comscore
Cultural

El poeta desencantado: Gotas Amargas (1918) de José Asunción Silva

Esta obra póstuma y corta es la muestra más concentrada de las dotes satíricas de Silva, una de sus facetas menos conocidas entre el público general.

El poeta desencantado: Gotas Amargas (1918) de José Asunción Silva

Fotografía de José Asunción Silva. //Cortesía.

Compartir
Fotografía de José Asunción Silva. //Cortesía.
Fotografía de José Asunción Silva. //Cortesía.

A José Asunción Silva (1865-1896) se le conoce principalmente por los llamados “Nocturnos” del Libro de Versos (1923), la única de sus antologías para la cual dejó instrucciones de publicación antes de (según parece) quitarse la vida. El más famoso de esos tres poemas es, tal vez, “Una noche”, cuyos primeros versos dicen así: “Una noche / una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas, / Una noche / en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas, / a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda, / muda y pálida / como si un presentimiento de amarguras infinitas, / hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara”.

Ese poema estaba impreso en el antiguo billete de 5 mil pesos (el actual, donde también figura Silva, reproduce los versos de “Melancolía”) y es un abrebocas a lo que es mucha de la poesía de su autor: imágenes sensuales y evocadoras atravesadas por la tragedia y la nostalgia. Él mismo lo dice en “Al oído del lector”, el preludio del Libro: “Pasión hubiera sido / en verdad; estas páginas / en otro tiempo más feliz escritas / no tuvieran estrofas sino lágrimas”.

Antiguo billete de 5 mil pesos. El poema Una Noche está impreso en la columna. //Cortesía.
Antiguo billete de 5 mil pesos. El poema Una Noche está impreso en la columna. //Cortesía.

Incluso en “Suspiros” dice que “no podría hablar de otro suspiro... del suspiro que viene a todos los pechos humanos cuando comparan la felicidad obtenida, el sabor conocido, el paisaje visto, el amor feliz con las felicidades que soñaron, que no se realizan jamás, que no ofrece nunca la realidad, y que todos nos forjamos en inútiles ensueños”.

Sin embargo, catalogar a Silva nada más como un poeta triste de palabras bellas sería reduccionista, tanto en términos de su obra como de su persona y su vida. Él también poseía una vena satírica mordaz que le dio para escribir los 15 poemas que conforman Gotas Amargas (1918), que al parecer había considerado publicar bajo el nombre de “Psicopatología”.

Poesía anti-poética

Como bien lo notan James Alstrum y María Dolores Jaramillo en sus respectivos estudios, una de las características de Gotas Amargas desde el comienzo es el lenguaje de la enfermedad y la medicina. El poema que funge de preludio, “Avant-propos”, reza así:

“Prescriben los facultativos, / cuando el estómago se estraga, / al paciente, pobre dispéptico, / dieta sin grasas […] Pobre estómago literario / que lo trivial fatiga y cansa, / no sigas leyendo poemas / llenos de lágrimas! / Deja las comidas que llenan, / historias, leyendas y dramas / y todas las sensiblerías / semi-románticas. / Y para completar el régimen / que fortifica y que levanta, / ensaya una dosis de estas / gotas amargas”.

Alstrum llama a este tipo de gestos “anti-poéticos”. Gotas Amargas abraza lo grotesco, lo irónico y el desencanto al tiempo que rechaza los temas preferidos de los vates de la época. En “Psicoterapéutica” advierte: “Si quieres vivir muchos años / y gozar de salud cabal, / ten desde niño desengaños, / practica el bien, espera el mal”.

Como la poesía decimonónica tiende a abordar el amor, buena parte de los poemas se van en lanza y ristre contra el tratamiento idealizado y casi virginal del tema, recordándole al lector que el simple deseo es igual de común y tiende a confundirse con aquel sentimiento; que muchas veces se ganará “una buena blenorragia” y que frente al “espasmo sexual” no hay nada que distinga a los seres humanos. Sean el “emperador de la China” o “Juan Lanas, el mozo de la esquina”, todos son “el mismo animal” instintivo.

