comscore
Deportes

El resurgimiento de un gladiador llamado El Pintoso

Compartir

Cuando en 1959, unos ingenieros barranquilleros instalaron la vieja “bola del acueducto” del barrio El Bosque de Sincelejo, jamás pensaron que al mismo tiempo estaban sembrando la semilla de uno de los clubes de boxeo más importantes de Colombia.
Y es que las gigantescas patas de esta, una de las tres esferas construidas y erigidas bajo el asombro de la población, estaban destinadas a no solo mantener elevada el agua que consumieron durante mucho tiempo los moradores del sector, sino ser los postes del primer ring de El Pintoso Box.
Pero no fue de inmediato, la semilla empezó a florecer a finales de la década de los 80, más exactamente en 1987, cuando las vidas de Iván Feris y Francisco “Lisa” Muñoz se cruzan en el escenario boxeril de la época, uniendo de esta manera a dos de las tres piezas clave de esta historia.
Iván Feris desde joven mostró interés por el deporte de las narices chatas. Iba a las veladas que se organizaban en la región y en ese ambiente se conoció con “Lisa” Muñoz, a quien de repente le expresó su deseo de crear un club de marca, para hacer boxeo sin depender de la liga.
Estos dos personajes se tomaron la base de esa gigantesca mole de metal y a su sombra improvisaron un cuadrilátero para entrenar sus primeros boxeadores, pero a este engranaje le faltaba una tercera pieza, que sería Pedro Serrano, un empresario de origen tolimense.

La tercera pieza
Él, un vendedor de medicamentos, un día cualquiera llegó con uno de sus hijos al llamativo gimnasio de boxeo y estando allí se dio cuenta de las precarias condiciones en que sus gladiadores se armaban para ganarle a la vida.
Sin pensarlo dos veces, en una segunda visita, el representante farmacéutico les llevó papeletas de suero oral y algunos analgésicos, gesto que fue comentado por el entrenador a su jefe y que encendió una entrañable amistad entre Iván Feris y Pedro Serrano.
Feris le pidió a Serrano que sacara un poco de su tiempo para que lo acompañara a diligenciar los documentos de El Pintoso Box, diciéndole “yo quiero crear un club grande y serio. Le estoy apuntando a la luna para pegarle al sol, ayúdeme”.
El comerciante aceptó y reactivó el club quedando él nuevamente como presidente abanderando una misión de revivir el boxeo mariscal e incluso llevar veladas a la provincia, a aquellas localidades en donde nunca se ha vivido una noche de pugilismo.
Serrano llegó a Sincelejo en el año 1984 enviado desde Bogotá por el laboratorio Italmex, empresa con la que trabajaba y con la que tuvo en ese entonces la misión de introducir en el mercado de la región el Dolex 500.
Tenía como base la ciudad de Barranquilla, pero se enamoró de la capital sucreña y estableció su base acá ordenado por el Dios de los deportes para ser uno de los protagonistas de esta historia llamada El Pintoso Box.

