El Gobierno de Estados Unidos evalúa retirar las visas de no inmigrante a miles de extranjeros que ingresaron al país con permisos para turismo o negocios y posteriormente presentaron solicitudes de asilo. La medida fue confirmada por el Departamento de Estado y podría afectar a personas que obtuvieron visas B1 y B2.
Tommy Piggott, portavoz del Departamento de Estado, explicó que la administración estadounidense trabaja junto al Departamento de Seguridad Nacional para identificar los casos que podrían estar dentro de este proceso. “Nos estamos coordinando con el Departamento de Seguridad Nacional para identificar y revocar las visas de no inmigrante de extranjeros que han llegado a Estados Unidos alegando ser visitantes temporales, pero que luego han solicitado asilo para quedarse aquí permanentemente”, señaló. Lea: Precio de la visa de Estados Unidos en Colombia 2026: así quedó con la TRM en $3.062,96
Según el funcionario, las visas de este tipo se conceden bajo la condición de que sus titulares tengan previsto abandonar Estados Unidos y regresar a sus países de origen. En ese sentido, Piggott afirmó: “Este tipo de visas se emiten con el claro entendimiento de que son para quienes tienen la intención de regresar a su país de origen. Obtener una visa para solicitar asilo es fraude, lo cual es motivo de revocación de la visa”.
Posible retiro de visas podría alcanzar a 200.000 personas
El alcance de la iniciativa todavía está sujeto a su implementación, pero Associated Press reportó que podría involucrar a unos 200.000 extranjeros que desde 2016 han solicitado asilo o se encuentran en proceso de hacerlo. De concretarse en esa magnitud, se trataría de la mayor campaña de revocación de visas en la historia de Estados Unidos.

El plan estaría dirigido a visas B1, destinadas principalmente a actividades de negocios, y B2, utilizadas para turismo. La propuesta se enmarca en el endurecimiento de las políticas migratorias impulsado por la administración de Donald Trump, que desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025 ha incrementado las restricciones relacionadas con distintos tipos de visas.
Piggott también remarcó la postura de la actual Administración frente a los permisos de entrada al país al señalar que un visado estadounidense “es un privilegio, no un derecho”. La posible revocación representa así una nueva medida dentro de la política migratoria con la que el Gobierno busca avanzar en su estrategia de deportación de inmigrantes.

