Hay luto en el mundo de las letras tras confirmarse la muerte del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, uno de los últimos autores vivos de la gran generación del ‘boom’ latinoamericano. Fue coetáneo de figuras como Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, aunque algunos expertos lo situaban en los márgenes de este fenómeno literario.
El escritor falleció este martes a los 87 años. A lo largo de su carrera publicó más de 30 títulos, entre cuentos, novelas, crónicas y memorias. Su obra, influida por autores como Julio Cortázar y Albert Camus, tuvo como punto de partida la novela ‘Un mundo para Julius’ (1970), considerada una de sus creaciones más celebradas.
Entre sus libros más destacados también figura ‘La vida exagerada de Martín Romaña’ (1981), que junto con ‘El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz’ (1985) conforma el díptico ‘Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire’.
Aunque fue contemporáneo de los grandes escritores del llamado ‘boom’, Bryce Echenique comenzó a publicar en la década de 1970, cuando el fenómeno literario ya estaba en marcha. Por ello, muchos críticos lo consideran un autor tardío del movimiento o parte del llamado ‘post-boom’ latinoamericano.
En 2019, a los 80 años, anunció su retiro de la literatura tras la publicación de ‘Permiso para retirarme. Antimemorias 3’.
A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Planeta en 2002 por ‘El huerto de mi amada’, el Premio Nacional de Narrativa de España en 1998 por ‘Reo de nocturnidad’ y el Premio Nacional de Literatura de Perú en 1972 por ‘Un mundo para Julius’.
La obra de Alfredo Bryce Echenique que dejó huella
Se le deben, entre otros, los libros de cuentos ‘Huerto cerrado’ (1968), ‘La felicidad ja ja’ (1974), ‘Magdalena peruana y otros cuentos’ (1986), ‘Goig’ (1987) y ‘Cuentos completos’ (1995). En 2008 publicó su última colecció9n de relatos, ‘La esposa del rey de las curvas’.
De sus novelas destacan ‘Un mundo para Julius’ (1970), ‘Tantas veces Pedro’ (1977, título reducido de su ‘La pasión según San Pedro Balbuena que fue tantas veces Pedro, y que nunca pudo negar a nadie’), ‘La vida exagerada de Martín Romaña’ (1981) o ‘El hombre que hablaba de Octavia Cádiz’ (1985).

También ‘La última mudanza de Felipe Carrillo’ (1988), ‘Dos señoras conversan’ (1990), ‘No me esperen en abril’ (1995), ‘Reo de nocturnidad’ (1997), ‘La amigdalitis de Tarzán’ (1999), ‘Guía triste de París’ (1999), ‘El huerto de mi amada’ (2002) y ‘Las obras infames de Pancho Marambio’ (2007). En 2012 publicó ‘Dándole pena a la tristeza’, basada en la vida de su abuelo banquero, Francisco Echenique Bryce.
Como escritor de crónicas y memorias se le deben ‘A vuelo de buen cubero y otras crónicas’ (1977), ‘Crónicas personales’ (1988), ‘Permiso para vivir (Antimemorias)’ (1993), ‘Para que duela menos’ (1995), ‘A trancas y barrancas’ (1996), ‘Crónicas perdidas’ (2002), ‘Permiso para sentir (Antimemorias II)’ (2005) y ‘Entre la soledad y el amor’ (2006).
También hizo un ensayo en el libro colectivo ‘Reflexiones en torno a la muerte’ (2008), junto con Eduard Punset, Fernando Argenta, Antonio Gala y Arcadi Espada, entre otros, y publicó en revistas y diarios de España y América numerosos artículos, principalmente de tono político, sobre la situación internacional y, en particular, peruana.

