El empresario arrocero Gustavo Aponte y su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez, fueron asesinados en febrero de 2026 en el norte de Bogotá.
Según videos del hecho, el ataque ocurrió segundos después de que ambos salieran de un gimnasio, cuando el agresor interceptó a las víctimas en el exterior del establecimiento, disparó y luego huyó del lugar.

Tras el crimen, las autoridades iniciaron las investigaciones correspondientes. Un mes después, Semana reveló que la Fiscalía General de la Nación abrió una nueva línea de investigación que plantea que el asesinato del empresario Gustavo Aponte pudo haber sido producto de un error fatal, ya que los sicarios aparentemente buscaban a otra persona vinculada al mundo de las esmeraldas. Lea: Video: el momento en que sicario acabó con la vida de empresario en Bogotá
Según el informe del medio, esta hipótesis estaría relacionada con la guerra silenciosa entre esmeralderos que ha dejado varios asesinatos en los últimos años, entre ellos los de Juan Sebastián Aguilar en 2024 y Jesús Hernando Sánchez en 2025.
De acuerdo con los investigadores, reveló Semana, el verdadero objetivo cuando atentaron contra Aponte sería un esmeraldero que frecuentaba el mismo gimnasio que el empresario y que tiene un gran parecido físico con él, lo que habría provocado la confusión. La identidad de esta persona se mantiene en reserva para no poner en riesgo su seguridad ni la investigación.
Investigan si el asesinato de Gustavo Aponte en Bogotá fue un caso de identidad equivocada
De acuerdo con Semana “en las últimas semanas, las autoridades han recogido testimonios y horas de grabaciones de más de 125 cámaras de seguridad de la zona y de otros lugares de la ciudad, con las que incluso ya reconstruyeron toda la ruta y el accionar del sicario que cometió el crimen”.
La Fiscalía no han descartado la primera hipótesis que planteaba que el crimen obedecía a una extorsión que le habían hecho a Aponte en Casanare y a la cual no quiso acceder.
Los que se sabe de los responsables del asesinato de Gustavo Aponte y su escolta
Semana reveló que tras el hecho, la Fiscalía General de la Nación ha avanzado en la identificación de los presuntos responsables del crimen.
Según la reconstrucción de los hechos, horas antes del ataque el sicario ingresó a una barbería en una zona concurrida de la ciudad con apariencia informal. Minutos después salió con una apariencia distinta, vestido formalmente y con el cabello arreglado, llevando en una bolsa la ropa que se había cambiado. Posteriormente abordó un vehículo que lo trasladó hasta el gimnasio donde se encontraban las víctimas.
Las autoridades creen que dentro del vehículo le entregaron el arma para cometer el atentado. De acuerdo con la investigación, se trató de un crimen bien planeado, en el que habrían participado al menos cinco personas, entre ellas el sicario, el conductor que lo transportó, un campanero y un motociclista que facilitó la huida. Todos habrían sido identificados a través del seguimiento de cámaras de seguridad.

