano pueda contrastar la información.

“El próximo lunes vamos a congelar todos los software para que el día que se abran el 8 de marzo tengan tranquilidad todas las organizaciones políticas de que el software está absolutamente limpio”, explicó Penagos. Añadió que el código fuente estará disponible y contará con certificación que garantice su inalterabilidad. Insistió en que los sistemas informáticos cumplen una función de sumatoria y no modifican los datos consignados físicamente en las actas.
El proceso contará con la observación de misiones internacionales como la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos, el Centro Carter y la Misión de Observación Electoral. Además, se recordó que los resultados definitivos son declarados por 9.300 jueces de la República, a partir del escrutinio manual realizado por 860.000 jurados en más de 125.000 mesas de votación.
Llamado a respetar los resultados electorales
El contralor general, Carlos Hernán Rodríguez, expresó respaldo a la organización electoral y pidió que cualquier inconformidad sea tramitada por los canales formales. “Participan, por Dios, más de un millón de personas en un proceso electoral, ¡cómo no se van a cometer errores! Pero no son circunstancias que obedezcan a una conducta tipificada en el código penal de dolosa”, afirmó, al advertir que desacreditar deliberadamente los comicios puede poner en riesgo la estabilidad institucional.

El cierre estuvo a cargo del procurador general, Gregorio Eljach Pacheco, quien subrayó que la estrategia apunta a erradicar la estigmatización política y a frenar la lógica de considerar enemigo a quien piensa distinto. En su intervención, describió a los ciudadanos como “hijos de una misma madre que se llama la patria Colombia”.
El jefe del Ministerio Público insistió en que la aceptación de los resultados es fundamental para la legitimidad democrática. “Que se respeten los resultados que digan las urnas, sea cual fuera el resultado que diga el escrutinio electoral”, señaló, al remarcar que el reconocimiento de la voluntad mayoritaria es la base para la estabilidad del próximo cuatrienio.
Como gesto simbólico, propuso que la explanada principal de la Registraduría sea denominada Plaza de la Paz Electoral, en homenaje a quienes han defendido durante décadas el sistema democrático colombiano.
