El Teatro Adolfo Mejía, cuna por décadas de la cultura de Cartagena, será el escenario de un concierto de champeta del picó El Imperio, una de las máquinas de sonido con más adeptos entre los amantes del género, y que es además un semillero y plataforma de talentos locales. Aunque se tratará de una presentación virtual, esta despertó el “inconformismo” de Jorge Dávila – Pestana.
Dávla-Pestana es miembro de la Junta Directiva del IPCC, quien, a través de un video, muestra su descontento: “El Teatro Heredia (Adolfo Mejía) no fue construido y mucho menos concebido para llevar a cabo una clase de eventos como el que se pretende hacer en él. Toda la yesería cubierta con laminillas de oro que hay en el teatro, en el escenario, en los balcones, está pegada, los decibeles que producirá el picó, téngalo por seguro que incidirán en esta ornamentación, la que de pronto desprenderá, lo más seguro, y vemos que también el plafón del maestro Enrique Grau está también pegado”, señala.
“Me comuniqué con la directora del IPCC, Saia Vergara, para decirle que no estaba de acuerdo con llevar a cabo este evento en el Teatro Heredia por todas las consecuencias que traería el estruendo que produce un picó”, exclamó el férreo opositor al concierto, programado para este 29 de agosto. (Lea aquí: El Imperio sonará su música en el Teatro Adolfo Mejía)
Tras este “inconformismo”, Saia Vergara manifestó que es el primer concierto virtual de champeta que se organiza desde el IPCC.
“Recordemos que el teatro también es un bien de interés cultural, ambos son patrimonio material e inmaterial de nuestra ciudad”, dice y agrega que: “El Teatro Adolfo Mejía es la casa del talento, la cultura y el arte cartagenero. Normalmente, la música champeta, el picó se escucha a altísimos decibeles en espacios abiertos, pero evidentemente aquí, que será un concierto sin público, solo habrá algunas cabinas de sonido, que servirán para que los cantantes puedan seguir la pista, no va a haber un picó, como suele haber en los espacios abiertos, eso es importante que la ciudadanía lo sepa”. Sostiene que se guardarán todas las medidas de bioseguridad y, antes que cualquier cosa, “debemos preservar la integridad de nuestro Teatro Adolfo Mejía (...)” y que “la champeta también puede tener un espacio dentro del teatro. Ambos son patrimonio de nuestra ciudad”. Además, en un comunicado el IPCC describe al concierto como un “afortunado” encuentro entre dos de los patrimonios más importantes de la ciudad (la champeta y el mismo teatro). “Es la oportunidad para abrir el acceso a un público que se ha visto excluido de un bien cuya intención principal, por allá en 1811, era ser el teatro de toda la ciudad. Desde el momento en que surgió la idea de este concierto virtual se tuvo presente que, ante todo, se tendría el mayor cuidado hacia la estructura monumental sin perder el lustre del picó”. Pese a esta respuesta del mismo IPCC, Dávila-Pestana, al ser interrogado por El Universal, manifestó igualmente estar en “contra del concierto”, pero adujo también que se oponía por el daño que podría causar la estructura del picó al escenario y porque la directora del IPCC, supuestamente, no “le consultó a la Junta Directiva sobre el evento”.
Al ser consultado por El Universal, Harold Iriarte, representante de El Imperio, también se pronunció. “Claramente se ve en el video que es una persona elitista”, dice al referirse a Dávila-Pestana, “que va en contra de nuestra cultura, de lo que es nuestro, de nuestra ciudad, pues él presenta un inconformismo sobre los supuestos decibeles que van a sonar en el teatro”, continúa en un audio enviado a este medio. “Es claro y evidente que estas estructuras de máquinas presentan decibeles muy fuertes pero en lugares abiertos que lo ameriten, por obvias razones el teatro no se presta para esos decibeles. Antes de sentarnos con las directivas del IPCC, llegamos a un acuerdo de que solamente se iba a mostrar la infraestructura del picó, dándola a conocer a muchas personas, para quienes es desconocida esta cultura debido al estigma que nuestra misma ciudad le genera”, dijo.
“Queremos aclarar que el sonido del picó como tal no va a sonar, van a sonar son unas cabinas como apoyo a los artistas, para ir acorde y al ritmo de las canciones. Lo que interesa es mandar una señal de audio hacia las consolas y a las plataformas y (a través de Internet) a las casas de los asistentes virtuales. Tanto el teatro y la cultura champetera son patrimonio de nuestra ciudad y ambos merecen respaldo y apoyo de nuestra ciudadanía”, puntualizó. Por décadas la cultura champetera y picotera, cuyo auge crece, ha denunciado relego y desplazamiento por la clases sociales altas, pese a que este género representa a gran parte de los cartageneros.
