La amistad no siempre se nombra, pero se reconoce en los momentos difíciles: en quien llega sin que lo llamen, en quien se queda cuando todo se derrumba. En San Basilio de Palenque, esa forma de estar para el otro tiene un nombre propio: kuagro.
Es tan crucial y significativa que hace parte de una tradición en este primer pueblo libre de esclavización en América, al sureste de Cartagena de Indias. En Palenque, el kuagro es el pilar de la vida de cada habitante, el lugar donde todo se gesta. Esta organización social, de raíz africana, se fundamenta en redes familiares y de amistad que perduran hasta la muerte del último de sus miembros.
“La calidad de miembro del kuagro implica todo un sistema de derechos y deberes hacia los otros integrantes del grupo, pero también una fuerte solidaridad interna. Todos los miembros del kuagro emprenden el trabajo diario y organizan conjuntamente los acontecimientos particulares”, expone la Unesco en su informe titulado ‘El espacio cultural de Palenque de San Basilio’.
También se explica que cada kuagro puede estar conformado solo por hombres, solo por mujeres o ser mixto. Valores como la solidaridad, la lealtad, la confianza, el compromiso y el amor son fundamentales a lo largo de toda la permanencia en el grupo, y ante cualquier circunstancia, sus miembros actúan como un equipo para enfrentar la adversidad.

En otras palabras, en San Basilio de Palenque el kuagro es apoyo, historia y una forma de vida que ha sobrevivido siglos.
Un homenaje a la fuerza del kuagro en Palenque
En la reciente edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci), dentro de la selección de ‘Cortometrajes De Indias’, se presentó Kuagro, una película que rinde homenaje a esta tradición milenaria.
El corto, que emocionó a los asistentes en cada una de sus funciones, fue dirigido por Diego Cáceres, un cineasta y realizador audiovisual de 20 años, oriundo de El Palenque de Benkos, con una necesidad apremiante: contar y mostrar al mundo las manifestaciones culturales de su territorio.

En diálogo con Facetas, Diego Cáceres confesó que decidió contar una historia sobre los kuagros porque él nunca integró uno. “Los kuagros son como una segunda familia. Y hay un dato importante: quien no tuvo kuagro no tuvo vida para el palenquero. Es grave saltarse esa etapa y yo me la salté. No lo viví”.

Por eso empleó su talento en escribir esta historia, aludiendo a esta tradición y narrando cómo le hubiese gustado vivirla, incluso en lengua palenquera. También deja claro que este tipo de trabajos audiovisuales fortalecen la identidad cultural de su territorio.
“Con el cortometraje Kuagro yo experimenté un antes y un después. Si bien no es el primer proyecto cinematográfico que sale del territorio, la gente lo está viendo como un proyecto bandera frente a lo que es hacer cine. Y eso es muy valioso porque yo tenía dos semanas sin ir al territorio desde el Ficci y cuando regresé, sentí el amor de la gente hacia mí, pero no como el Diego del pueblo, sino como el Diego que hizo la película. Fue algo loquísimo, porque estas cosas no pasan. Mi gente reaccionó tan bonito a esta proyección, me llenó el corazón y aumentaron las ganas de seguir creando. Este es un llamado a contar las historias propias desde adentro, porque quienes viven esas historias las valoran”, reflexiona.

Diego Cáceres, quien además comparte sus proyectos como ‘Cineprieto’ en redes sociales, se armó de recursos propios, convocó a un grupo de actores naturales y, junto a su equipo, rodó el cortometraje en 2025. “Kuagro se rodó entre el 10 y el 12 de julio, dos días antes del Bogotá Audiovisual Market (BAM), un evento grande en materia audiovisual. Recuerdo que le dije a mi equipo: hagamos esto con amor y les prometo que vamos a estar en una pantalla en el BAM, y así fue”, recordó emocionado.
Kuagro llegó a la edición Ficci 65 un día antes del cierre de la convocatoria, con emociones encontradas frente a la posibilidad de ser seleccionado. Días después, cuando sonó el teléfono y Diego supo que su cortometraje había sido elegido para este importante espacio, las lágrimas aparecieron junto a la satisfacción de un trabajo hecho con esfuerzo, sacrificio y pasión.
“El día que se proyectó Kuagro, que además cerró la Selección De Indias, la gente aplaudía sin parar. Mientras tanto, yo me sentía solo en la sala de cine, lloraba y lloraba. Mi equipo me ayudó a sostenerme y a levantarme de la silla. Fue algo hermoso, uno de los mejores días de mi vida”, agregó.
Mi equipo me ayudó a sostenerme y a levantarme de la silla. Fue algo hermoso, uno de los mejores días de mi vida".
Diego Cáceres
Kuagro es un cortometraje que, en medio de una sociedad donde todo parece pasajero y los lazos de amistad tienen fecha de caducidad, redefine el sentido de la amistad, la complicidad y el amor por el otro.

Sinopsis de la película Kuagro
Un grupo de niños traviesos y andariegos forma un kuagro, que, según la tradición palenquera, es una segunda familia construida a partir de amistades íntimas. Este cortometraje propone una reflexión cercana sobre las tradiciones de San Basilio de Palenque —o Palenque de Benkos, como lo nombra el director del filme—. A unas horas de Cartagena, en este insigne pueblo fundado por esclavos fugitivos del régimen colonial, aún se cultiva la lengua palenquera. La valentía de aquellos días, el relevo generacional, la rebeldía, las transformaciones y la ternura se encarnan y retoñan en la cercanía de los niños.
Equipo cortometraje Kuagro
- Producción: Keiler Valdés, Lilibeth Pérez.
- Dirección (1.er asistente): Ashanty Lawhier.
- Fotografía: Inírida Escorcia, Luis Martínez.
- Iluminación: Enilson Salgado.
- Script: Luis Deider Cásseres.
- Arte: Suleydis Hernández, Klebis Pérez.
- Producción de campo: Kleider Valdez.
- Montaje: Antonio Díaz.
- Colorización: Leonardo Oliva.
- Sonido: Luis Martínez “Azul”, José Luis Casseres.
- Diseño sonoro: Roberto Castillo.
- Música original: Yem-B.
- Percusión palenquera: Keiler Valdés.

