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Cultural

Hallazgo sorprendente: rescatan ‘Desnudo’, obra de Débora Arango

Un desnudo de Débora Arango (1907-2005), fechado en 1940, fue rescatado por el coleccionista y artista Mateo Blanco.

Hallazgo sorprendente: rescatan ‘Desnudo’, obra de Débora Arango

Débora Arango, artista colombiana. //Foto: Colprensa.

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Una de las obras más importantes y enigmáticas de Débora Arango salió oficialmente de Colombia. Se trata de un histórico autorretrato en acuarela realizado por la artista en la década de 1940, cuya verdadera identidad permaneció oculta durante años y que hoy es reconocido como uno de los hallazgos más significativos para comprender su legado artístico.

Durante décadas, la acuarela fue catalogada con títulos como ‘Desnudo’ o ‘Desnudo leyendo’, sin advertir un hecho extraordinario: la figura representada no era una modelo anónima, sino la propia Débora Arango retratándose a sí misma. La artista aparece semidesnuda frente al espectador, mientras al fondo las montañas de Antioquia sitúan la escena en el paisaje que marcó su vida y su obra.

La historia del autorretrato es tan excepcional como la pintura misma. La obra sobrevivió a un intento de destrucción y permaneció fuera del conocimiento público durante muchos años. Solo décadas después comenzó a exhibirse en importantes instituciones y a aparecer en publicaciones especializadas, aunque su verdadera naturaleza continuó pasando prácticamente inadvertida.

Tras investigaciones recientes y el análisis de documentos históricos, testimonios y material de archivo, se ha consolidado el reconocimiento de esta acuarela como uno de los autorretratos más íntimos y audaces de Débora Arango. Se trata de una pieza que aporta una nueva lectura sobre su producción artística y ocupa un lugar relevante dentro de la historia del arte colombiano.

La obra fue adquirida por el artista colombo-estadounidense Mateo Blanco, amigo y antiguo alumno de Débora Arango, quien ha manifestado su compromiso de preservarla, investigarla y promoverla mediante préstamos y futuras exhibiciones en museos de Estados Unidos.

Más que la salida de una obra del territorio colombiano, el hecho representa la internacionalización de un capítulo relevante de la historia del arte nacional. El propósito es que el legado de Débora Arango llegue a nuevas audiencias, fortalezca su reconocimiento internacional y ocupe el lugar que merece dentro de la historia del arte universal.

“Porque algunas obras cambian de país, pero pertenecen para siempre a la historia de la humanidad”, precisó Mateo Blanco.

Obra de Débora Arango, de 1940, rescatada por Mateo Blanco. //Foto: Suministrada.
Obra de Débora Arango, de 1940, rescatada por Mateo Blanco. //Foto: Suministrada.

Un retrato de artista: la vida de Débora Arango Pérez

La artista antioqueña Débora Arango Pérez (1907-2005) fue acuarelista, pintora y ceramista. Es reconocida como una de las primeras mujeres en Colombia en abordar el desnudo femenino desde una mirada expresionista, con obras que desafiaron los cánones del arte nacional y los prejuicios culturales de su época. Su trabajo fue pionero de lo que se ha denominado una primera revolución estética en el país.

Fue la octava hija de Castor María Arango Díaz y Elvira Pérez. Su familia estimuló desde temprano su vocación artística. En 1932 fue alumna del artista Eladio Vélez y, a partir de 1935, estudió con Pedro Nel Gómez. En 1937 participó en su primera exposición junto a otros alumnos del maestro.

En 1939 exhibió nueve pinturas y acuarelas en la Exposición de Artistas Profesionales, realizada en el Club La Unión de Medellín. Allí obtuvo el primer premio de arte y despertó una fuerte polémica con sus obras Cantarina Rosa y La amiga, estigmatizadas como “obras impúdicas que ni siquiera un hombre debía exhibir”. Frente a las críticas, la artista respondió: “El arte no tiene nada que ver con lo moral: un desnudo no es sino la naturaleza sin disfraces”.

En 1940, Débora Arango presentó su primera exposición individual en el Teatro Colón de Bogotá, por invitación de Jorge Eliécer Gaitán, entonces ministro de Educación. La muestra fue cuestionada al día siguiente por el político conservador Laureano Gómez, quien calificó sus obras de “inmorales, perversas, pornográficas e incorrectas técnicamente”.

En 1944 se vinculó al grupo de los “independientes”, que defendía un arte americanista nutrido de las tradiciones populares. Dos años después viajó a Estados Unidos y México. En este último país ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, dirigida por Federico Cantú, donde profundizó en la técnica del fresco y conoció de cerca el aporte de los grandes muralistas mexicanos.

A su regreso a Medellín, en 1947, realizó un mural para la Compañía de Empaques. Su obra también comenzó a reflejar con mayor fuerza la realidad política del país. Arango retrató la violencia bipartidista que se intensificó tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y, más adelante, produjo trabajos alusivos a la caída Rojas Pinilla.

Más datos del cuadro ‘Desnudo leyendo’

Durante muchos años, la acuarela fue catalogada con títulos como ‘Desnudo’ o ‘Desnudo leyendo’, (1940), de Débora Arango, ocultando un hecho extraordinario: no representaba a una modelo anónima, sino a la propia Débora Arango retratándose a sí misma. La artista aparece semidesnuda frente al espectador mientras, al fondo, las montañas de Antioquia sitúan la escena en el paisaje que marcó su vida y su obra.

La relación de Débora Arango con Cartagena

La célebre artista antioqueña también vivió en Cartagena y produjo varias obras durante su estancia en la ciudad. En uno de los registros de aquella época aparece el entonces joven artista Mateo Blanco recibiendo clases de Débora Arango en la capital de Bolívar.

Débora Arango Pérez nació en Envigado el 11 de noviembre de 1907 y murió en ese mismo municipio antioqueño el 4 de diciembre de 2005. Durante una etapa de su vida se refugió en la tranquilidad de su casa campestre, después de haber enfrentado durante décadas críticas, censura y rechazo por una obra que rompió convenciones.

Además de pionera del desnudo femenino en Colombia, Arango abrió camino en la denuncia social y política desde el arte. Fue censurada y cuestionada, pero nunca abandonó la pintura. Su producción terminó convirtiéndose en una referencia imprescindible para comprender buena parte de la historia del arte colombiano del siglo XX.

El Universal logró entrevistarla durante su estancia en un apartamento de Bocagrande. Años después, el artista Mateo Blanco también evocó su relación con la maestra en una entrevista concedida a Facetas. Ese vínculo con Cartagena constituye otro capítulo de una trayectoria que hoy confirma a Débora Arango como una de las figuras fundamentales del arte colombiano.

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