La primera película que Lina Rodríguez recuerda con un gran impacto en su vida fue Fantasía, de Disney. Antes ya había visto otras, pero la trama de ésta alrededor de la evolución de la vida le causó gran impacto. Para aquel entonces estaba en quinto de primaria y por su mente ni siquiera pasaba que el cine fuera a hacer parte de su vida futura.
En realidad nunca contempló tal posibilidad hasta que decidió acceder a un proceso de selección laboral “bastante confidencial” del que solo se enteró que era para escoger al director general del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci) hasta cuando iba muy adelantada en la diligencia. En ese momento pensó que su perfil no encajaba.
Estudió Gobierno y Negocios Internacionales en la Universidad Externado de Colombia y era asesora del departamento de Negocios Internacionales de la Cámara de Comercio de Bogotá cuando el Ficci tocó a su puerta para quedarse.
Hasta entonces tenía una visión del cine muy comercial, muy común a la que tenemos la mayoría de amantes al séptimo arte. Hoy diez años después, en el liderazgo del festival de cine más antiguo de Iberoamérica y considerado el más importante en ese orden, tiene otra visión más social, humana, cercana a las distintas narrativas que propone el cine como reflejo de la historia de las sociedades.
En entrevista con El Universal, Lina Rodríguez, cuenta su cambio de mentalidad frente al cine y el trabajo social que hace el Festival para darles garras a las comunidades a fin de ser consumidores analíticos del contenido audiovisual.
¿Cómo ha sido su relación con el cine a lo largo de su vida?
Mi relación con el cine nace realmente con el Ficci. Antes, era simplemente el de una aficionada que le gustaba ver cine.
Y a partir de su cargo como directora general del Ficci, ¿cómo se ha fraguado, entonces, esa relación?
Ha sido un aprender haciendo sobre la marcha. Tengo presente algo que me dijo Víctor Nieto cuando me dijo que yo era la seleccionada en el cargo: “Eso se aprende (amar el cine)” y así ha sido. Hemos ido perfeccionando de la mano de expertos en direccionamiento estratégico y a medida que uno se revisa y es crítico se va dando cuenta de cuáles son los pasos que debe corregir, hacia dónde debe ir y cuáles son los aliados que necesita para poder llegar.
¿Cuál era su visión del cine antes de llegar al Festival y cuál es su visión, ahora?
Sin duda, mi visión era más de orden comercial. El contacto que yo había tenido con el cine independiente había sido muy puntual en la universidad, como herramienta de estudio y el Festival me ha mostrado ese cine de autores, de corte independiente, más contemplativo y realmente he aprendido a disfrutarlo, a entenderlo y a perfilar cierto gusto. Para mí es cada vez más difícil disfrutar de una película meramente comercial. Empieza uno a ser uno más exigente y a tratar de encontrar más valores e historias que te ayudan a entender la existencia del otro, a entender las narrativas, a valorar cómo los directores logran contar sus historias desde perspectivas diferentes, y es muy enriquecedor.
¿Qué es, entonces, el cine para usted?Es una ventana de conocimiento, de presente y de futuro que me permite revisar también el pasado. Entender qué le ha pasado al país se puede hacer desde su cinematografía. El cine básicamente es una historia que alguien quiere contar para que otros la vean.
¿Qué historia le gustaría ver en cine que aún no ha visto?
El cine pertenece a historias muy universales o personales de sociedades. En ese sentido lo que me gustaría ver son historias de sociedades más evolucionadas, más comprensivas, que entienden cada vez más la diferencia del otro, lo diversos que somos. Pero realmente seguimos con un cine que nos incómoda mucho que nos duele porque como sociedad todavía tenemos cosas muy oscuras que tenemos que contar. Seguimos teniendo un cine con mucha carga sexual y de violencia, de guerra porque es la humanidad en la que nos hemos convertido. Me gusta soñar con un cine que hable más de la familia, de los retos que nos impone la vida.
EL TRABAJO SOCIAL

¿Cuál es el trabajo del Ficci para extender esta visión social a las comunidades?
Tenemos un programa hermoso que es Cine en los Barrios, con más de 20 años de historia que ha venido creciendo en el tiempo. Ha encontrado nuevos aliados, nuevas fuentes de financiación. El programa viene desde Jorge García Usta y fue una apuesta conjunta con Víctor Nieto para poder acercar a la comunidad al Festival; era una iniciativa más puntual y menos robusta en el Ficci que solo se realizaba durante los días del Festival, en los barrios de Cartagena, pero en los últimos años hemos hecho un trabajo muy juicioso alrededor de ella y por fin el año pasado logramos lo impensable; que era hacerlo durante todo el año. Esto gracias a una alianza público privada con la Gobernación de Bolívar.
