Cada 2 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Crianza Respetuosa, una fecha que busca promover formas de educación basadas en el amor, la empatía y el respeto mutuo entre adultos, niñas, niños y adolescentes.
Pero hablar de crianza respetuosa también plantea una pregunta frecuente entre padres, cuidadores y educadores: ¿es posible establecer límites y lograr que los niños obedezcan sin recurrir a los gritos, los castigos o el miedo?
Rocío González, decana de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana, explicó las principales claves de este enfoque y cómo combinar afecto, autoridad y límites.
Día de la Crianza Respetuosa: ¿afecto o límites?
La respuesta, de acuerdo con la especialista, es ambas cosas. Los niños necesitan afecto y límites, así como adultos que puedan ser cariñosos y firmes al mismo tiempo.
Esto implica ofrecer comprensión emocional, pero también establecer normas consistentes. El reto de la crianza no está en escoger entre autoridad y empatía, sino en aprender a combinarlas.
¿Cómo poner límites sin gritos ni castigos?
La crianza respetuosa no pretende eliminar la autoridad, sino transformarla. En lugar de basarla en el miedo o el castigo, propone una disciplina firme y emocionalmente segura.
Para ello, los adultos pueden explicar por qué existen determinadas normas, mantener consecuencias consistentes cuando no se cumplen y validar las emociones de los niños mientras sostienen los límites.
La clave está en acompañar con firmeza, pero sin recurrir a la humillación.
¿Cómo aprenden los niños a controlar sus impulsos?
El desarrollo del autocontrol no significa dejar que los niños enfrenten solos sus momentos de frustración. Según González, es necesario reconocer y acompañar sus emociones para ayudarlos a desarrollar progresivamente esa capacidad.
Ante una pataleta, por ejemplo, no es necesario responder con enojo ni exigir inmediatamente que el niño deje de llorar o gritar. Es posible reconocer su frustración y, al mismo tiempo, mantener el límite establecido.
Las explicaciones pueden darse cuando la rabieta haya terminado y el niño esté en mejores condiciones para escucharlas.
Además, evitar toda frustración tampoco contribuye al aprendizaje. Situaciones cotidianas como esperar un turno o aceptar un “no” permiten que los niños aprendan a manejar aquello que no pueden obtener de manera inmediata.
¿Crianza respetuosa significa dejar que los niños hagan lo que quieran?
No. La crianza respetuosa también establece límites. La diferencia está en la forma de hacerlo: busca evitar la humillación y la violencia.
De acuerdo con la especialista, los mejores resultados aparecen cuando los padres combinan afecto, estructura y expectativas claras, sin caer en una permisividad excesiva.
Respetar las emociones de un niño, por tanto, no significa permitir todas sus conductas.
¿Gritar o castigar hace que los niños obedezcan mejor?
Un castigo puede detener una conducta de manera inmediata, pero eso no significa necesariamente que el niño haya aprendido las habilidades que necesita para actuar de otra manera en el futuro.
El miedo puede generar obediencia, pero no necesariamente construye confianza ni autonomía.
Por el contrario, las estrategias basadas en la orientación, el apoyo y la disciplina positiva pueden generar mejores resultados a mediano y largo plazo. La autoridad basada en el vínculo, la comunicación y las normas claras permite establecer límites sin convertir la crianza en una relación basada en el temor.
En ese sentido, la crianza respetuosa no plantea elegir entre ser afectuoso o ejercer autoridad. Su propuesta consiste precisamente en desarrollar una autoridad capaz de establecer límites claros sin recurrir a la violencia.