El poemario también se burla de los que buscan el amor perfecto a través del personaje de Juan de Dios, un hombre que “nunca supo lo que es amor” porque quería que sus aventuras fueran como las partes apasionadas de los libros que leía. Todas las relaciones de Juan de Dios le causan estragos y necesidad de pastillas. Dependiendo del poema, o deja una esposa con hijos “que fue muy infeliz” o se suicida tras hundirse en la filosofía de Leopardi y Schopenhauer, cuyo pensamiento ha sido catalogado de “pesimista” y plantea la existencia humana como una condición marcada por el sufrimiento y el sinsentido.

Antología de 1910 de la obra poética de Silva. //Cortesía.
Antología de 1910 de la obra poética de Silva. //Cortesía.

La sensación de melancolía y vacío atraviesa Gotas Amargas. En “El mal del siglo” (referencia a un tópico literario sobre el hastío de vivir), un paciente va al doctor para curarse del “desaliento de la vida” y el “renegar de lo vil de la existencia” que atraviesa. El doctor le responde que eso es “cuestión de régimen” y lo que él de verdad siente “es hambre”.

Aunque puede parecer que el ridiculizado es el paciente, un poema que no está en la antología, llamado “Psicopatía”, aclara la posición de Silva. En él, un doctor dice que un joven triste “sufre este mal: pensar […] En las edades / de bárbaras naciones, / serias autoridades / curaban ese mal dando cicuta, / encerrando al enfermo en las prisiones / o quemándolo vivo... ¡Buen remedio!”. A través de la sátira, Silva expresa su insatisfacción con las respuestas de la medicina de su época ante lo que hoy conocemos como “depresión” y los cuestionamientos que esta suele traer consigo.

Como se puede inferir, Gotas Amargas tampoco es una completa renuncia al idealismo y la metafísica, pues el materialismo sin aspiraciones ni escrúpulos es otro de sus blancos. En “Futura” se narra una visión del siglo XXIV donde un grupo de nihilistas se rebela contra la religión en torno al dios “que con su ejemplo y sus palabras / el idealismo desterró”: Sancho Panza. Entretanto, “Necedad Yanqui” ilustra el “discurso estúpido” de un estadounidense que afirma no creer en la amistad, pero se puede entrever que esto se debe a que el dinero domina todo su ser y sus relaciones.

¿Y cuál es la salida a toda esa angustia asfixiante? El poemario plantea que quizás no la haya. En “Filosofías”, todas las opciones del ser humano para escapar esa condición (el estudio, el trabajo, la religión, el placer, el ascetismo) terminan inevitablemente en la insatisfacción y el desconcierto. Sobre el pensamiento racional y filosófico en particular dice “y consagrado / a sondear ese abismo / lograrás este hermoso resultado: / no creer ni en ti mismo”.

Entretanto, en “La respuesta de la tierra”, un poeta lírico habla con la tierra misma y le pregunta durante un largo monólogo “¿qué somos? ¿A do vamos? ¿Por qué hasta aquí vinimos? / […] ¿Por qué la vida inútil y triste recibimos?”, pero “la tierra, como siempre, displicente y callada, / al gran poeta lírico no le contestó nada”. Aquí, como en el resto de los poemas, el lector no recibe consuelos ni esperanzas, solo ironía y anticlímax.

Elvira Silva, hermana del poeta José Asunción Silva. //Cortesía.
Elvira Silva, hermana del poeta José Asunción Silva. //Cortesía.

Las circunstancias de Silva

Las explicaciones biográficas de todo este pesimismo son relativamente claras. Los que serían los últimos años de Silva fueron muy duros. Su hermana Elvira, a quien quería mucho, murió en 1892. Ese mismo año, el negocio que había heredado de su padre quebró. En 1895, perdió casi todos sus manuscritos y mucha de su obra en el naufragio de un barco que partía hacia Cartagena.

No es de sorprenderse que el poeta que escribiera “A un pesimista” (“Hay demasiada sombra en tus visiones, / algo tiene de plácido la vida”) y “La protesta de la Musa” (“¿Por qué has convertido tus insultos en obra de arte?”) cambiara su perspectiva de la vida y de la poesía. Sin embargo, esta transformación le provocaba recelo. De acuerdo con su amigo Baldomero Sanín Cano, “de estas poesías quiso José Asunción hacer un cuerpo aparte. No consintió que vieran la luz pública. Rehusó siempre considerar el proyecto de sacarlas en libro, como se lo pidieron muchos amigos. Las miraba con cierto desdén altivo”.