¿Se trasladó Cine en los Barrios a los municipios de Bolívar?
Sí. Con la alianza publicó privada se fortaleció el Ficci – Móvil. En el 2017 visitamos los 46 municipios y 36 corregimientos. Fueron más de 120 proyecciones. Es un trabajo que nos llena de mucha satisfacción. Llegar a muchos de estos territorios realmente es una odisea, nosotros no dimensionamos nunca las dificultades de acceso que tendríamos que enfrentar; sin embargo cada vez lo lográbamos gracias al mismo apoyo de la gente, de los líderes sociales y de las mismas autoridades.
¿Qué balance puede dar sobre esta experiencia?
El impacto de llegar a las comunidades es muy grande y se nota en la aceptación de la gente. Un lunes cualquiera nos pueden recibir en un municipio como Tiquisio o Pinillos, en el sur de Bolívar, cerca de 800 personas para disfrutar de la actividad. Es un evento que reúne a la familia y que no solo entretiene sino que educa, a través del cine como herramienta pedagógica, va hilando, tejido social. Hay una gran disponibilidad de estas comunidades a recibir este tipo de eventos y es porque creo que es una manera de ratificarles que no están solas, que son importantes, en este caso para el Festival y para la Gobernación, llevándoles un evento de calidad.
¿Qué planes hay para Ficci- Móvil en el 2018?
Nuestro sueño que empezó recorriendo Bolívar queremos que vaya por toda Colombia. Tenemos un proyecto que estamos organizando con el Gobierno Nacional. La idea es trabajar con comunidades puntuales porque debemos hacer una itinerancia más clara por el tema que ameritaría llevar una logística como esta a escala nacional.
¿Qué puntos puede destacar del trabajo de Cine en los Barrios?
La formación de público. Lo que estamos haciendo con el Ficci-Móvil es un trabajo que vamos a poder medir en cinco años porque la consecución del objetivo requiere paciencia. De Turbaco, por ejemplo, donde tenemos diez años de estar proyectando con cierta regularidad hemos notado que ya los niños se ven la película completica, sentados en la silla que se les asignó desde el principio. Cuando comenzamos no duraban cinco minutos sentados, mucho menos concentrados.
¿Ha contemplado el Ficci la posibilidad de abrir una escuela de cine?
Es un sueño que tenemos. Víctor Nieto lo planteó varias veces, pero es una apuesta millonaria, de largo plazo y no hemos encontrado la coyuntura ideal; es un esfuerzo que debe hacerse con un respaldo del orden nacional, de lo público, pero también con una apuesta decidida del sector educativo - privado y que hable de plata sobre la mesa.
EL FESTIVAL EN EL 2018

¿Cómo califica la presente versión del Festival?
ES un festival superpotente a nivel de contenido. El gran reto cada año es tener lo mejor de la competencia de ficción de Iberoamérica, traer 8 o 10 películas que representen la gran cosecha del cine de la región, priorizar nuestro cine colombiano y destacar nuevos directores. En este sentido es un festival muy cuidado. Detrás hay un equipo de dirección artística muy profesional, con diez programadores que trabajaron todo el año.
¿Cuántas propuestas recibieron?Recibimos alrededor de 1.600 solicitudes en la convocatoria para seleccionar un poco más de 130 películas para el programa. Eso habla de la importancia del festival a nivel internacional porque lograr duplicar de un año a otro la cifra de inscritos habla muy bien del trabajo que se viene haciendo y de la crítica a nivel internacional. Los realizadores y directores en nuestro territorio sienten como suyo al Ficci.
¿Cómo se logró la aceptación de Tilda Swinton y de Owen Wilson para asistir al Ficci 2018?
El Ficci trabaja con una red de aliados y de voceros; cada invitado que hemos traído se ha convertido en un referente a nivel de la experiencia, las mismas celebridades que han venido son ahora nuestros multiplicadores. Realmente es un trabajo de boca a boca; una referencia, incluso a nivel personal, puede ayudarnos a que otra celebridad acepte venir. Cada año se da distinto modo, pero más o menos ese fue el camino para tener este año a Owen y a Tilda con nosotros. Nos sentimos muy honrados.


