comscore
Cultural

Hacerse pasar por hombre para publicar: un rotundo no negociable

Algunas autoras se hicieron pasar por hombres para ser leídas, otras tuvieron que salir a la luz años después. Hoy en Cartagena las lectoras se unen en tribu.

Hacerse pasar por hombre para publicar: un rotundo no negociable

Mujeres autoras. // foto: ilustración

Compartir

La senda del buen lector bien, en algunos casos, emerge de referentes que aparecen durante un camino rebosante de literatura. Muchos lectores tienen la oportunidad de evolucionar vertiginosamente al ritmo de sus vidas, partiendo de las primitivas recomendaciones del colegio, como Don Quijote o El Principito.

Transcurren los años y siguen las sugerencias, muchas veces de imponentes movimientos literarios como el boom latinoamericano: “La ciudad y los perros”, “Cien años de soledad” y hasta la compleja “Rayuela”. Todas estas obras tienen algo en común, fueron firmadas por hombres, por supuesto, genios de la literatura, pero aclamados en una sociedad que también pudo aplaudir el trabajo de autoras que históricamente fueron eclipsadas. A lo largo de la historia, solo 17 mujeres han ganado el Premio Nobel de Literatura, en comparación con 119 hombres. Esto significa que solo el 14% de los premios han sido otorgados a mujeres. En cuanto al Premio Booker, solo el 30% de las personas ganadoras han sido mujeres y en 2011 tuvo que crearse un premio alternativo, el Women’s Prize for Fiction, con el que se hace un reconocimiento a la contribución de las mujeres en la literatura. Lea también: IPCC abre convocatoria para la ´Temporada del Teatro Adolfo Mejía 2024´

En la Edad Media las mujeres tenían dificultades para acceder a la educación, escribir y publicar. En los siglos XVIII y XIX, la mayoría de los editores eran hombres. Se decía que las mujeres no estaban capacitadas para desarrollar actividades intelectuales, y existía el temor de que si una mujer se dedicaba a la literatura podía poner en peligro su reputación.

Ante la imposibilidad de firmar con su nombre, muchas escritoras del pasado se vieron obligadas a buscar formas alternativas de publicación, como es el caso de las hermanas Charlotte, Emily y Anne Brontë, célebres autoras de obras como “Jane Eyre”, “Cumbres Borrascosas” y “La inquilina de Wildfell Hall”, usaban los seudónimos masculinos: Currer, Ellis y Acton Bell.

Esta elección se debió a lo controversial que podían ser sus temas, que incluían romances desafiantes, alcoholismo y violencia, considerados inmorales para su época. Hoy sus novelas se valoran como obras de arte innovadoras en la historia de la literatura.

Una joya oculta en el Caribe

Como dicen por ahí “no nos vayamos muy lejos”. En Colombia tuvimos la insólita historia de Marvel Moreno, la escritora barranquillera “tan importante como García Márquez”, y cuya obra salió a la luz luego de 25 años archivada.

Moreno nació en Barranquilla en 1939 en una familia privilegiada que sufría problemas económicos. La expulsaron de un colegio de monjas, a los 20 años fue reina del Carnaval de Barranquilla y fue la primera mujer en hacer parte de la facultad de Economía de la Universidad del Atlántico.

En 1962 se casó con Plinio Mendoza y tuvieron dos hijas. Moreno solo publicó dos compilaciones de cuentos. La escasa divulgación de su obra en Colombia, dijo Plinio en ocasiones, se debió a “la distancia y a una suerte de miedo al fracaso de ella”. Pero allegados a Moreno, como Jacques Guillard y Fabio Rodríguez Amaya, apuntaron que su fracaso se debió a discriminaciones que incluían a Plinio, y que además fue ignorada por los medios de comunicación, tergiversada por los editores y censurada. La escritora murió en la pobreza en 1995, y los derechos de su obra “El tiempo de las amazonas” fueron reservados por sus dos hijas. En la actualidad, su manuscrito promete ser una sensación editorial para las nuevas generaciones.

“Tenemos una deuda histórica con las mujeres. Por mucho tiempo, anónimo era el nombre de una mujer, porque a la mujer no se le permitía tener voz suficiente para escribir y publicar. La escritura se hace en la intimidad, pero cuando se entrega el libro, la historia deja de pertenecerle al autor y cada quien lee un libro diferente desde su visión, por lo que una mujer que escribe un libro, es una voz que se expande”, me dijo María Fernanda Piñeres, cartagenera y una de las fundadoras de ‘Las mil y una Lectoras’ a quien decidí consultar para este tema.

‘Mafe’ no nació siendo una gran lectora, de hecho, me contó que en su infancia leía junto a su madre la colección de “Rafael Pombo al rescate” que llegaba en los insertos que acompañaban las ediciones de El Universal, luego fue perdiendo el interés por la lectura ante las densas recomendaciones del colegio, y fue en 2015 cuando la literatura la buscó y, hasta la fecha, no la ha vuelto a abandonar. Hoy ‘Mafe’ intenta leer por año, al menos 12 libros, y ya son muchas las autoras colombianas con las que ha interactuado y la han impulsado a escribir y liderar proyectos escolares para incentivar la lectura.

Una vez en el colegio me mandaron a hacer una hoja de vida, y entre la lista de cosas que no me gustaban, casualmente anoté que eran la lectura y hacer oficio. Aún conservo esa hoja”.

Mafe Piñeres

“Leer en tribu nos permite ver a través de los ojos de los demás. En el club he conocido a muchas mujeres, y cuando leemos a una escritora con una cosmovisión diferente se nos construye un puente; encontramos riqueza en leer a mujeres de aquí y otros lugares, tenemos mucho que contarnos, demasiados temas por abordar entre tantos que ya hay. En el placer femenino hay mucho por explorar, ya que es un tema propio de nosotras, que ha sido contado por hombres, muchas veces desde lo que ellos creen que nos pasa y sentimos”. Lea también: Película que trata sobre el patriarcado, favorita en los premios del cine italiano

Piñeres dice que esta generación de escritoras es afortunada por haber nacido en esta época en la que se puede hablar libremente. Exalta el trabajo de colegas como Martha Amor, Carolina Pulido Ariza, Greta con Ganas y Ángela Castellanos. Y se encuentra en la antesala de la promoción de su poemario ilustrado en el que asegura “muchas mujeres se van a encontrar y viajar por las emociones”. Pretende continuar en ese fascinante camino de las letras, y seguir llenándose de referentes para abordar muchas temáticas que quedan por contar sobre la mujer en Cartagena y hasta los más recónditos rincones de Colombia.

No me despedí de Piñeres sin antes pedirle que me dejara cinco recomendaciones de autoras colombianas. Aquí el listado.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News