El divorcio no solo implica el final de una relación sentimental. También representa el cierre de un capítulo financiero que puede resultar complejo para las parejas que deciden separarse. En Colombia, definir quién debe asumir las deudas adquiridas durante el matrimonio o la unión marital de hecho es uno de los puntos más delicados del proceso.
Por eso, la ley colombiana establece las reglas claras para determinar cómo se distribuyen las deudas cuando una pareja decide poner fin a su relación, aquí te contamos. Lee también: ¿Se heredan las deudas tras la muerte de un familiar? Esto establece la ley en Colombia.

Qué pasa con las deudas en el régimen de separación de bienes
Uno de los aspectos que define quién responde por las obligaciones económicas es el régimen patrimonial que haya tenido la pareja.
Cuando el matrimonio o la unión marital de hecho se rige por separación de bienes, cada persona conserva la administración de su patrimonio de forma independiente. En este caso, tanto los activos como las deudas pertenecen únicamente a quien los adquiere.
Esto significa que si uno de los cónyuges solicitó un crédito personal, adquirió una deuda con una entidad financiera o contrajo una obligación económica sin participación del otro, esa deuda seguirá siendo de su exclusiva responsabilidad incluso después del divorcio.
En este régimen no existe una masa patrimonial común, por lo que las obligaciones financieras no se reparten entre las partes.
Cómo se reparten las deudas en la sociedad conyugal
La situación cambia cuando el matrimonio se encuentra bajo el régimen de sociedad conyugal o cuando existe una sociedad patrimonial entre compañeros permanentes.
En estos casos, la ley presume que las deudas adquiridas durante la convivencia son sociales, es decir, que benefician al hogar y por tanto deben ser asumidas por ambos miembros de la pareja.
La jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia ha reiterado que esta presunción se mantiene incluso después de la separación, a menos que se demuestre que la deuda fue adquirida para uso personal o que no tuvo relación con el bienestar familiar.
Por ejemplo, obligaciones relacionadas con vivienda, alimentación, educación de los hijos o gastos médicos suelen considerarse responsabilidades compartidas.
Qué dice la ley colombiana sobre las deudas del matrimonio
La legislación colombiana establece varios fundamentos jurídicos para regular este tema. La Ley 28 de 1932 y el artículo 1796 del Código Civil señalan que cada cónyuge responde por sus deudas personales.
Sin embargo, también indican que las obligaciones destinadas a cubrir necesidades domésticas o familiares se consideran solidarias, lo que significa que ambos cónyuges deben responder por ellas.
En un fallo de la Corte Constitucional se ha señalado que las deudas contraídas para cubrir gastos del hogar se presumen sociales y, por lo tanto, deben dividirse entre ambos excónyuges al momento de liquidar la sociedad conyugal.
Qué ocurre con las deudas cuando se liquida la sociedad conyugal
Cuando se produce un divorcio bajo el régimen de sociedad conyugal, es obligatorio realizar la liquidación del patrimonio común. En este proceso se revisan tanto los bienes como las obligaciones económicas acumuladas durante el matrimonio.
Si los excónyuges no logran llegar a un acuerdo sobre cómo repartir estas responsabilidades, el caso puede ser resuelto por un juez.
Durante esta etapa, cada parte tiene la posibilidad de objetar determinadas deudas si considera que no fueron adquiridas para beneficio de la familia. Para hacerlo, debe presentar pruebas que respalden su posición.

Documentos clave para demostrar si una deuda es personal o familiar
Uno de los aspectos más importantes en este proceso es contar con documentación que permita demostrar el origen y propósito de cada obligación económica.
Facturas, contratos, extractos bancarios y otros soportes financieros pueden servir para acreditar si una deuda se adquirió para cubrir necesidades del hogar o si se trata de una obligación personal.
El manejo adecuado de estos documentos resulta fundamental para evitar desequilibrios patrimoniales durante la liquidación del matrimonio. En algunos casos, aunque los bienes se repartan de manera equitativa, una mala gestión del proceso podría provocar que una sola persona termine asumiendo la mayor parte de las deudas.
