Leoncio Alegría, exjugador del Real Cartagena, tal vez uno de los más históricos, lo presagió.
“Siempre que Real Cartagena clasifica algo pasa en los cuadrangulares, se espicha la llanta y no podemos continuar en busca del objetivo. Es raro”, dijo el exlateral que fue subcampeón de la A con Real en 2005.
Y Alegría tenía razón, el auriverde se vino a menos, firmó un año más en la B (en 2024 serán 12 temporadas consecutivas) y la tristeza embarga nuevamente los corazones de los hinchas.
Se fue Cardetti
Martín El Champulín Cardetti, no pudo con la misión y a falta de dos fechas por jugar los cuadrangulares semifinales del Torneo de la Primera B prefirió renunciar.
“Yo hablé con el presidente, presenté la renuncia, a partir de mañana no soy el técnico. Vinimos por un objetivo, no se logró, esto es fútbol, no siempre se logran los objetivos”, dijo Cardetti, quien se fue de Cartagena por la puerta de atrás, con un equipo que no jugaba a nada e hizo unos desastrosos cuadrangulares.
Fortaleza llegó a 10 puntos y es candidato a clasificar a la final por el Grupo A. Leones, con 7 unidades, aún está en la pelea a falta de dos jornadas. Real, con 3 puntos, y Boca Juniors, con 2, están eliminados.
Quién será el nuevo director técnico de Real, cuál será el perfil que buscarán los directivos en cabeza de Colombiagol. Real Cartagena, un equipo de ‘colegio’, eliminado de manera vergonzosa
El dolor del hincha
La afición no aguanta más, está cansada, dolida y con ganas de meter la cabeza en un hueco, no se siente bien representada por este equipo.
Después de 11 años consecutivos en la Primera B, los hinchas que asisten al Jaime Morón León son considerados como unos auténticos héroes, de esos que ya no existen ni en la televisión.
Pese al amor que existe es sus corazones la relación hinchada y Real Cartagena está quebrada. Los hechos del pasado jueves, en el Jaime Morón, en donde barristas ingresaron a la cancha a agredir a los jugadores, dejan claro una fractura entre las partes, que deberá resolverse a favor o con divorcio total, pero de forma pacífica.
Arnulfo Puello, turbaquero y quien sigue a Real desde 1992, apuntó que: “Son 11 años de sufrimientos y ya vamos para 12. Este equipo nos ha acostumbrado a que inicia bien o más o menos bien y apenas llegan los cuadrangulares algo raro pasa que siempre se ca, eso da pie para pensar muchas cosas. He escuchado voces pidiendo que se vaya el equipo de la ciudad y venga otro, pero yo no estoy de acuerdo, no quiero a otro equipo en Cartagena, seré hincha del Real hasta que me toque subir al cielo y me vaya de este mundo”.
¿Y los jugadores criollos?
No se ve a los jugadores cartageneros tener oportunidad en el plantel profesional.
El joven cartagenero Deivis Barrios, uno de los jugadores criollos con más proyección y con una buena cantidad de partidos encima, fue borrado prácticamente por Cardetti, quien le dio paso a otros que poco o nada hicieron.
Mientras tanto Barrios, quien tuvo paso en los microciclos se selección Colombia, estuvo en la banca, esperando una oportunidad que Cardetti nunca le dio.
Así como él, en Cartagena y Bolívar hay muchos jugadores con gran talento que merecen el chance de estar en el equipo profesional de la ciudad.
Hace un poco más de dos meses, Bolívar fue campeón nacional de la categoría sub-23. De esa selección departamental seguro que varios tienen las condiciones para vestir los colores del auriverde.
Los refuerzos de Turbay
Dumek Turbay, alcalde electo de Cartagena, dijo recientemente que: “Me gustaría ayudar al Real Cartagena, porque equipo que tenga el nombre de Cartagena tiene que pensar en título y armar un proyecto serio. Yo ya tengo 5 refuerzos de primer nivel para que lleguen al plantel”.
Pero Real necesita, además, de esos cinco refuerzos valores cartageneros que sientan la camiseta y se brinden al máximo por los colores de esta ciudad.
Hace dos años, 4 semestres, Real ha experimentado con los supuestos mejores jugadores de Colombia entre 18 y 25 años y no ha servido de nada.
El dato
Real Cartagena se fue al descenso en 2012 y desde entonces ha estado en la B dando palos a ciegas, sin rumbo y la mayoría de las veces sin apuntarle a algo serio que realmente dé pie para pensar en el ascenso.
