El Gobierno de Abelardo de la Espriella puso sobre la mesa su propuesta de gasto para 2027, esta vez con un monto de $634,9 billones, después de retirar del trámite legislativo el proyecto que había sido presentado inicialmente por el gobierno saliente de Gustavo Petro. El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, fue el encargado de llevar este jueves la nueva iniciativa al Congreso.
La cifra supone un aumento de $58 billones frente a los $575,6 billones de la iniciativa de la administración anterior. La modificación responde, según la información oficial suministrada, a una revisión de las obligaciones que deberá asumir el Estado y a la necesidad de incorporar el impacto fiscal de la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto.
El punto de partida de la discusión fue un proyecto que contemplaba $545,4 billones en ingresos para respaldar un gasto de $575,6 billones. Esa diferencia de $30,2 billones quedó identificada como un faltante de financiación dentro de la propuesta presentada por el entonces ministro de Hacienda del Gobierno Petro, Germán Ávila.
La devolución del proyecto ocurrió el 11 de agosto. Las comisiones económicas conjuntas de Senado y Cámara aceptaron la solicitud formulada por Gómez Martínez, quien planteó que era necesario revisar las cuentas y las variables utilizadas para construir el presupuesto de la administración anterior.
¿Por qué cambió el Presupuesto 2027?
Una de las modificaciones centrales está en los supuestos económicos utilizados para calcular los recursos públicos. La estimación de inflación para el cierre de 2026 pasó de 6 % a 6,6 %, mientras que la previsión de crecimiento económico para 2027 bajó de 2,2 % a 1,8 %.
El nuevo Gobierno también modificó el supuesto cambiario. La TRM promedio prevista para 2026 descendió de $3.757 a $3.400 por dólar, con un valor de cierre estimado en $3.100. De acuerdo con la justificación entregada, este cambio reconoce el efecto de una mayor apreciación del peso sobre los ingresos asociados al IVA externo y a las aduanas.

Las autoridades cuestionaron además el cálculo de la inflación utilizado en el documento anterior. La propuesta inicial había tomado como referencia un 6 % para diciembre, pese a que el acumulado a julio era de 6,03 % y la proyección del Banco de la República citada en el documento llegaba a 6,9 %.
Con el crecimiento ocurre algo similar. El cálculo anterior contemplaba una expansión del PIB de 2,2 % para 2027, mientras que el Informe de Política Monetaria mencionado por el Gobierno proyectaba 1,9 %. La reformulación utiliza una cifra de 1,8 %, con el propósito de ajustar las previsiones de recaudo a un escenario de menor crecimiento.
El Ejecutivo también revisó las obligaciones relacionadas con Colpensiones. La nueva propuesta incorpora el cálculo actuarial asociado al aumento vegetativo del sistema, que contempla más de 90.000 nuevos pensionados cada año, y modifica una asignación cercana a $2 billones que había sido considerada insuficiente.
¿Qué gastos nuevos incluye el presupuesto de 2027?
Entre las obligaciones incorporadas aparece el déficit acumulado del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles. Para atenderlo, el proyecto incluye de manera expresa una provisión de $9,6 billones, de modo que ese compromiso deje de permanecer como una obligación implícita dentro de las cuentas públicas.
El terremoto registrado el 10 de agosto también modificó la estructura del proyecto. El sismo, de magnitud 7,4, afectó a 16 departamentos y llevó al Gobierno a incorporar recursos extraordinarios para atender la emergencia y las labores posteriores de reconstrucción.
La respuesta presupuestal estará relacionada con el nuevo Fondo Milagro de Reconstrucción, mecanismo mediante el cual se plantea articular los recursos destinados a recuperar infraestructura y atender a las personas damnificadas. La emergencia fue acompañada por la declaratoria económica, social y ecológica establecida mediante el Decreto 1261 de 2026.
El proyecto también reconoce cerca de $2,1 billones en gastos obligatorios adicionales derivados de las correcciones realizadas y de compromisos que el Estado deberá cubrir durante la vigencia de 2027. De esta manera, el mayor valor del presupuesto no corresponde únicamente a nuevas inversiones, sino también a obligaciones que ahora quedan reflejadas en las cuentas.
En cuanto a las fuentes de financiación, la reformulación elimina $30,2 billones de ingresos que estaban sujetos a la aprobación de futuras leyes. El Gobierno considera que esas partidas no podían mantenerse como recursos ciertos, particularmente porque la reforma tributaria identificada como Ley 004 de 2026 estimaba un recaudo de $21,9 billones.
También salen de las cuentas ingresos equivalentes al 1,5 % del PIB que dependían de nuevas cargas tributarias todavía no aprobadas. Con esos cambios, el Gobierno vuelve a presentar el proyecto ante el Legislativo para que las comisiones económicas y posteriormente las plenarias estudien, modifiquen y decidan sobre su aprobación como ley.