Legado

Tal vez Gotas Amargas no haya sido el primer poemario satírico de un autor colombiano, puede haber alguno que aún espere ser desempolvado. Sin embargo, sí fue el primero en gozar de trascendencia, al punto de que es claro que influyó en uno de los grandes poetas satíricos colombianos del siglo XX: Luis Carlos López, quien evoca imágenes y tópicos similares y hasta compuso un poema donde aparece el susodicho Juan de Dios.

El cinismo y las burlas de estos poemas son extremos, pero actúan como recordatorio de que muchas veces la vida es indolente, de que muchos son los que se sienten incomprendidos en sus aspiraciones, de que los paliativos que ofrece la sociedad pueden ser inútiles y falsos, de que todos estamos sometidos a las pasiones, de que no todo en la vida es dinero y de que, sí, a veces parece que todo es vano y en vano. El humor del que se valen es el medio para que esas “gotas amargas” se traguen con más facilidad. Si son un remedio para algo es para el autoengaño y, en cierto modo, para la soledad de los que se sientan igual de melancólicos y desencantados.

Tumba de José Asunción Silva y de su hermana Elvira Silva. //Cortesía.
Tumba de José Asunción Silva y de su hermana Elvira Silva. //Cortesía.

Coda

Un último poema de Silva que vale la pena considerar como muestra de su vena satírica es la parodia que hace de la poesía decorativa y, a su modo de ver, vacía del Rubén Darío de Azul… y de sus imitadores (piénsese en “Sonatina”, aquel que dice “La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa? / Los suspiros se escapan de su boca de fresa”). Se titula “Sinfonía color de fresa con leche”, está dedicada a “Los colibríes decadentes” y el comienzo reza así:

¡Rítmica Reina lírica! Con venusinos

cantos de sol y rosa, de mirra y laca

y polícromos cromos de tonos mil

oye los constelados versos mirrinos,

escúchame esta historia Rubendariaca,

de la Princesa verde y el paje Abril,

Rubio y sutil.

El bizantino esmalte do irisa el rayo

las purpuradas gemas; que enflora Junio

si Helios recorre el cielo de azul edén,

es lilial albura que esboza Mayo

en una noche diáfana de plenilunio

cuando las crisodinas nieblas se ven

¡A tutiplén!

Obras consultadas

  • José Asunción Silva. (circa 1894). Prosas Breves. En https://repositorio.unal.edu.co/bitstream/handle/unal/2269/prosas_breves.html?sequence=1&isAllowed=y#1i
  • José Asunción Silva. (1918). “Gotas Amargas”. Antología de Poemas. Casa Editorial El Tiempo.
  • José Asunción Silva. (1923). “El Libro de Versos”. Antología de Poemas. Casa Editorial El Tiempo.
  • James Alstrum. (1978). “Las ‘Gotas Amargas’ de José Asunción Silva y la poesía de Luis Carlos López”. Publicado en la revista Thesaurus. En https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/33/TH_33_002_090_0.pdf
  • María Dolores Jaramillo. (1993). “‘Gotas Amargas’ de José Asunción Silva”. Publicado en la revista Thesaurus. En https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/48/th_48_001_161_0.pdf
  • Lucija Bakotić. (2020). La poesía modernista hispanoamericana: José Asunción Silva (tesis de grado). Universidad de Zagreb. En https://urn.nsk.hr/urn:nbn:hr:131:838530
  • “Biografía de José Asunción Silva”. (sin fecha). Publicada en la Enciclopedia de la Red Cultural del Banco de la República en Colombia. En https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php?title=José_Asunción_Silva
  • Remedios Mataix. (sin fecha) “El autor: apunte bibliográfico”. Publicado en el sitio web Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. En https://www.cervantesvirtual.com/portales/asuncion_silva/apunte_biobibliografico/
Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News