El Gobierno nacional alista una nueva reforma tributaria con la que espera recaudar cerca de $16 billones, tras la decisión de la Corte Constitucional de dejar sin efectos el decreto de emergencia económica expedido el 22 de diciembre de 2025. La confirmación la hizo el ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien explicó que esta iniciativa será presentada ante el Congreso como alternativa para enfrentar las presiones fiscales.
En diálogo con BLU Radio, el funcionario aseguró que el Ejecutivo insistirá en varias de las medidas que ya habían sido contempladas en el decreto anulado. “Las iniciativas que allí estaban planteadas las vamos a plantear nuevamente en el Congreso. Presentaremos una propuesta de reforma tributaria (...) creemos que en el orden de $16 billones estará la propuesta”, afirmó. Lea: La dura amenaza de Petro si el Congreso no aprueba la nueva reforma tributaria
Ávila sostuvo que la decisión de la Corte se suma a la suspensión previa de los efectos de la emergencia económica, lo que, según dijo, va en contravía de la estrategia del Gobierno para corregir los desbalances en las finanzas públicas mediante el fortalecimiento de los ingresos.
El ministro también señaló que una de las principales presiones fiscales proviene del déficit heredado, especialmente el relacionado con el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc). De acuerdo con sus declaraciones, cubrir ese faltante le significó al Estado un costo de $79 billones dentro del Presupuesto General.
Reforma tributaria y ajuste del gasto público
En cuanto a las medidas complementarias, el jefe de la cartera de Hacienda indicó que el Gobierno evalúa ajustes en el gasto público, aunque aclaró que no se afectarán los programas sociales ni las iniciativas dirigidas a poblaciones vulnerables. En cambio, se revisaría la inversión en proyectos de infraestructura y otras áreas de inversión estatal.
Respecto al comportamiento de la deuda, Ávila aseguró que el nivel actual refleja estabilidad. Indicó que la deuda neta del país se ubica en 58,5% del PIB, lo que, en sus palabras, “evidencia que hay un control de la deuda con la diversificación de los escenarios de contratación de deuda pública”.
Inflación, tasas de interés y efectos económicos
El ministro también se refirió al panorama inflacionario y a las recientes decisiones del Banco de la República. Explicó que el aumento de precios registrado en marzo estuvo impulsado principalmente por alimentos, servicios de restaurantes y hoteles, así como por el costo de la energía. Atribuyó estos incrementos a factores externos, entre ellos la coyuntura internacional marcada por conflictos en Oriente Medio.
Frente a la política monetaria, cuestionó el aumento de la tasa de interés hasta el 11,25%, al considerar que esta medida no resuelve los choques externos derivados del encarecimiento de combustibles y fertilizantes. Además, advirtió posibles efectos sobre la economía: una desaceleración de 0,36% en el PIB y un aumento de 0,18% en la tasa de desempleo.
Finalmente, sobre la reciente rebaja en la calificación crediticia por parte de S&P, el ministro relativizó el impacto al señalar que se trata de una tendencia global. “son muchos los países a nivel global los que están teniendo reducción, esto es lógico en el contexto global que estamos viviendo”, puntualizó.

