Tras crimen de Dimar Torres aumentó miedo en excombatienes de Farc

28 de abril de 2019 07:30 AM
Tras crimen de Dimar Torres aumentó miedo en excombatienes de Farc
//Colprensa.

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Dimar Torres Arévalo fue asesinado sin saber que iba a ser papá. El día de su crimen, su joven esposa, Alexandra Rodríguez, estuvo en Convención, Norte de Santander, y se hizo la prueba de sangre que confirmó las sospechas de la pareja, pero cuando Torres se acercaba a su casa para corroborar la noticia fue detenido por el Ejército con el desenlace ya conocido y que ha encendido las alarmas entre los excombatientes de las Farc.

Lea: Mindefensa confirma que exmiembro de las Farc murió a manos de un soldado

Torres venía de un corregimiento que se llama Miraflores, donde estuvo comprando unos insumos para la semana, unas machetas y unas medicinas para sus papás. “Me gustaba la forma de ser de él. Estaba muy pendiente, nos cumplía a mí y a sus papás, porque él velaba por ellos”, contó la joven viuda.

Al pasar por el puesto de control militar, uno de los uniformados le hizo la señal de pare a la moto en la que se movilizaba, por lo que se detuvo. Junto con Dimar iba otra persona, pero en otra motocicleta, quien sí continuó su camino. Minutos después se escucharon los disparos, por lo que en la comunidad reinó la inquietud.

Delmis Palacios, de la Junta de Acción Comunal de la vereda Campoalegre, contó que tras las detonaciones lo primero que hicieron fue verificar que todos estuvieran en la zona, pero notaron la ausencia de Dimar, hecho que reafirmó la persona que se movilizaba con el excombatiente, quien detalló lo sucedido con los militares.

La comunidad se dirigió hasta el punto donde detuvieron a Dimar. Fueron por lo menos 80 personas las que increparon a los uniformados a quienes les preguntaban por Dimar, pero no les daban respuesta y, por el contrario, les negaban que el hombre estuviera allí.

Sin embargo, algo llamó la atención de la comunidad. Dos de los militares que impedían el paso de los campesinos estaban sudando copiosamente, “como si hubieran estado en un trabajo que les exigiera esfuerzo”. El presagio era que algo malo había sucedido, por lo que decidieron ingresar al campamento y registrar palmo a palmo el lugar.

“Nos atrevimos todos a meternos en los cambuches – le dijo Delmis a COLPRENSA -, avanzamos y revisamos en todo lado. Veinte minutos después encontramos un hueco, a un lado había como un balde lleno de agua de panela y también vimos herramientas. Cinco minutos encontramos el cuerpo de Dimar. Tenía la cabeza destrozada a tiros”.

De Samuel David a Dimar

El asesinato de excombatientes de las Farc es un fantasma que ronda en los 24 Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación que están ubicados en 13 departamentos. El miedo contrasta con los resultados de la más reciente encuesta que la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN), que asegura que un 76 % de los exguerrilleros “es optimista sobre su futuro en el proceso de reincorporación”. Lo que equivale a decir que el 24 % de esta población no augura un buen final.

La preocupación ha aumentado con lo ocurrido con Samuel David, el bebé hijo de una pareja de excombatientes que fue asesinado en La Guajira y que aún no hay respuestas certeras sobre el hecho. Lo de Dimar agravó la incertidumbre porque un militar, al parecer un cabo de la Segunda División, está involucrado en el hecho.

Las explicaciones del ministro de Defensa, Guillermo Botero, no fueron de buen recibo por parte de la comunidad ya que, según su teoría, todo obedeció a un forcejeo y “en una lucha de cuerpo a cuerpo los disparos son a corta distancia”, dijo el jefe de la cartera, pretendiendo dar una explicación forense al porqué tenía en la cabeza un disparo de un arma cuyo cañón es largo.

