Hay dirigentes cuya presencia se desvanece con el paso del tiempo. Otros, en cambio, dejan una huella que permanece en las obras, en las vías, en los puentes, en los sistemas de transporte, en la vivienda y en los proyectos estratégicos que cambian la vida cotidiana de la gente. Germán Vargas Lleras pertenece a este segundo grupo.
Su fallecimiento, ocurrido el viernes 8 de mayo, obliga a mirar con serenidad y memoria histórica lo que representó para Colombia, pero también, de manera especial, lo que significó para Cartagena y Bolívar. Más allá de la política, de los partidos y de las coyunturas, hay hechos que merecen ser reconocidos. Lea: Hija de Germán Vargas Lleras lanza mensaje político tras muerte de su padre
El legado de Vargas Lleras en Cartagena: infraestructura que aún perdura
Cuando Germán Vargas Lleras asumió responsabilidades nacionales, primero como ministro de Vivienda y luego como vicepresidente encargado de infraestructura, vivienda, agua y saneamiento, Cartagena tenía grandes desafíos acumulados: problemas de movilidad, proyectos detenidos, necesidades de vivienda, limitaciones aeroportuarias, rezagos en saneamiento básico y una infraestructura que no siempre correspondía con la importancia turística, portuaria y logística de la ciudad.
Su estilo fue el de un ejecutor: exigente, disciplinado, de seguimiento permanente y poco amigo de las excusas. Esa forma de entender el servicio público se reflejó en varias obras que hoy siguen teniendo impacto en la región.
Allí está el Túnel y Anillo Vial de Crespo, entregado en 2016, con una inversión superior a los $164 mil millones y una extensión aproximada de 2,5 kilómetros. Fue una obra que transformó el acceso norte de Cartagena, mejoró la movilidad y ayudó a enfrentar problemas históricos de erosión e inundaciones en Crespo.
También está el Viaducto de la Ciénaga de la Virgen, hoy Viaducto del Gran Manglar, una de las obras de ingeniería más importantes del Caribe colombiano. Con 4,73 kilómetros sobre la Ciénaga e inversión cercana a los $576 mil millones, hizo parte del corredor Cartagena-Barranquilla y de la Circunvalar de la Prosperidad.
Durante su Vicepresidencia, el proyecto se contrató, se impulsó y avanzó en una etapa decisiva. Fue concebido para mejorar la conectividad regional.
Otro capítulo fundamental fue el nuevo aeropuerto internacional de Cartagena en Bayunca. En momentos en que la iniciativa necesitaba voluntad institucional para no quedarse en una simple aspiración, Vargas Lleras entendió que el crecimiento turístico y económico de la ciudad exigía pensar en grande. Desde la Vicepresidencia y a través de la ANI, acompañó el avance de la iniciativa privada “Ciudadela Aeroportuaria Cartagena de Indias” y entregó a sus promotores la aprobación del estudio de prefactibilidad, paso clave para avanzar hacia la etapa de factibilidad.
Años después, ese proyecto aún no se ha materializado y continúa avanzando lentamente. Pero el hecho permanece: Germán Vargas Lleras comprendió temprano que Cartagena no podía seguir dependiendo indefinidamente de una infraestructura aeroportuaria limitada para su proyección internacional.
Con Transcaribe ocurrió algo similar. El sistema venía de años de dificultades, retrasos y problemas financieros. Aunque su origen fue anterior, durante el gobierno en el que Vargas Lleras ejerció la Vicepresidencia se aprobó un Conpes de seguimiento por $225 mil millones para obras indispensables del sistema. Ese respaldo permitió avanzar en patios, paraderos, señalización, rutas pretroncales y en la consolidación de un proyecto que Cartagena necesitaba desde hacía demasiado tiempo.

Su incidencia también se sintió en el frente portuario, aunque de manera institucional y acompañando procesos donde confluyeron inversión privada, concesionarios y entidades nacionales. Durante su paso por la Vicepresidencia respaldó hitos importantes como la profundización del canal de acceso a la Bahía de Cartagena, la modernización de terminales portuarias y la inauguración de Puerto Bahía. Todo ello fortaleció la vocación logística de la ciudad y ayudó a consolidar a Cartagena como una plataforma estratégica del Caribe para el comercio exterior, la inversión y también el turismo.
Al final de la vida pública de un hombre, más allá de los debates, quedan las obras, el impacto y el legado construido sobre el territorio.

