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Cultural

Por qué vale la pena hacer un festival de cine: Felipe Aljure lo cuenta

El director artístico del Festival Internacional de Cine narra su visión sobre el impacto social y cultural del festival más antiguo de América.

Por qué vale la pena hacer un festival de cine: Felipe Aljure lo cuenta
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Desde hace cinco años, Felipe Aljure no solo es el director artístico del Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI), sino que, además, como cineasta que es, vive y sueña para que el festival de cine más antiguo de América siga al pie de sus quimeras. Cuando dice la palabra quimera, se sonríe y me explica que cada vez será más difícil mantener un sueño como el que diseñó Víctor Nieto hace 63 años. Y no solo aquí en Cartagena, sino en cualquier lugar del mundo.

Por un instante intenta imaginar cómo podrá hacer la secreta hazaña de Lina María Rodríguez, la directora general del festival y todo su equipo, para que este festival pueda financiarse y mantenerse, y proseguir con la aventura de ser gratuito bajo la luz de las estrellas e irradiar una agenda de más de 200 proyecciones en el corazón amurallado de Cartagena, en el emblemático Teatro Adolfo Mejía, en la Cooperación Española, en el Museo Histórico de Cartagena, el auditorio y plaza de la Proclamación, en Cine Colombia Plaza Bocagrande, Comfenalco, universidades e instituciones, plazas y barrios, municipios vecinos. Lea también: ¿Inclusión o cine?: lo que se premió realmente en los Óscar

El festival sobrevivió a la peste del coronavirus con ocho agendas de Cine de Luna Llena, se hizo virtual en esos dos años complicados e inciertos, y no se detuvo después de la pandemia. Por el contrario, utilizó la plataforma virtual y la convocatoria presencial, y atrajo a nuevos aliados en el sector privado y público, entre ellos, el apoyo del Ministerio de Cultura.

Los curadores de festivales como Felipe, duermen poco y cuando duermen siguen soñando con el cine, después de ver incontables películas que llegan al Ficci para ser evaluadas por doce curadores, entre ellos, él, para la agenda anual. Y esa curaduría se cumple desde agosto de 2022 hasta mediados de febrero de 2023. Llegan desde un millar hasta tres mil películas. Y en esa curaduría, confiesa, la mirada colectiva caleidoscópica, elige y selecciona, y muchas veces un curador puede sufrir la derrota de que haya escogido en solitario algo que en colectivo no pasa la prueba. Uno de los aspectos que privilegia Felipe al seleccionar, además del rigor de la calidad estética, es su capacidad de innovar y apostar al humanismo.

Dice que la selección de las siete películas colombianas que compiten en esta versión 62 de Ficci, “son de una elevadísima calidad. Hemos construido un poder narrativo y algunas de esas películas financiadas y cofinanciadas en alianzas internacionales, compiten en Cartagena en diversas categorías de ficción y no ficción, con las producciones de Iberoamérica y el mundo”. Lea también: ¡Prográmate! Conoce los barrios donde proyectará cintas ‘La Ruta 90’

Nada ha impedido que el placer de ver cine en una sala vuelva a renacer con la alegría de siempre. La pandemia, según Felipe Aljure, ha dejado un saldo pedagógico y sensibilizador, y nada ha podido suplantar ese deleite en escala, ese placer inigualable de ver el cine en sala, aunque eso no excluya la otra posibilidad de combinar y complementarlo en solitario en casa. Pero no es lo mismo. Ver cine en salas tiene valores agregados y uno de ellos es la confrontación de quien ríe o llora al ver una misma escena, o quien dice algo sobre la misma película, ese intercambio es enriquecedor y estimulante.

El Ficci 2023 ha sostenido secciones como la muestra indígena y afro, Hecho en Casa, las producciones De Indias, Tierra Adentro, la sección Omnívora que son aquellas realizaciones experimentales, las animaciones, la programación de cortometrajes, el homenaje al Clan de Ciro Durán como el año anterior se rindió homenaje al Clan Triana, a toda la familia de Jorge Alí Triana que hace cine. La agenda académica se mantiene cada año con encuentros, conversatorios y masterclass. “Este año celebramos los 25 años de Ibermedia, que cambió el mapa narrativo del cine en el continente e impactó en las leyes del cine locales e internacionales, y junto a esa celebración, la presencia del cine español. Contamos con la presencia del gran director norteamericano Tim Miller, rendimos homenaje a dos íconos del cine mundial: Vittorio De Sica y Jean-Luc Godard. Se exalta a la actriz colombiana Alejandra Borrero por toda una vida consagrada al cine y la televisión. Uno de los debates de este año es la defensa de la propiedad intelectual”.

Para Felipe su experiencia ha sido gratificante. Cree que vale la pena seguir apostando a la quimera del cine y al festival porque “un festival transforma las democracias y al individuo. Creo que es pertinente un festival en un mundo donde asistimos a la disolución de esas democracias y volvemos a los autoritarismos. Mire usted lo que está ocurriendo no solo en lo político sino en lo social y cultural. Está el caso del escritor Roald Dahl, en manos de revisionistas que pretenden reescribir su obra cercenándola desde una verdad infalible, es decir, desde el autoritarismo”. Lea también: La UTB en el Ficci 2023: detalles del conversatorio y muestra documental

El festival de Cartagena orbita en la geografía cultural del mundo, y se expande libremente con vocación social, dejando un saber cinematográfico. A la industria le gusta homologar, unificar, uniformar, mientras que la cultura es al revés, su riqueza está en la diversidad y la inclusión. Confiesa que le urge filmar. Tiene un proyecto de filmar una película sobre algo que le perturba: Tinnitus. Ese pito que resuena en su oído. Y que él quiere convertir en una película sobre el mundo.

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