Con una velada, que a la vez fue de coronación de la Reina del Carnaval de Cartagena y de reinauguración de las refaccionadas instalaciones del Club La Popa destruidas años atrás por voraz incendio, transcurrió el 1 de febrero de 1956 la coronación de la última reina del último carnaval realizado en Cartagena de Indias, con asistencia de quinientas parejas, incluyendo una nutrida comitiva barranquillera, que bailaron hasta el amanecer al son de dos orquestas que tocaron sin parar para deleite de los asistentes, según revelan los reportes de prensa de la época.
El Diario de la Costa dos días después decía: “El primero de febrero a las diez de la noche, se llevó a cabo en los modernos salones del Club La Popa la coronación de Carmencita Primera o Carmencita Única”, como se promocionaba en sus decretos reales Carmencita Delgado del Valle, una agraciada jovencita cartagenera de entonces 20 años, que durante las jornadas festivas de esos 1, 2 ,11 y 12 de febrero de 1956 desbordó la alegría del sui géneris Carnaval de Cartagena de Indias, que no corría como preámbulo de la Cuaresma cristiana sino que su ritmo de regocijo lo marcaba la celebración de las Fiestas de la Candelaria de La Popa a comienzos de febrero, con una prórroga festiva dos semanas después. Lea aquí: ¡Prográmate! Así será la tradicional Noche de Candelas en Cartagena
“Como hemos venido informando con ocasión de la inauguración del edificio moderno del Club La Popa, se han reanudado las fiestas carnestoléndicas, las que hace algún tiempo fueron suspendidas a raíz del pavoroso incendio que destruyó a dicho centro social hace algunos años”, decía Pedro Flórez, insignia de la reportería de Diario de la Costa durante muchas décadas.
Festejos con tradición$>
Sobre la data del inicio de celebración de los carnavales cartageneros no hay fecha determinada, pero fácil es inferir que debieron ser muy temprano en su historia, al igual que en todo el mundo cristiano una celebración precuaresmal, que en algún momento se fundieron con las de la Virgen de La Candelaria, antes de que el jolgorio general se mudara para las de Independencia del 11 de noviembre.
“Esos carnavales en otra época tuvieron trascendencia nacional, por la forma esplendorosa y brillante en que se desarrollaban y, por las bellas reinas que le correspondían presidirlos. La élite social cartagenera se vestía de gala y en un exquisito ambiente de elegancia, alegría y señorío festejaban a sus reinas”, rememoraba el cronista Flórez añadiendo: “Recordamos cuan divinos fueron los carnavales presididos por Rosita Valiente Tono hoy fallecida, madre de la bella Rosario; Bonty Núñez, Irma de la Espriella y muchas otras más que se nos escapan en estos momentos”. Lea aquí: Desfile en Carnaval de Río será inspirado en almanaque español del Siglo XVI
Preparativos$>
Como era de esperar, Carmencita Única -como se autoproclamaba- para inaugurar su reinado integró su Corte a través de Decreto que predicaba que los siguientes caballeros del Reino deberán prestar los servicios que exige mi corte de esta forma:
Mayordomo Mayor - jefe superior de Palacio: el alcalde Mayor Antonio Lequerica y Gómez; Secretario particular de las Reinas: Aurelio Martínez y Canabal; Gran Maestro de Ceremonia: Fernando Benedetti y de los Rodríguez; Montero Mayor: Arnulfo de la Espriella; Justicia Mayor: Senén González y Guerra; Copero Mayor: Benjamín Porto y Moreno; Romanceros reales: Manuel Benito y Revollo y Germán Espinosa y Villarreal; Músico Real: Daniel Lemaitre y Tono; Médico de Cámara: Henrique Tono y Merlano; Gran Chamberlain: Fernando Díaz y Gómez; Gran Malconero: José Vicente Mogollón y de Zubiría; Gran Maestre de los torneos: Juan Ignacio Gómez y Naar; Señor del sello privado: George Baker, caballero del Lynk y Consejero Privado: José Henrique Rizo y Pompo, su novio de entonces.
Como buena soberana, Carmencita Única tajantemente advertía en el Artículo 2 de su Decreto Real: “No aceptaré declinación alguna respecto de las distinciones y cargos otorgados en el presente Decreto y los designados deberán iniciar funciones reales inmediatamente bajo pena de confinamiento y destierro. Dado en mi Palacio Real del Pie de La Popa a los diez y siete días del mes de enero del año de gracia de MLMCVI. Carmencita Única, Reina.” Lea aquí: La poeta colombiana Luisa Villa recibe el premio Gabriel Celaya de Poesía
El ambiente de boato, para la coronación de Carmencita Única, que estuvo a cargo de la Señorita Bolívar, Rosario Castillo Valiente, fue impactante, según el relato: “En el fondo del salón de baile se levantó un precioso trono el que fue confeccionado con mucho gusto por un renombrado artista local; el resto del edificio se arregló con exquisitos motivos de la época isabelina y los pisos fueron cubiertos por elegantes alfombras de color púrpura”.
La coreografía, según el registro periodístico, tampoco dejó nada que desear: “Las ocho parejas que sirvieron de princesas fueron muy aplaudidas, pues estaban muy preciosas y bellamente ataviadas, lo mismo que sus compañeros vestidos de rigurosa etiqueta. El discurso de coronación lo pronunció el atildado poeta Manuel Benito Revollo, fue una preciosa joya literaria por lo que recogió abundantes aplausos.
“La corona fue puesta en las sienes de la soberana por la reina de la belleza de Bolívar Rosario Castillo Valiente quien esa noche estaba divina. Carmencita lucía un precioso vestido confeccionado por su madre doña Carmencita Del Valle de Delgado, el resto de los asistentes, los que pasaban de más de quinientas parejas, lucían también elegantes toillets y preciosas joyas. Una regia comitiva de la alta sociedad barranquillera se hizo presente en los salones del Club La Popa, quienes fueron invitados de honor, siendo estruendosamente aplaudidos”. Lea aquí: Ministerio de las Culturas entregará más de 33 mil millones en estímulos
Al final del animado baile de coronación que se extendió hasta la salida del Sol, según el relato, “los más amigos de las tradicionales Fiestas de la Virgen de La Candelaria se trasladaron en romería a la cima del cerro, en traje de gala unos, otros en briosos corceles a cumplir con un sagrado rito religioso”.
“En fin, las fiestas de los Carnavales de Cartagena se reiniciaron en forma estupenda y continuarán los días 11 y 12 de febrero”, concluía la narración periodística sobre el acto de coronación de una de las más queridas reinas de todas cuantas han sido en la larga y pletórica historia de coronaciones reales de Cartagena de Indias, una Reina que siempre lo fue hasta su muerte, en sus roles sociales y artísticos.