“No estamos satisfechos con las explicaciones que da el ministro de Defensa”, sostiene el senador del partido Farc, Julián Gallo (Carlos Antonio Lozada), para quien todo lo que se ha entretejido alrededor de este caso siembra un manto de duda, tanto por los involucrados como por el hecho del hueco que estaban cavando.

Gallo es enfático en calificar las declaraciones de Botero como “irresponsables” y recuerda que han pedido una pronta investigación frente a este homicidio, para que se conozca lo que en verdad sucedió. Dicha investigación, sin embargo, ya se encuentra en curso y está a manos de la inspección del Ejército que envió una comisión a la zona para levantar evidencias y recopilar material probatorio que sirva para esclarecer las circunstancias del crimen.

Uno de los primeros análisis que realizaron se centró en lo que se conoce como tatuaje del impacto, es decir, con base en las huellas de la herida causada por el proyectil se pretende concluir la distancia a la que fue disparada el arma, la trayectoria del recorrido y la fuerza de impacto para comprobar si, como tan tajantemente dijo Botero, todo obedeció a un forcejeo por cuenta de que Torres le pretendía quitar el arma al uniformado.

Le puede interesar: “A la ley estatutaria de la JEP se le entró no un ‘mico’ sino ‘king kon’”: Iván Duque

Sus marcas en la ropa y las laceraciones que tenía en el cuerpo también son indicios para que los forenses determinen por dónde lo arrastraron y entreguen un estimativo del tiempo que lo hicieron. Se dice, de manera preliminar, que del punto donde recibió el impacto de bala hasta donde fue hallado el cuerpo por la comunidad hay unos 80 metros.

Las cifras que preocupan

“Quiero que tengan la certeza y la convicción de que la Fuerza Pública va a mantener la protección. Tanto en el Ejército como en la Policía hubo una reestructuración en la que se seleccionaron personas con características adecuadas para brindar la protección, tanto desde el punto de vista profesional como sicológico”.

La frase es de Emilio Archila, el representante gubernamental de la Consejería para la Estabilización y la Consolidación, quien calificó el episodio de la muerte de Dimar como un “hecho aislado (...) de 100 homicidios que ha habido, en tres casos han tenido algún vínculo con temas políticos y los causantes de esos tres ya están siendo investigados”.

Pese a la estadística de Archila, los crímenes de los que los excombatientes han sido víctimas han sido motivo de preocupación para los delegados de la Misión de verificación de la ONU en Colombia y en varias oportunidades han expresado esa inquietud. De hecho, el crimen de Dimar produjo una nueva reacción de parte del organismo multilateral.

“La Misión reitera su preocupación, también expresada por el Secretario General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por la implementación de las garantías de seguridad y por los asesinatos contra exmiembros de las FARC – EP, que al momento del Informe ya sumaba un centenar de muertos desde la firma del Acuerdo para el fin del conflicto”, indicaron tras conocer el hecho.

Torres le apostaba al proceso y era laborioso y enérgico participante en las actividades que se programaban relacionadas con el proceso. Así se lo decía a sus allegados, que quería dejar su pasado (estuvo en el frente 33 de las Farc) y por eso estuvo en el curso de Economía Solidaria, asistió a dos jornadas de salud para él y su grupo familiar, estaba preparándose para la prueba de acreditación del quinto grado de primaria.

“La ilusión era una tienda, ya tenía los papeles listos. De eso íbamos a vivir, ahora no sé qué pasará”, declaró Alexandra, la viuda. El proyecto estaba radicado bajo el número PRE-PP- 28414 y estaba en proceso de formulación, según confirmó la ARN.

Dimar fue sepultado este viernes, en medio de una caravana de motos y deudos. El dolor se confundía con el temor, pese a que les han dicho que no hay tal. Pero no hay convencimiento por parte de los excombatientes, porque en el Catatumbo sienten que están retrocediendo en cuanto a violencia se refiere. Dimar fue testigo de eso.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Colombia

DE INTERÉS