Hay libros que cierran ciclos y otros que los abren. 'No hay mar en el cielo’, el nuevo poemario de Martha Amor Olaya, nace en ese borde donde la palabra deja de ser refugio y se convierte en revelación. Es un libro que interroga desde la sal: su brillo, su herida, su memoria, su peso en la historia íntima de las mujeres y en la arquitectura invisible del Caribe.
Un libro que, según su autora, “es, sin lugar a equivocarme, el mejor de los cuatro”.
Martha Amor —escritora cartagenera, comunicadora social y periodista, con varios premios de periodismo y participación en ferias del libro como la FILBo y Guadalajara— lanza este 13 de diciembre, a las 10 de la mañana, esta nueva obra en el Museo San Pedro Claver, un espacio que ha acogido la fuerza de la palabra durante generaciones. La entrada será gratuita y abierta al público.
Detalles del lanzamiento del poemario
Para este lanzamiento, la autora estará acompañada por mujeres cuya sensibilidad y rigor literario amplifican el espíritu del libro.
Milena Roa, estratega de contenidos y lectora luminosa, ofrecerá una lectura personal sobre la autora y su obra. Ana Victoria Padilla Onatra, historiadora, poeta y editora del poemario, compartirá la mirada crítica y afectiva que moldeó la arquitectura final del libro.
María Alejandra Buelvas Badrán, una de las voces poéticas más singulares de su generación, junto a la guitarrista Luisa Ochoa, llevará la poesía al territorio de la resonancia.
En la conversación final, las escritoras Mafe Piñeres y Nacha Newbal, gestoras culturales y poetas que han tejido comunidad literaria en la ciudad, abrirán un diálogo necesario sobre el poder de la palabra en nuestro tiempo.

¿De qué trata el poemario de Martha Amor?
En ‘No hay mar en el cielo’, la sal no es solo un elemento: es un lenguaje. Preserva y consume. Protege y desgasta. Atraviesa el amor, la herencia, la violencia cotidiana, la fe, el cuerpo, la casa y el mar que funda nuestra identidad caribe.
Es, como escribe la autora, “una sustancia capaz de decirlo todo, incluso lo contrario”.
Este poemario invita a pensar cómo la sal —y lo que simboliza— se filtra en los vínculos, en las estructuras de poder, en la memoria colectiva y en la intimidad de cada mujer. Y cómo, a pesar de todo, siempre queda el mar: ese espacio donde lo dañado puede purificarse o hundirse, donde la vida se espesa y se vuelve claridad.

