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Cultural

Cruz Villeros López: La dulcera mayor

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Cruz Villeros López es la dulcera mayor del Portal de los Dulces. A sus 80 años, ha endulzado la vida de varias generaciones de cartageneros.
La mitad de su vida ha estado allí vendiendo sus muñequitos de leche, sus panderitos,  cubanitos, caballitos, merengues, cocadas, melcochas, buchepavos, bolas de tamarindo y dulces de ajonjolí.
Allí encontrará siempre  a Cruz Villeros López desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde. Para cada persona que se acerca tiene una sonrisa y una frase llena de humor.
Ella ha visto cruzar desde su puesto a todo el río humano de la ciudad, pero también ha visto desaparecer a vecinos del portal: a Ubaldina, la que hacía los tintos, a Ignacio Alcázar, el que embolaba los zapatos desde su silla virreinal.
Su aporte a la tradición dulcera de Cartagena le ha merecido recientemente un reconocimiento público por parte del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena.

Un portal con historia
Una iniciativa que propuso la institución cultural  en la realización de Expo-Dulce 2013, es declarar el Portal de los Dulces de Cartagena  como un Bien Cultural e Inmaterial del Distrito. Y  valorar a los guardianes de la tradición dulcera, que son referenciados por historiadores, poetas y novelistas. En el Nomenclator cartagenero, del historiador Donaldo Bossa Herazo, hay un recuento histórico de las mudanzas y usos del legendario portal en la vida de Cartagena. Lo mismo en las crónicas de Daniel Lemaitre, en sus célebres Corralitos de Piedra, hay una alusión a los personajes del Portal de los Dulces. Ese lugar entrañable de la ciudad es nombrado y celebrado por el poeta Luis Carlos López en uno de sus sonetos y en una bellísima crónica del poeta y novelista Héctor Rojas Herazo, al igual que en pasajes inolvidables de la novela El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez.

Patrimonio cartagenero
El Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) con apoyo de la Escuela Taller Cartagena, realizan en la actualidad mantenimiento a cada uno de los veintisiete módulos del Portal de los Dulces.
Definido como el riñón de la ciudad por el Tuerto López, por el portal cruza toda Cartagena. Junto a los frascos bocones de dulceros tradicionales que ya pasan del siglo, están las vendedoras de lotería, chances y periódicos.
“Queremos que la labor de la venta de dulces que se desarrolla dentro de este espacio arquitectónico que hace parte de nuestro patrimonio haga parte del listado del Patrimonio Inmaterial del Distrito, de esta manera garantizaríamos la permanencia de este  lugar, representativo de la memoria y tradición de los cartageneros”, dijo Oviris Caraballo, directora del IPCC.
La historia de Cartagena puede disfrutarse también en la sabiduría de sus sabores.

Cruz Villeros López (80 años), media vida endulzando la vida de los cartageneros. FOTOS: ZENIA VALDELAMAR
Cruz Villeros López (80 años), media vida endulzando la vida de los cartageneros. FOTOS: ZENIA VALDELAMAR
En su puesto del Portal de los Dulces.
En su puesto del Portal de los Dulces.
Cruz Villeros López y Tomasa Isabel Reyes, dulceras homenajeadas.
Cruz Villeros López y Tomasa Isabel Reyes, dulceras homenajeadas.
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