La Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) confirmó que su capacidad de transporte estratégico enfrenta restricciones tras el reciente accidente del avión Hércules C-130 en Puerto Leguízamo, Putumayo. A través de un comunicado oficial, la institución informó que actualmente solo dos de sus cuatro aeronaves C-130 se encuentran en operación, mientras las otras permanecen en mantenimiento.
De acuerdo con la FAC, los aviones identificados como FAC1005 y FAC1018 continúan activos, en contraste con las aeronaves FAC1015 y FAC1017, que están fuera de servicio por revisiones programadas aún sin fecha definida de finalización. Este panorama se presenta días después del siniestro del FAC1016, considerado uno de los episodios más graves en la historia reciente de la aviación militar en Colombia. Lea: Avanza identificación de víctimas en tragedia aérea en Putumayo: van 63
En medio de este escenario, el presidente Gustavo Petro abrió un debate público al referirse a la aeronave accidentada como “chatarra” y cuestionar la política de adquisición de equipos militares provenientes de Estados Unidos. Sus declaraciones se suman a las preocupaciones ya expresadas por el Gobierno sobre la capacidad operativa de las Fuerzas Militares.

La FAC destacó que, pese a la emergencia, la respuesta institucional fue inmediata. El mismo día del accidente, el 23 de marzo, se desplegó desde Bogotá el avión FAC1005 en “configuración de traslado masivo”, con personal médico y especializado para atender a los heridos. Posteriormente, el 25 de marzo, esta aeronave cumplió una misión de transporte de tropa y carga hacia San José del Guaviare, en lo que la entidad describió como una muestra de “compromiso, responsabilidad y vocación de servicio”.
Flota Hércules opera con capacidad limitada en Colombia
La situación actual refleja limitaciones estructurales en la movilidad aérea militar. Según lo expuesto por el Gobierno en un reciente consejo de ministros, las Fuerzas Militares operan aproximadamente al 45% de su capacidad instalada, una cifra que pone en evidencia los desafíos logísticos y técnicos que enfrenta el sector defensa.
Pese a la reducción en la disponibilidad de los C-130, la FAC subrayó que estas aeronaves han sostenido una alta carga operativa. Durante 2025, movilizaron más de 17.000 personas y cerca de 2.800 toneladas de carga en el territorio nacional. En lo corrido de 2026, antes del accidente, ya habían transportado más de 4.800 personas y 476 toneladas.
Investigación del accidente y modernización en marcha
Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer las causas del siniestro, las autoridades no han descartado ninguna hipótesis. Paralelamente, el Ministerio de Defensa confirmó el retiro progresivo de otras aeronaves, algunas con varias décadas de servicio, debido al cumplimiento de su vida útil y a dificultades en la consecución de repuestos.

En este contexto, el Gobierno nacional trabaja en la formulación de un documento CONPES que contempla inversiones cercanas a los 13 billones de pesos en la próxima década, con el objetivo de fortalecer capacidades en áreas como inteligencia, movilidad y tecnología. De ese total, una parte será destinada a la Fuerza Aeroespacial.
Entre tanto, continúa el proceso de identificación de las víctimas del accidente. Hasta el momento, 63 de los 69 militares fallecidos han sido plenamente identificados, mientras las labores forenses avanzan para establecer la identidad de los restantes.

