El próximo 21 de marzo se cumplen 34 años de la partida del artista cartagenero Darío Morales. Cuando supo que la muerte se aproximaba inexorablemente, el artista forjó una serie de naturalezas muertas. aferrándose al volumen y a la piel de la realidad que se le escapaba a sus 44 años. Planeó que su cuerpo fuera cremado y sus cenizas se arrojaran al mar de Cartagena, allí frente al gigantesco estudio que estaba construyendo en la vieja casa de Pedro Romero en la Calle Larga.
Fue el primer artista en Cartagena, en decidir reposar para siempre en las infinitas olas.
Darío nació el 6 de agosto de 1944. Estudió desde los doce años en la Escuela de Bellas Artes de Cartagena. En 1962 ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Bogotá. En 1968 expuso en la Biblioteca Nacional en Bogotá. Se casó con Ana María Villa y viajó a París con un crédito del ICETEX; allí estudió grabado en el Atelier 17, con S. W. Hayter.
Expuso en Estados Unidos y Europa.
En este nuevo aniversario valdría la pena que las nuevas generaciones de cartageneros conocieran a este inmenso artista que nos honra ante Colombia y el mundo, con su extraordinaria obra pictórica y escultórica. Darío era un gigante como ser humano y como creador artístico.
