Cultural


¿Quién define cómo son los cuerpos de las mujeres en el Caribe?

Un especialista en psicología clínica con enfoque cognitivo conductual analiza cómo afecta a la salud mental de las mujeres los imaginarios de belleza.

El cuerpo de una persona marca su identidad. No la define. Es un símbolo de su herencia, cuenta la historia de su ascendencia, está asociada a su lugar de origen, se convierte en un lienzo de gestos y movimientos que nutren quien es en la sociedad.

También es un tema que desata una discusión basada en imaginarios sobre cómo debemos vernos según el lugar donde nacemos, en especial, porque el cuerpo de la mujer históricamente ha sido un espacio de negociación, aceptado o no. Lea aquí: Hay psicópatas entre nosotros: ¿podrías reconocer a uno si lo tienes al lado?

El Caribe es tan diverso en historia, cultura, territorio y lenguas. Si hablamos del físico de las mujeres todas deben ser “negras, voluptuosas, sensuales y con ritmo”. Se nos olvida que aquí, en el Caribe, cohabita un mestizaje de razas y etnias que hacen de las mujeres un frente místico que celebran con su cuerpo la herencia de los indígenas nativos, de los esclavos africanos y de los colonizadores europeos. Así, la mujer caribeña puede ser blanca, mulata, negra, de ojos claros en los que puedes ver tu reflejo o tan oscuros como la noche en el trópico cuando la luna solo sale para verse frente al mar, de rizos dorados, de lisa cabellera o con imponentes afros, delgadas o con volumen corporal. Aquí y allá, el ser no se define por el físico.

No obstante, hoy hablamos de una rebelión contra los imaginarios sociales que destruyen el físico femenino, porque si hay algo que la historia colonial no pudo conquistar en el amplio Caribe es el cuerpo, sus espacios y formas.

Al respecto, Adolfo Castilla Sánchez, especialista en psicología clínica con enfoque cognitivo conductual, sostiene que los imaginarios sobre el cuerpo sí generan afectaciones en la salud mental de las mujeres.

“Existen, indiscutiblemente, estigmas en la sociedad que hacen parte de la identidad cultural y que se han construido a partir de la historia y de la herencia. Es importante no suponer una tendencia del fenotipo de la mujer por su región de origen, cuando entendemos la presencia de la multiculturalidad, mestizajes y la diversidad genética de la población”. Lea aquí: Turismo sexual, una batalla de medio siglo que aún libra Cartagena

Para el especialista aunque no exista una edad específica en que las personas tienen conciencia de la imagen corporal, se habla que desde los cinco y seis años, el ser humano empieza a desarrollar la autoconciencia, pero la autopercepción corporal como aceptable o no, se da a través de la introducción a los esquemas establecidos por los adultos. “El aprendizaje social o por modelos de imitación que se aprende del entorno”, sentencia.

Las pautas de crianza establecidas por los padres o primeros cuidadores determinan la recepción de la información que proviene de la sociedad, la escuela y los medios de comunicación que tienen incidencia directa en la percepción de sí mismos y del entorno, de la belleza y sus estándares inflexibles. El experto asegura que cuando existe vulnerabilidad e influenciabilidad en la persona nace la baja autoestima y la necesidad de agradar a los demás para no ser rechazada o abandonada.

“Como consecuencia existe rechazo de sí mismas, frustraciones, alteración de los estados de ánimo con síntomas depresivos o ansiosos, autoagresión, inestabilidad, una necesidad de aceptación permanente”.

Una preocupación latente

¿Cuánto daño le ha hecho a las mujeres nacidas en el Caribe no ser ‘negras, voluptuosas y sensuales’? o ¿cuanto daño le ha hecho a aquellas que son muy ‘gruesas, sensuales y negras?

El psicólogo Adolfo Castilla Sánchez, magíster en psicología clínica y forense, entrega su análisis al hablar del Trastorno dismórfico corporal. “La mujer empieza a preocuparse compulsivamente por uno o más defectos o imperfecciones que perciban de su físico. Para ellas no son observables o carecen de importancia para otras personas”.

Y amplia: “las mujeres con esta condición pueden mirarse excesivamente en el espejo, asearse como si su cuerpo fuera suciedad, rascarse la piel para ver si lo indeseado desaparece, y la mente juega un papel crucial porque al compararse con el aspecto de otros su seguridad se desmorona y hace lo impensable por obtener aquello que cree que está bien”. Le puede interesar: Video: Las niñas hacen ciencia en Cartagena de Indias

El ideal de perfección es inflexible y rígido, se convierte en el no cumplimiento de expectativas y por ende de sufrimiento y afectación, no existen cuerpos perfectos”.

Adolfo Castilla Sánchez

Aceptar la herencia

“El ideal de perfección es inflexible y rígido. Se convierte en el no cumplimiento de expectativas y por ende de sufrimiento y afectación. No existen cuerpos perfectos, los estándares sociales han creado perspectivas inalcanzables e irrealizables, quien no haga parte de estos paradigmas sencillamente es rechazado y no aceptado. Es importante tomar distancia y crear nuestras propias expectativas razonables, no bajo los intereses convenientes de alguna parte de la sociedad y de algunos actores que inciden directamente”, reflexiona Castilla.

Aquellas mujeres que usted ve con cuerpos que considera perfectos, no son más que personas que aceptaron su herencia corporal y empezaron a llevar una vida en la que el ejercicio y la comida saludable son una prioridad, no es caer en rutinas ni dietas estrictas.

Es inclinarse por hábitos saludables sin caer en los excesos. No se prive de los placeres de la vida, abrace su herencia africana, indígena y europea. Si es blanco o negro, grueso o delgado, de estatura baja o alta, no se preocupe que ser Caribe es una forma de ser, no una condición física.

Un Caribe multirracial, donde las mujeres tienen cuerpos voluptuosos o muy delgados, con ojos verdes oliva o negros azabache, rizos dorados o largas cabelleras. No existe el cuerpo Caribe como un absoluto, sino caribeños de cuerpos diversos.

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