José Álvarez Alarcón, más conocido como Joche Álvarez, es un virtuoso gaitero nacido en el municipio de Ovejas, Sucre. Recibió en 2025 el primer puesto en la categoría de Gaita Profesional por su interpretación versátil, su digitación impecable, fraseos precisos que hoy dan certeza de su singularidad y maestría.
Luego de más de 40 años dedicado a la cultura de su pueblo, Joche Álvarez fue elegido, en febrero pasado, presidente de la junta que organiza el Festival Nacional de Gaitas, una riqueza tradicional que será este 2026, del 9 al 12 de octubre.
Con Joche Álvarez conversamos sobre su vida, siempre al lado de su gaita, y sus propósitos para el futuro del festival de Ovejas.
¿Cuál es el recuerdo más lejano, de niño, que tienes con la gaita?
-Dos se me vienen a la mente ahora. Recuerdo que cuando tenía ocho años, el viejo Joche, mi padre, me construyó mi primera gaita. Y el segundo, cuando subí por primera vez a la tarima del festival, en 1988. Participé en la categoría de Escuelas de Gaitas y ocupé el tercer lugar. Son dos momentos emocionantes, inolvidables.
¿Cuándo comenzaste a sentir que ser gaitero podría ser una profesión como la has asumido tú?
-Lo que pasó fue que la música de gaitas fue tomando mucha fuerza en la región. Una música que cada vez más estaba presente en las manifestaciones sociales y festivas. Me di cuenta de que con la música de gaitas se podía generar ingresos económicos con una agrupación disciplinada, seria y con una propuesta musical original. Desde ese momento, me di cuenta de que se podía vivir de este arte. Me enfoqué en aprender mucho más de los maestros y en fortalecer los saberes ancestrales. Esto me llevó a direccionar mi proyecto de vida. Tomé la música como profesión al igual que la luthería, dos artes que me han dado reconocimiento cultural, estabilidad económica y la representación musical de un territorio.
Eres uno de los luthiers de instrumentos tradicionales más destacados de Colombia, ¿cómo aprendiste este arte?
-Ombe, David, todo eso lo aprendí de mi papá. Después de enseñarme a ejecutar la gaita hembra, un día me dijo que tenía que aprender a construir mi propia gaita para convertirme en un verdadero gaitero. Así que desde el momento que construí mi gaita, sentí algo mágico en mi interior. Desde que se corta la pitahaya hasta encabezar y moldear todo con tus propias manos, desde ese instante, decidí que quería ser luthier, como el viejo Joche.
¿Cuáles son las claves para construir un buen instrumento tradicional?
-Construir instrumentos musicales es una actividad artesanal que requiere tener los conocimientos y saberes ancestrales. Hay que saber los tiempos en que se corta la madera, teniendo en cuenta las fases de la luna. El secado, el curado de la madera, el covado, el moldeado, el pulido, entre otras, son fases que requieren entrega, dedicación, amor por el arte. Reconocer un buen bejuco catabre o peinecillo, eso se aprende es metido en los montes. Tener un buen cáñamo, las cuñas de palo de uvito, el cuero de chivo curado para un vaso de tambor… Todo eso garantiza la construcción de un instrumento de calidad, sea de percusión o de viento. Eso lo aprendí al lado de mi padre.

Siempre está presente tu padre, un hombre recio, que murió en junio de 2025, ¿podrías contarnos qué representa tu padre para el mundo de la gaita y para el municipio de Ovejas?
-El viejo Joche Álvarez es un referente de la cultura tanto del municipio de Ovejas como del Caribe colombiano. Son varios sus aportes, el primero es la creación, con un grupo de amigos de pueblo, de uno de los eventos de música tradicional más importantes del país: el Festival Nacional de Gaitas, Francisco Llirene. Fue pionero en transmitir el conocimiento de la música de gaita a través de la creación de más de 20 escuelas de gaitas y tambores en la región. En 1988, fue reconocido por Artesanías de Colombia y el Ministerio de Cultura, de aquel entonces, con el premio Medalla a la Maestría Artesanal, por ser uno de los mejores luthiers del país. Mi padre fue un ejemplo de vida, siempre dijo que donde había gaita había felicidad y alegría y así vivió, al lado de sus gaitas hasta su partida final.
La gaita en la vida de Joche Álvarez
Eres también compositor, letrista, arreglista de música de gaitas, ¿cómo es esa parte creativa en tu vida de gaitero?
-Mira, las composiciones musicales surgen de la necesidad de crear un estilo propio en la interpretación. Con mis letras me propongo narrar la vida de mi región y que musicalmente llevaran nuevas búsquedas sonoras con el instrumento. En estos momentos tengo más de 80 obras musicales de mi autoría, algunas grabadas; otras siguen inéditas. Podría nombrar temas como Hacha, calabaza y miel, en ritmo de merengue. Veranillo de San Juan, un porro. El corral del medio, en ritmo de gaitas. El recado, un merengue sabroso. La vara seca, en ritmo de gaita y muchas más. En estos momentos estoy grabando mi tercer álbum musical, que espero presentar en el festival de gaitas de este año.
¿Cómo gana el festival de gaitas al tener un presidente que también es gaitero?
-Tenemos una junta directiva integrada en gran parte por gaiteros y eso es positivo. Con esta presidencia se gana proyección, credibilidad, transparencia y respeto. He sido protagonista de muchos festivales y conozco los desafíos. La organización de este año se ha enfocado en que el festival no solo sea una competencia sino una plataforma de reconocimiento para quienes mantienen viva la tradición y esto se logra trabajando en conjunto, aplicando acciones que promuevan garantías para salvaguardar la música de gaitas. Un festival más investigativo y académico permitirá que venga más público. Que la gente se divierta y aprenda sobre la cultura gaitera será también un propósito para los años que siguen.
* Periodista cultural, reportero gráfico. Docente de la Universidad de Cartagena.

