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Murió Myriam Vélez de Lemaitre

En la mañana de este viernes, falleció en Cartagena Myriam Vélez, viuda del historiador Eduardo Lemaitre Román.

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REDACCIÓN CULTURAL
18 JUN 2021 - 12:30 PM

Myriam Vélez de Lemaitre.//Foto: Archivo - El Universal.

El corazón de Myriam Vélez Piñeres dejó de latir en la mañana de este viernes 18 de junio por razones naturales y en la quietud de su apartamento, en Bocagrande. Era la viuda de Eduardo Lemaitre Román, tenía 97 años y cinco hijos: Juan, Rafael, Verónica, Julia Susana y Eduardo (el mayor, quien murió). También tuvo nueve sobrinos, con quienes se reunía una vez por semana a almorzar.

El cronista Gustavo Tatis Guerra la describió como “una mujer delgada, recia, elegante, de una lucidez y una memoria brillante y un dinamismo ejemplar, que a sus 91 años (cuando concedió la entrevista), maneja computadores, conoce los secretos de la tecnología contemporánea, y espera los mediodías, frente a su televisor, para ver lo que ocurre en las corridas de toros en el mundo. Y sobre todo, está al tanto de lo que le ocurre a Cartagena de Indias”. (Lea aquí: Myriam Vélez de Lemaitre, Cartagena en una memoria brillante)

Tras su muerte, Edgardo Pallares Bossa escribe:

Inclinarme ante la pétrea cara del computador para escribir sobre mi admirada amiga Myriam Vélez Piñeres, viuda de Eduardo Lemaitre Román, es para mí como cuando un hombre arrebujado en un semidiosesco traje, traga en seco, antes de ofrecerse en rito, en un trabajo que se convierte en la inversión de los valores. Esa inversión que tanto cobijaba a Miryam y que logró trascender en todo el país y a todos los niveles.

Y hablo de la dificultad que me cuesta, ya que ella era para mí alguien muy especial y, porque a pesar de no cavilar dentro de sus amistades personales de a diario, siempre nos comunicábamos para dilucidar pensamientos sobre el tema taurino y también, cómo no, sobre los enfoques políticos que ella veía, como si fuese una fija mirada “santacolomeña”, encaste del que procedía la divisa “aguasviveña” de su familia.

Y debo superar la criba de la tristeza, para registrar su fallecimiento, 18 de junio del 2021, un día después de la efemérides inaugural de la plaza de Las Ventas de Madrid, acaecida en 1931. Su personalidad vibrante subyugaba y su personalidad para señalar las cosas, impactaban. Recuerdo un día que me invitó a su casa de habitación en el Edificio Bocagrande, me aclaró ipso-facto, que su hijo Juan le había dicho que el único que tenía derecho de ir a su casa a mirar las corridas de toros por la internet “era el Pollo Pallares”. Aquel día aprendí el sentido que tenía la vida y que todo no es sino un alarde que desnuda el pensamiento, que no alcanza el concepto que me abriga sobre ella. Mujer de presencia respetable, que emanaba la brillantez de la cultura, porque la invadía la cuna de la cultura y el trasunto de la tauromaquia, en la inversión de los valores que arriba anoto, donde el poderoso se convierte en débil y el débil y semidiosesco en poderoso. Miryam, harás mucha falta, no solo a tu familia, a quienes manifiesto mi solidaridad, pero allá, en la barrera del cielo, al lado del Altísimo, seguirás guiándonos por la andadura positiva de la vida. Descansa en paz.

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