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Cultural

La mansedumbre del hombre que ha leído todos los libros

El escritor Gabriel García Márquez nos dejó muchos legados de su grandeza, aquí uno de estos.

La mansedumbre del hombre que ha leído todos los libros

Gabriel García Márquez, escritor colombiano. //Foto: EFE.

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Hace 56 años, cuando leí por primera vez, “Cien años de Soledad”, me encontré con un pasaje de esta grandiosa novela que me impresionó sobremanera. Gabriel García Márquez refiriéndose al sabio catalán, Ramón Vinyes en la vida real, uno de sus más grandes y sentidos personajes de esta monumental novela, decía lo siguiente: “Tenía una hermosa cabellera plateada que se le adelantaba en la frente como el penacho de una cacatúa, y sus ojos azules, vivos y estrechos, revelaban la mansedumbre del hombre que ha leído todos los libros”.

Desde esa época para acá, en revistas, libros y periódicos y ahora en Google, he rastreado todo tipo de fotografías, tratando de encontrar esa expresión, y hasta el momento, y en su significado más profundo, tan sólo he podido encontrar su reflejo en cuatro grandes personajes. Tres relacionadas con el conocimiento científico y humano, y el cuarto, en una de las figuras más relevantes de la torería mundial. Lea: Ya circula la moneda conmemorativa de Celia Cruz en Estados Unidos

Konrad Lorenz, Albert Einstein, Eric Berne y Manolete.
Konrad Lorenz, Albert Einstein, Eric Berne y Manolete.

El primero de ellos, es Albert Einstein, en esa famosa fotografía que le tomara el letón estadounidense Philippe Halsman, que se convirtió en un logotipo de su persona, en la que el sabio alemán se muestra con el pelo desgreñado y absorto en sus reflexiones más profundas.

La segunda, es la foto que todas las semanas, en la pantalla chica, RTI, proyectaba Gloria Valencia de Castaño, tanto al inicio como al final de su programa, “Naturalia”. Serie televisiva, que, por ese entonces, 1974-1993, a nivel Nacional, contaba con una gran audiencia. Lea: Carmen Alicia Pérez, una poeta sedienta de metáforas

Aquí Lorenz, sumergido en un estanque, y con la cabeza que le sobresale por encima de la superficie del agua, en las que se le aprecian sus ojos azules, muy al estilo del sabio catalán, sus gansos favoritos le acarician su frondosa y plateada cabellera.

La tercera imagen, corresponde a la Erik Berne, el creador del Análisis Transaccional o psicología de las relaciones humanas, foto que aparece en la contraportada de uno de sus mejores libros, “Los juegos que participamos”. En esta toma, Berne que se muestra absorto y concentrado, observa el rostro de uno de sus pacientes, que no figura en la foto referida, mientras le expone, los problemas que le aquejan. Este profesional de la psicología, con solo observar y escuchar lo que le dice su paciente de turno, incluido los cambios de las expresiones de su rostro mientras le cuenta sus penas, le bastan como para darle un diagnóstico certero de sus problemas más profundos. Y de ahí, a planificar el plan de trabajo a seguir, para rescatarlo de su más profunda depresión o del desespero que le embarga.

En la cuarta foto, al estilo de la famosa fotografía Einstein antes descrita, se ve a Manuel Rodríguez “Manolete”, abstraído en sus pensamientos, en uno de los burladeros de la plaza de toros “La Santa María de Bogotá. Una espléndida toma realizada por el gran fotógrafo taurino bogotano, Manuel H. Rodríguez.

Manolete, aunque no era un científico en todo el sentido de la palabra, si lo era en su arte, que revolucionó los cimientos de la tauromaquia mundial a mediados del siglo pasado. Lea: El secreto detrás del éxito de la película ‘Romper el círculo’

Pero, por más que he escarbado en cientos de miles de tomas para encontrar más fotografías de este tipo, el trabajo al respecto ha sido infructuoso. Pero bueno, con estas cuatro imágenes, basta y sobra como para, de momento, sentirme complacido, y para de paso, dimensionar la profundidad de la sabiduría de conocimientos que albergaba la mente de nuestro premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Ahora solo espero, que, con el pasar del tiempo, aparezcan más fotografías de esta dimensión.

Y ya para finalizar este texto, no me queda más que pedir un loa para nuestro escritor de talla mundial que tantas enseñanzas nos dejó en su prestigiosa novela “Cien años de soledad”. Y que no nos quede la menor duda que esto es así. Por tanto, vida eterna para nuestro prestigioso escritor, que en el campo de la literatura ha dejado bien alto los colores de la bandera de nuestro país.

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