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Columna

¡Mamola!

“Violencia germinada en epidermis de la patria, sobre todo en territorios abandonados donde la justicia social no llega, se enraiza el odio a las promesas incumplidas”.

HENRY VERGARA SAGBINI

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La historia reciente de América Latina ha sido mancillada por conflictos internos, dictaduras, narcotráfico, magnicidios, desigualdades sociales e ideológicas. México, Ecuador, Brasil y especialmente Colombia, registran dolorosas tragedias: Jorge Eliécer Gaitán (9 abril de 1948), heridas abiertas, cicatrices de odio, justicia enclenque, ensangrentados conflictos, obligándonos a repetir, desafiantes: ‘¡MAMOLA!’, colombianismo icónico, controversial, negación rotunda a dejarse meter los dedos en la boca. Viene bien recordarlo, para no repetir el incendiario ‘Bogotazo’ tras el asesinato del caudillo del pueblo, génesis del larguísimo conflicto armado interno que sigue ‘vivito y matando’, atizado por narco - guerrilla - paramilitarismo, récord mundial: seis candidatos presidenciales asesinados: Gaitán, Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Bernardo Ossa, Carlos Pizarro, Álvaro Gómez.

Violencia germinada en epidermis de la patria, sobre todo en territorios abandonados donde la justicia social no llega, se enraiza el odio a las promesas incumplidas, extinguiendo acciones estatales que cierren la brecha socio-económica, antídoto eficaz contra la cicuta del hambre y la miseria. En Colombia, uno de los países más desiguales del planeta, millones de familias se acuestan y levantan con el estómago e ilusiones pegados al espinazo; educación de cinco centavitos, salud con talanqueras, obligados a migrar a los cinturones de miseria en las grandes ciudades; inequidad, exclusión social desde hace ocho décadas, caldo de cultivo de interminable violencia.

En estos tiempos explosivos, cualquiera que llegue a la Presidencia de Colombia estará obligado a cerrar la enorme y fétida brecha social que heredarán nuestras crías. ¿Quién lo duda? A donde la justicia no llega, la violencia es la reina. No más discursos y estrategias electorales, exigimos soluciones concretas, apegadas a la ley gobernando con el ejemplo, antídoto eficiente para extinguir la hoguera social que calcina. Está demostrado que los pueblos sobreviven gracias a quienes, aun en medio de graves dificultades, conservan intacto el respeto a la ley, abonando esperanzas.

‘Patria por encima de los partidos’, aconsejaban El Libertador y Jorge Eliécer Gaitán, ‘Tribuno del Pueblo’, exclamaba: ‘¡Mamola!’, enseñándonos a no tragar entero y a medir la grandeza de un pueblo respetando al contradictor, para que no abandonen su nido por pensar distinto, la vida humana es más valiosa que las victorias políticas; aulas en lugar de trincheras, lápices remplazando fusiles, diferencias sociales - ideológicas zanjadas con argumentos, no con pólvora y mordaza.

‘¡Mamola!’ gritaba enérgicamente Gaitán, malogrado ‘Caudillo del pueblo’ convencido de que, proyectos políticos de izquierda, centro o derecha, con ambiciones desmedidas, perpetuarán matanzas entre hermanos paridos por la misma patria. El tiempo se agota, y solo respetando Derechos ajenos se garantiza no seguir cavando tumbas anticipadas. Solo reconciliándonos con enemigos y consigo mismo se garantiza PAZ de alas vigorosas, rumbo al país que merecemos.

Gane quien ayer haya ganado, el privilegio o la osadía de sentarse en el solio de Bolívar deberá actuar con prudencia y generosidad en medio de emboscadas a nuestra enclenque democracia. Jamás olvidaré las palabras de un niño, allá en mi pueblo, quien recomendaba nombrar presidente de Colombia a su abuela, esa que se echó la familia al hombro cuando sus padres fueron asesinados frente a él y sus hermanos, por odios partidistas.

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