Colombia

La historia del caleño al que un accidente en moto le cambió la vida para siempre

Santiago Urbano Oliveros enfrentó un accidente que cambió su vida para siempre. Hoy inspira a otros con una historia de resiliencia y esperanza.

La historia del caleño al que un accidente en moto le cambió la vida para siempre

Santiago Urbano es hoy ejemplo de resiliencia y esperanza. //Foto: Cortesía.

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Hay días que no anuncian lo que traen. Amanecen normales, casi iguales a todos los demás, pero ese jueves 6 de agosto de 2015 rompió la secuencia de lo cotidiano y terminó dividiendo la vida de Santiago Urbano Oliveros en dos: antes y después. Tenía 14 años y una cantidad de sueños en mente, como todo joven que se encuentra culminando su etapa escolar. Ese día se levantó, se arregló, se puso el uniforme y, en medio de esa cotidianidad, empezó a sentirse extraño. Incluso analizó durante varios minutos la posibilidad de no ir al colegio, pese a que era un estudiante aplicado y comprometido con sus responsabilidades escolares. Cursaba noveno grado.

Una vez en el colegio, Santiago no lograba desprenderse de esa sensación. Una inquietud extraña lo acompañó durante la jornada y le impidió concentrarse del todo en las clases. Cuando llegó la hora de salida, al filo del mediodía, buscó a una compañera, se montaron en su moto y, en menos de cinco minutos, hacia las 12:45 de la tarde, estaba en una vía, cubierto de sangre, mientras un grupo de personas permanecía a su alrededor intentando conseguir ayuda.

“Salimos del colegio y, en cuestión de menos de cinco minutos, por exceso de velocidad nos salimos de una curva y nos estrellamos de frente contra un poste. Desde ese momento se generó una lesión en mí”, recuerda.

En medio de su estado, Santiago y su compañera fueron auxiliados entre demoras y falencias. Solo hasta la 1:30 de la tarde, cuenta, llegó finalmente la ambulancia para trasladarlo al Hospital de Jamundí, una población ubicada al sur del departamento del Valle del Cauca.

Santiago Urbano nació en Cali. //Foto: Cortesía.
Santiago Urbano nació en Cali. //Foto: Cortesía.

La vida que Santiago soñaba antes del accidente

Santiago nació en Cali en el año 2000. Se recuerda enérgico, curioso, alegre y con un pensamiento claro: estudiar para salir adelante y cumplir varios sueños. Para formalizar ese propósito se fue a Jamundí con la ilusión de estudiar arquitectura, no sin antes culminar su etapa escolar.

“Siempre he sido una persona muy curiosa, con ganas de aprender y salir adelante. Cuando llegué a Jamundí para estudiar arquitectura, sentía que estaba comenzando una nueva etapa de mi vida. Para mí era un logro muy grande poder estudiar algo que realmente me apasionaba, porque desde pequeño me llamaba mucho la atención el diseño, las estructuras, la creatividad y la idea de construir espacios que pudieran generar emociones o mejorar la vida de las personas”, expuso.

Santiago Urbano, antes y después de una historia marcada por la resiliencia. //Fotos: Cortesía.
Santiago Urbano, antes y después de una historia marcada por la resiliencia. //Fotos: Cortesía.

Santiago se visionaba en grandes proyectos, liderando cambios en infraestructura y ayudando a decenas de personas, cumpliéndole así a ese niño interior que no paraba de soñar.

El caleño es el menor de tres hermanos. Perdió a sus padres cuando tenía cuatro años y tuvo que trasladarse al municipio de Dagua, en el Valle del Cauca, pues quedó al cuidado de su “mamita”, como llama cariñosamente a su abuela paterna, María Pérez, quien ha sido su sostén y compañía permanente.

La vida después del accidente

Santiago Urbano Oliveros se enteró de su diagnóstico sin quererlo, pues al ser menor de edad, el cuerpo médico notificó directamente a su familia. El joven de 14 años sufrió una lesión medular por una fractura cervical C4, que le quitó la movilidad y lo dejó dependiendo de un ventilador en la etapa más crítica de su recuperación.

En medio de ese diagnóstico tuvo que enfrentar todas las emociones posibles: miedo, tristeza, frustración, negación e incertidumbre. “Ese momento es algo que nunca se borra de la memoria. Al principio todo fue muy confuso. Después del accidente uno entra como en un estado donde todavía no comprende completamente lo que está pasando. Recuerdo que tenía mucho miedo, dolor, mucha incertidumbre, pero también una pequeña esperanza de que tal vez iba a volver a ser como antes”, recuerda.

Santiago Urbano, antes y después de una historia marcada por la resiliencia. //Fotos: Cortesía.
Santiago Urbano, antes y después de una historia marcada por la resiliencia. //Fotos: Cortesía.

Con el propósito de avanzar en su recuperación, Santiago ingresó a la Fundación Valle del Lili, donde fue sometido a una serie de evaluaciones y estudios para su posterior rehabilitación. El apoyo indeleble de su familia, el acompañamiento médico y la implementación de herramientas tecnológicas innovadoras para recuperar autonomía le han permitido encontrar un camino tan significativo como alentador.

“Con el paso de los días y las conversaciones con médicos y otros profesionales fui entendiendo poco a poco la magnitud de una lesión como la mía y las consecuencias que podía traer a mi vida, pues eran diferentes de lo que yo pensaba. El momento más fuerte fue cuando realmente entendí que ya no todo volvería a ser como antes. Muchas cosas de las que hacía normalmente iban a cambiar para siempre. Ahí sentí que el mundo se me vino encima, como uno dice. Pasaron muchísimas preguntas por mi cabeza: ¿qué va a pasar conmigo?, ¿cómo voy a vivir?, ¿cómo voy a poder estudiar otra vez?, ¿voy a depender siempre de alguien? Son pensamientos muy difíciles de manejar, sobre todo siendo uno tan joven, un niño”, refiere en diálogo con Facetas.

Santiago Urbano, antes y después de una historia marcada por la resiliencia. //Fotos: Cortesía.
Santiago Urbano, antes y después de una historia marcada por la resiliencia. //Fotos: Cortesía.

La fortaleza interior de Santiago Urbano logró imponerse a los diagnósticos, a los pronósticos y a los días en los que incluso llegó a pensar en la muerte como salida. Aceptar su realidad, sostenerse en el amor de su familia y recibir el apoyo del cuerpo médico le permitió transformar el accidente en un ejemplo de resiliencia y de amor por la vida.

Santiago Urbano cuenta su historia en un documental. //Foto: Cortesía.
Santiago Urbano cuenta su historia en un documental. //Foto: Cortesía.

Hoy, a sus 25 años, es un joven que comparte su historia a través de conferencias y del documental “Sobrevivientes”, de la Fundación Valle del Lili y la productora audiovisual Buena Movida, en el que su testimonio hace parte de otras cinco historias tan profundas como alentadoras.

“A quienes están pasando por una situación difícil, parecida a la mía o quizá distinta, les digo que tengan mucha fe y confianza en Dios. Sé que no es fácil, porque tú eres quien vive ese momento y carga con el dolor. Pero confíen en ustedes mismos, en sus capacidades y en sus sueños”, finaliza.

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