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China convierte la compañía en negocio: adultos mayores pagan por recibir afecto

Los servicios también benefician a quienes tienen familiares lejos o carecen de una red de apoyo cercana.

China convierte la compañía en negocio: adultos mayores pagan por recibir afecto

El síndrome del cuidador: un viacrucis silencioso en las familias con enfermos y adultos mayores. //Foto: 123RF.

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La soledad y las dificultades para construir vínculos sociales están impulsando en China un modelo de negocio que ofrece compañía por horas, asistencia en el hogar y acompañamiento a citas médicas. La iniciativa busca responder a las necesidades de adultos mayores que viven solos, pero también de jóvenes que no cuentan con familiares o amigos cercanos para afrontar determinadas situaciones.

Uno de los casos que refleja el impacto de estos servicios es el de Yang, una mujer de 91 años que reside en las afueras de Pekín. Tras la muerte de su esposo, el aislamiento comenzó a afectar su vida cotidiana. “La mayor dificultad fue, sin duda, la soledad. A veces, si quería hablar con alguien, hablaba con la televisión”.

La mujer, que padece glaucoma y ha perdido parte de la visión, llegó a contemplar la eutanasia voluntaria debido a su situación. “Le pregunté a mi hijo al respecto, pero me dijo que estaba prohibido. Le dije que si alguna vez se legalizaba, quería hacerlo; no quería seguir viviendo”.

Su situación mejoró después de conocer los servicios de Wang Yingwei, un antiguo vendedor de teléfonos móviles que ahora dirige un equipo de reparto y asistencia domiciliaria. Sus trabajadores comenzaron a visitarla dos veces al día para llevarle comidas calientes y, posteriormente, también la ayudaron a reparar equipos y solucionar problemas en su vivienda.

“Nos consideramos parte de la comunidad”, declaró Yingwei a la BBC. “Eso significa ponerse en el lugar de las personas mayores y tener muy en cuenta sus necesidades”.

El empresario explicó que sus empleados buscan identificar dificultades que afectan la calidad de vida de sus clientes, desde la instalación de depósitos de agua filtrada hasta la reparación de aparatos domésticos.

“Los ancianos nos tratan como a sus hijos, y nosotros los tratamos como a nuestros propios padres”, agregó. Según afirmó, sus servicios cuestan menos de la mitad de lo que vale contratar a un cuidador.

Servicios de compañía, una alternativa para envejecer en casa

Yingwei creó su empresa después de que su suegro, quien padecía alzhéimer, fuera ingresado en una residencia para adultos mayores. La experiencia lo motivó a buscar opciones que permitieran a otras personas permanecer en sus hogares durante más tiempo.

Actualmente, el negocio cuenta con cuatro empleados, aunque su fundador contempla ampliar el equipo si aumenta la demanda. Aunque no hay cifras concluyentes sobre el tamaño total de esta industria, la firma de valores Sinolink estimó que el sector alcanzó un valor aproximado de US$7.400 millones en 2025.

Los servicios también benefician a quienes tienen familiares lejos o carecen de una red de apoyo cercana. Es el caso de Zheng Ruizhi, de 75 años, quien vive en las afueras del norte de Pekín y tiene un hijo que reside a dos horas de distancia. Después de jubilarse, sus oportunidades de socializar disminuyeron y una lesión reciente le dificultó realizar algunas actividades.

“Tras jubilarme, no tengo muchas oportunidades de socializar con otras personas”, contó a la BBC.

Con la llegada de Yingwei, Zheng encontró ayuda y compañía. La mujer lo llama su “querido niño” y destacó la confianza que siente cuando él la asiste: “Te llamo ‘cariño’ porque te tengo mucho cariño. De verdad me gustas de corazón. También te admiro y confío en ti. Cuando me ayudas, no tengo ninguna preocupación ni miedo”.

La falta de vínculos sociales impulsa el negocio

El crecimiento de estas iniciativas está relacionado con transformaciones sociales como la migración del campo a las ciudades, que puede alejar a las personas de sus redes de apoyo tradicionales. Asimismo, los jóvenes que se trasladan para estudiar o trabajar pueden encontrar dificultades para establecer relaciones cercanas.

Teresa Kuan, profesora asociada de la Universidad China de Hong Kong, explicó que estas circunstancias se ven “exacerbado por la estructura de la sociedad y las formas en las que las personas interactúan”.

En ese escenario, pagar por compañía representa una alternativa para recibir ayuda puntual sin asumir el costo de contratar a un cuidador permanente.

Acompañamiento médico para quienes viven lejos de sus familias

La oferta también incluye servicios para realizar diligencias fuera de casa. Liu Yanyan, de 23 años, trabaja como acompañante médica en Pekín: lleva pacientes a consultas, recoge resultados de exámenes y compra medicamentos.

Entre sus clientes hay jóvenes que llegaron a la capital para desarrollar sus carreras profesionales y no tienen familiares o amigos cerca que puedan acompañarlos.

“Algunos de mis clientes son veinteañeros que vinieron a Pekín para labrarse una carrera. Puede que no tengan amigos aquí o que les resulte incómodo pedirles a sus compañeros que los acompañen debido al concepto de reciprocidad social en la cultura china”, explicó a la BBC.

La joven agregó: “Si te acompaño gratis a una cita médica, puede que te sientas obligado a invitarme a comer o a una entrada de cine después”.

Para algunos usuarios, pagar por este servicio evita sentir que han adquirido una deuda personal con quien les presta ayuda. La experiencia de Liu evidencia cómo las dificultades para solicitar apoyo en las relaciones cotidianas están abriendo espacio para un mercado en el que la compañía se convierte en un servicio remunerado.

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