Colombia


¡Ojo! Esto hacen los delincuentes para robarlo mediante la tarjeta de crédito

Las autoridades están alertando a los ciudadanos sobre fraudes con tarjetas de crédito. Un delito que, aunque no es nuevo, sí ha ganado protagonismo en esta época de pandemia.

COLPRENSA

19 de enero de 2021 10:33 AM

El CAI Virtual de la Policía ha precisado que con el fin de vaciar las tarjetas de los ciudadanos, los delincuentes incurren en varios delitos: suplantan identidades para lograr el engaño, y se apropian de datos confidenciales para realizar el fraude.

Frente a ello, el Centro Cibernético Policial detalló que en el 2020 la Policía recibió 20.214 denuncias de estafa por engaño. Además, durante el mismo periodo se reportaron 9487 casos de violación de datos personales.

Al respecto, expertos explicaron que los victimarios adquieren bases de datos ilegales y eligen a las personas que serán estafadas. Después, hackean los sistemas informáticos de las entidades financieras y así logran obtener los datos bancarios de las víctimas.

Posteriormente, se comunican con las personas elegidas haciéndose pasar por un funcionario del banco y, para no generar sospecha, utilizan plataformas que les permiten suplantar las líneas telefónicas de las entidades.

Al respecto, Mauricio Mosquera, CEO de Reinventatic, comentó que utilizar los números de los bancos “es una técnica que tienen los delincuentes para ganarse la confianza de la víctima de inmediato, que también logran cuando llaman e inician la conversación hablándole a la persona sobre su información personal”.

De hecho, a Ángela Muñoz, una víctima que reportó su caso por redes, le sucedió así. Los victimarios se ganaron su confianza cuando la llamaron de un numero similar al de la entidad bancaria, y le manifestaron que el sistema había detectado un movimiento sospechoso de su tarjeta de crédito.

“Recibí una llamada de la línea telefónica del banco, lo único diferente es que tenía un número uno interpuesto adelante, el supuesto funcionario me aseguró que había un registro de una compra de alto valor con mi tarjeta de crédito y me pidió los últimos dígitos de esta”, detalló la persona afectada.

Una vez el delincuente ha logrado convencer a la persona de que la llamada es del banco, este le indica que para comprobar la transacción es necesario que ella elija entre una serie de opciones que luego deberá digitar.

Posteriormente, según indicó Ángela, la víctima debe ingresar un código de verificación, “me dijo que si yo no estaba haciendo la compra que digitara determinado número. Marqué esa opción y me pidieron ingresar un código que me habían enviado. Lo marqué y respondieron que había sido anulada la transacción y se terminó la llamada”.

“A los segundos me entró otro mensaje, era la notificación de un retiro. Yo creí todo lo que me dijeron en la llamada y al final fue una estafa, en un cajero automático me desocuparon toda esa cuenta”, dijo la víctima.

Al respecto, una funcionaria de un banco declaró que “de la entidad bancaria sí pueden llamar para comprobar si el cliente está haciendo la transacción registrada, sin embargo, nunca se solicitan datos personales”.

¿Cómo evitar ser víctima?

Con el fin de no ser víctimas de este tipo de estafa, Mauricio Mosquera afirmó que cuando se reciben ese tipo de llamadas hay que comunicarse inmediatamente con la entidad financiera para reportar los hechos.

“Se debe tener suspicacia porque es imposible evitar que nos llamen con el propósito de estafarnos, pero lo que sí se debe tener claro es que bajo ninguna circunstancia se deben compartir datos personales”, dijo el experto.

Además, la funcionaria de la entidad bancaria recalcó que del banco “nunca llaman a solicitar datos confidenciales como los números de las tarjetas. No se debe compartir esa información y mucho menos las claves de las cuentas”.

De igual manera, las autoridades insistieron en que es fundamental que las personas no compartan información personal por redes, porque los delincuentes también evalúan los perfiles de sus víctimas para obtener datos que faciliten el engaño.

“Se debe desconfiar incluso si el número telefónico efectivamente es conocido. Además, la gente debe cuestionar a quien llama, hay que realizar preguntas que solo si es la persona que dice ser, en este caso un funcionario de un banco, será capaz de responderlas acertadamente”, reiteró la Policía.

Entre tanto, si una persona es víctima de este fraude, es necesario que se comunique inmediatamente con su banco y reporte lo sucedido para que la tarjeta sea bloqueada y, además, se realice el cambio de claves.

Luego, la víctima debe recopilar las pruebas y presentar la denuncia ante la plataforma ‘A Denunciar’ o ante el CAI Virtual de la Policía. Esta también se puede hacer comunicándose con la Fiscalía por medio de la línea 122.

De igual manera, una vez la víctima ha instaurado la denuncia, esta debe comunicarse de nuevo con su entidad bancaria para iniciar el proceso de solicitud de devolución del dinero.

Skimming’

El ‘skimming’ es otra técnica de estafa con tarjetas.

Delincuentes colocan un dispositivo en los cajeros automáticos, para duplicar las bandas magnéticas de las tarjetas de crédito.

El objetivo de los victimarios es clonar la información de las tarjetas de crédito cuando se realiza una transacción.

Otro fraude bancario

La estafa bancaria por llamada telefónica es otra modalidad de fraude que realizan los delincuentes haciéndose pasar por funcionarios de una entidad financiera.

Las personas reciben una llamada de la entidad bancaria para una verificación de datos personales y el delincuente, que dice ser un asesor bancario, le pide a la víctima sus datos confidenciales como el numero de las tarjetas, de las cuentas, las claves o el numero de cédula.

Además, cuando los victimarios ya han logrado convencer a la víctima de que están hablando con un funcionario del banco, estos le envían a la víctima un mensaje con un código de seguridad para que la persona lo digite en su teléfono, porque con esos datos, logran tener acceso para vaciar las cuentas.

En la mayoría de los casos, los delincuentes hurtan el dinero que las víctimas tienen en sus cuentas de ahorro o cuentas de nómina.