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Cultural

Gabriel García Márquez: la historia detrás del libro En agosto nos vemos

El mundo celebra hoy la aparición de la novela póstuma de Gabriel García Márquez, En agosto nos vemos 2024, al cumplirse 10 años de su partida.

Gabriel García Márquez: la historia detrás del libro En agosto nos vemos
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Nos seduce y embruja otra vez Gabriel García Márquez con esta breve novela, ‘En agosto nos vemos’ (Random House, 2024), resuelta en seis capítulos y 70 páginas. Antes de su edición había leído tres de las seis historias, y hace poco tuve el privilegio de leer toda la novela en una sola lectura en una mañana, en la que no pude soltarla, y pasé de largo sin pensar en nada distinto que en Ana Magdalena Bach, la protagonista de esta novela, cuya aparición en lengua castellana celebra 97 años de su natalicio y conmemora 10 años de su partida. Lea: ¡Disponible! ‘En agosto nos vemos’, la última obra de Gabriel García Márquez

Al leerla confirmamos que no hay una sola obra de Gabriel García Márquez que no tenga un origen en una experiencia personal y no hay una sola ficción suya que no sea el fruto de la alquimia de sus tres vidas: la privada, pública y secreta. Comparto la sabia mirada de Dasso Saldívar, biógrafo de García Márquez, para quien la protagonista de la novela es sin duda, el mismo escritor sumergido a fondo en las tensiones secretas y en el alma de una mujer.

Para crear a este personaje GGM pasó por una legión de mujeres, desde Úrsula Iguarán, la matrona de Macondo que tenía el poder de controlarlo todo, el orden de su casa y de su pueblo, hasta los otros poderes de mujeres incluyentes como Pilar Ternera o Petra Cotes, o mujeres condenadas a la soledad y a la santidad como Remedios la Bella, o condenadas por la familia y la sociedad como Ángela Vicario, o condenadas a la explotación sexual como la abuela desalmada y su nieta Eréndira, mujeres que esperaron ser viudas como Fermina Daza para atreverse a tener un segundo amor en la vejez.

El escritor criado entre mujeres y por su abuela Tranquilina Iguarán, siempre dijo que se entendía mejor con las mujeres que con los hombres, y en sus tres vidas secretas las mujeres lo salvaban siempre de perderse en el limbo de las tinieblas. Cuando empezó su vida de periodista a sus veinte años entre Cartagena y Barranquilla, tuvo la experiencia de vivir y compartir con prostitutas en un edificio que hoy se abre como museo y hotel: El Rascacielos.

La vida creativa del escritor tuvo además la presencia insoslayable de su esposa y musa Mercedes Barcha, la sabiduría ancestral de Luisa Santiaga Márquez, su madre, y la mirada estratégica de Carmen Balcells, su agente literario. Una de las mujeres que más influyó en García Márquez fue la escritora inglesa Virginia Woolf, quien en 1929, escribió uno de los ensayos que anticiparon una nueva dimensión del papel de la mujer en la sociedad global: “Una habitación propia”. Lea: ¿Te pareces a Gabriel García Márquez? En Cartagena hay casting para un corto

La visión renovada de García Márquez proviene de la síntesis de su desciframiento del alma femenina iniciada en novelas anteriores como “El amor en los tiempos del cólera”, “Del amor y otros demonios”, “Memoria de mis putas tristes”. La protagonista de “En agosto nos vemos” es Ana Magdalena Bach, de 46 años y con 27 años de matrimonio, madre de dos hijos de 18 y 22 años. Es una mujer culta, sensible, independiente, que no alcanzó a culminar sus estudió de artes y letras, pero tiene una predilección por la literatura universal y por la música clásica, pero también por el bolero.

Portada de la novela póstuma de Gabriel García Márquez. //Random House.
Portada de la novela póstuma de Gabriel García Márquez. //Random House.

La visión de la mujer en esta novela es una visión moderna y contemporánea, en contraste con la vieja y anacrónica visión patriarcal y machista. Ana Magdalena ama a su marido y no enfrenta ninguna crisis conyugal, pero, en uno de sus viajes el 16 de noviembre en el que lleva ramos de gladiolos a la tumba de su madre enterrada en una isla del Caribe, vive y decide su primera experiencia sexual con un hombre de corazón cobarde que conoce en el hotel donde se hospeda. Él bebe brandy y ella ginebra con hielo y soda. La experiencia está permeada por el hálito misterioso de la música: Claro de luna de Debussy, y por la lectura de la novela “Drácula” de Bram Stoker. “El mundo cambió desde el primer sorbo. Se sintió pícara, alegre, capaz de todo, y embellecida por la mezcla sagrada de la música con la ginebra”, describe GGM en su prosa poética que fluye con sutileza descifrando el alma de la mujer y su primer encuentro que desencadenaría dos encuentros con hombres desconocidos en sus viajes el 16 de agosto. Lea: Este 2024 se cumplen diez años de la muerte de Gabriel García Márquez

Esas experiencias ocurren desde las 3 de la tarde de ese día hasta las 9 de la mañana del día siguiente. Ana Magdalena al igual que Virginia Woolf, decide y delinea su propio destino. Crea su propia habitación propia, no para destruir su relación conyugal, sino por el contrario y de manera paradójica, para explorar la experiencia humana en la sexualidad. Ella no sucumbe a las insinuaciones de hombres machistas y patriarcales, ella elige y se anticipa al azar, decide la felicidad de una noche o una madrugada.

Un conclusión al leer los seis capítulos, es que Ana Magdalena Bach, además de ser un homenaje a la música y a la literatura, a las devociones de García Márquez, es una novela autobiográfica. Hay guiños a la memoria infantil a través de palabras como “conduerma” que él escuchó de labios de su abuela Tranquilina, cuando se referería a la necedad incontrolable de algunas criaturas. Alude también al Colegio Montessori, donde estudió siendo niño en Aracataca. La madre de Ana Magdalena, al igual que Rosa Fergusson, la joven y bella profesora que enseñó a leer y escribir a Gabo, era maestra montessoriana. La novela rinde homenaje a autores predilectos de Gabo: Hemingway, Bram Stoker, Albert Camus, Daniel Defoe, y a músicos como Bach, Mozart, Béla Bartók. Debussy, entre otros. En su encarnizada vocación perfeccionista, el autor hizo varias versiones de esta breve novela, tras el ánima de la poesía.

Es muy probable tal como nos confiesa Dasso Saldívar que Gabo en ese proceso de perfeccionamiento hubiera perdido la confianza en su propia capacidad y la abandonara, esperando reiniciarla. Pero ya en el capítulo seis, el genio de Gabo, insaciable buscador de la belleza última, había logrado concluirla, luego de batallar en esa honda claridad de las palabras en donde palpita el fulgor de la poesía. No hay duda de que esta novela es una joya deslumbrante de la literatura universal, con la que el genio de GGM cierra con broche de oro su deslumbrante creación literaria y artística.

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