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40 años del Nobel: la noticia que le quitó el sueño a García Márquez

El próximo viernes se cumplen 40 años desde que el escritor colombiano se ganó el Nobel de Literatura. Conozca la historia de su reacción frente a la gran noticia.

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COLPRENSA
17 OCT 2022 - 03:18 PM

Gabriel García Márquez (1927-2014), Nobel de Literatura. // Foto: AP Eduardo Verdugo.

El 21 de octubre de 1982 los colombianos estuvieron de fiesta. El sonido de las bocinas de taxistas y motociclistas se apoderó del ambiente, pues en la mañana ya habían anunciado el nombre del ganador del Nobel de Literatura: Gabriel García Márquez. Lea aquí: Festival Gabo regresa a la presencialidad y ya tiene fecha

No fue sólo en Colombia, toda América Latina, en especial México, asumió el logro como propio, pues se consideró que había sido un homenaje al llamado ‘Boom Latinoamericano’, a sus historias mágicas que habían seducido al mundo de diversas lenguas.

No era para menos tanta euforia, La Academia de Letras de Suecia no había vuelto a escoger a nadie de América Latina después de Gabriela Mistral (1945), Miguel Ángel Asturias (1967) y Pablo Neruda (1971).

En la madrugada de aquel 21 de octubre, el teléfono de la casa de Gabriel García Márquez en Ciudad de México no paraba de sonar. El escritor colombiano planeaba contestar, pero pensó que podría ser algo familiar urgente o una noticia desde su país natal.

Como pudo, se levantó y casi dormido contestó el llamado. Al otro lado de la línea una voz le comunicaba “ganó el Premio Nobel de Literatura”. La primera reacción del escritor caribeño, antes de la euforia y la alegría, fue vestirse en tiempo récord y salir corriendo a despertar a su colega y amigo colombiano, Álvaro Mutis, quien vivía a unas calles. Lea también: Video: crean retrato de Gabriel García Márquez con botellas recicladas

A sus 55 años de edad, en ese entonces, no recordaba un día en que haya corrido tanto, sólo pensaba en llegar, poder entrar y quedarse a solas en la sala de la casa de la familia Mutis, para reflexionar sobre el alcance de la buena nueva.

- Hermano... vengo a que me esconda —dijo Gabo.

- ¿Por qué? ¿Peleaste de nuevo con Mercedes? (su esposa) —preguntó Álvaro Mutis.

- No, peor, me gané el Premio Nobel.

Fue la conversación que Gabriel García Márquez dijo tener tras recibir semejante noticia que le quitó el sueño en esa madrugada y los siguientes días.

150

mil coronas suecas (200 mil dólares aproximadamente) era el premio en ese entonces. Gabo lo recibió el 9 de diciembre de 1982.

Sólo ellos dos saben si la historia fue verídica o cuenta con una gran dosis de la inventiva del hijo de Aracataca, Magdalena, quien ha tenido la costumbre de novelar cada uno de los acontecimientos de su vida.

De hecho, existe otra versión: Gabo se disponía a salir a correr cuando sonó el teléfono y recibió la noticia. Algo aturdido la compartió con su esposa y minutos más tarde, la calle al frente de la casa estaba repleta de periodistas mexicanos. Le puede interesar: Homenaje a Mercedes Barcha, la esposa de Gabo

Relatándolo con maestría, Gabo aseguraba que viendo el advenimiento del amanecer en casa de Mutis, lo pensó mejor y empezó a dudar de la noticia. “¿Habrá sido una jugarreta de la mente entre el sueño y la conciencia?”. “¿Realmente gané el Nobel a mis 55 años de edad?” o “¿Una pesada broma de alguno de sus entrañables amigos?”. En realidad no se creía merecedor de este galardón.

“Pensaba que sería un candidato eterno, pues hace cuatro años que me despiertan con la misma noticia”, declaró ese día Gabriel García Márquez al periodista Juan Gossain, quien con la dosis de fortuna que necesita un reportero, al no lograr que le contestaran la llamada en la casa de Gabo, llamó a Álvaro Mutis para obtener una reacción del colega y amigo del escritor, pero para su suerte, no sólo le contestó García Márquez, sino que le reconoció la voz y pudo obtener la anhelada reacción. Siga leyendo: El Festival Gabo se va de Medellín

Dentro de la baraja de candidatos estaban tres escritores de lengua inglesa, como Grahan Greene, Doris Lessing y Nadine Gordimer. Además de los franceses Simone de Beavoir, Claude Simon, René Char y Henry Michaux; junto al turco Yasar Kemal.

Más allá del dinero que le otorgaron, el prestigio mundial es el mayor galardón en estos premios creados por Alfred Nobel, quien determinó que debían ser otorgados ‘al más digno’, según la decisión final que cada año hace la Academia de las letras sueca.

A partir de ese 21 de octubre y hasta el mes de diciembre, día en que el rey Gustavo de Suecia le entregó oficialmente el premio, Gabo aseguró que no pudo conciliar bien el sueño, convirtiendo en leyenda literaria la historia del día en que supo que se había ganado el Nobel, del cual admitió hasta el día de su muerte estar cansado de que se lo recuerden.

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