Boxeadores y éxitos
El club de marca El Pintoso Box tuvo como primer boxeador profesional a Luis Berrío, toludeño quien peleó por el título nacional en el año 1999.
Le siguió el ya desaparecido, Wilson Pedroza, también del puerto y quien hizo su última pelea ante “Julito” Llerena, en Cartagena.
Posteriormente surgió Miguel “Memín” Julio, quien al igual que Pedroza, inicialmente fueron de un hermano de Iván Feris.
De la escuela amateur aparecieron luego “El Cuscusa” Naranjo, Mauricio Pastrana, Juvenal Berrío, Carlos Mercado, Pablo Ozuna, “El Pegoño” Mendoza y “El Fercho” Bello.
De esta camada, el primero en pelear por título fue “Huracán” Mercado, quien disputó en febrero de 1992 el cinturón ecuménico con Robert Quiriga, en Salerno (Italia), perdiendo por decisión.
Ese mismo mes, el 23, “El Cuscusa” Naranjo encaró en Bangkok al tailandés Fahlan Lookmigwan, por la faja mínima en poder de este último, fallando.
“Huracán” Mercado repitió por título el 21 de agosto de 1993 en Montana (USA), ante el mexicano Julio César Borboa, pero salió derrotado y le dio fin a su carrera.
La agenda mundialista siguió el sábado 20 de noviembre de 1993, en Johannesburgo (Sudáfrica) donde peleó por el título Super Gallo de la FIB, Juvenal Berrío, con el mexicano Orlando Cañizales, perdiendo por decisión.
El 10 de diciembre de ese mismo año, “El Cuscusa” Naranjo tuvo un nuevo chance por título, nuevamente en Tailandia, esta vez con el peleador Ratanapol Sor Vorapin, pero cayó 7-10.
El 21 de enero de 1995, Juvenal Berrío volvió y lo intentó en Cartagena ante Harold Mestre, cayendo, luego hizo una pelea por título latino y también salió derrotado.
Pablo Ozuna también fue a Sudáfrica por título mundial de los Gallos el 15 de abril de 1996, enfrentando sin suerte a Vuyani Bungu, así como Miguel “Memín” Julio, quien un año antes había disputado trofeo ecuménico vacante con  Philip Holiday.
Y el 18 de enero de 1997 llegó el turno para Mauricio Pastrana, quien peleó en el Hotel Hilton de Las Vegas ganando el título mundial de los Gallos a Michael Carvajal y siendo el único en alcanzar un cinturón para la cuerda de Iván Feris.
En su primera defensa del título, Mauricio Pastrana pierde en la báscula, pues estaba pasado de peso, luego Iván Feris, gracias a sus influencias con “Don King” le consigue una nueva pelea para recuperar el cinturón y lo logra.
Pero nuevamente al defender el título, Mauricio Pastrana cayó en la báscula y esa clase de situaciones lo empezaron a decepcionar y decidió apartarse del pugilismo rentado.

Viaje y regreso
Decepcionado, el empresario sincelejano vendió a sus boxeadores y se marchó a Miami, en donde se radicó y puso dos líneas de restaurantes, una de comida árabe y otra de comida colombiana, pero no pudo desligarse del boxeo.
Dado el gran amor que Iván Feris le tiene al pugilismo, en los Estados Unidos siempre estuvo en contacto con empresarios y respirando ese ambiente que mezcla hambre, sudor, pobreza, dinero, gloria y derrota.
Fue así como en su cabeza con el pasar de los años, más de diez, se le fue cuajando la idea de nuevamente apostarle el alma, corazón y vida al boxeo, por eso llamó a su viejo entrenador de cabecera y compadre, Francisco “Lisa” Muñoz, quien acababa de irse del boxeo.
Gracias a la red social Facebook, Iván hace contacto con una nieta de su “compinche” Pedro Serrano, durante muchos años presidente del Club El Pintoso Box y lo invitó a revivir el organismo deportivo y con ello el boxeo profesional en Sucre.
“Lisa” Muñoz, luego de recibir el aval de su médico, pues por quebrantos de salud cardiovascular le había sido implantado un marcapasos, acepta la propuesta de Iván Feris de instalar un campamento para entrenar boxeadores en el corregimiento de Berrugas (San Onofre) inacabable cantera de pegadores.
Por su parte, Pedro Serrano, quien ya no estaba viviendo en Sincelejo, pues lo hace en su natal Ibagué (Tolima) no dejó solo a su viejo amigo y le dijo sí a su propuesta de reactivar el club, por lo que vino a diligenciar su reconocimiento deportivo y promocionar el regreso de la legendaria peña.
El pasado 19 de abril, El Pintoso Box realizó exitosamente una velada de reaparición, aglutinando a gran cantidad de aficionados que siempre esperaron la resurrección del viejo club.

Miguel “Memín” Julio, de la cuerda El Pintoso Box.
Miguel “Memín” Julio, de la cuerda El Pintoso Box.
Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News