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Solo la muerte frenó a Ayrton Senna, ¿por qué es el mejor de la Fórmula 1?

El hombre que vivió para ser piloto de carreras. Durante 34 años, Ayrton Senna da Silva dedicó su vida a revolucionar la competencia más importante del automovilismo.

Solo la muerte frenó a Ayrton Senna, ¿por qué es el mejor de la Fórmula 1?

Ayrton Senna ganó 41 Grandes Premios y consiguió 65 poles en su carrera. //Foto: tomada de internet.

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“Olê, olê, olê, olá... Senna! Senna!” se canta cada vez que los amantes de la Fórmula 1 se congregan en el circuito de Interlagos (oficialmente llamado Autódromo José Carlos Pace). La historia del Gran Premio de Brasil está revestida por una de las hazañas más alucinantes y prodigiosas del automovilismo, gracias a la audacia, determinación y pasión de Ayrton Senna da Silva en 1991.

Latinoamérica le ha dado al mundo del deporte personalidades que cambiaron el curso de sus disciplinas y dejaron una huella para la eternidad. El mundo ama a Pelé, Diego Maradona, Usain Bolt, Roberto Clemente, Teófilo Stevenson, Gabriela Sabatini, Lionel Messi, Nairo Quintana, entre muchos otros. Estas figuras se convierten en referentes determinantes para la sociedad. Cuando la escasez, el conflicto y la desigualdad reinan en una nación, estas personalidades representan una luz de esperanza, unión y la certeza de que el mañana siempre puede ser mejor.

En la actualidad, se perciben nuevos aires y un despertar en la Fórmula 1 desde Latinoamérica. Durante mucho tiempo, la expansión del fervor se apagó y era poca la representación de pilotos latinoamericanos que se mantenía en carrera. Desde 1950, alrededor de 750 pilotos han formado parte de la parrilla; 34 alcanzaron el campeonato mundial y solo 71 latinoamericanos ocuparon un asiento en las escuderías. Entre ellos está los colombianos Juan Pablo Montoya y Roberto Guerrero, campeones del mundo como Juan Manuel Fangio, Nelson Piquet, Emerson Fittipaldi y, por supuesto, el protagonista de esta historia: el mejor piloto de todos los tiempos, Ayrton Senna de Brasil.

Sigue un fuerte dominio europeo, pero la presencia latinoamericana gana pista en el deporte. Cada vez hay más personas que laten al ritmo de las carreras y al sonido de los motores. Pero la nueva generación no conoce el regocijo que se sentía en la época en que Senna conducía; años en los que Brasil vibraba más por la Fórmula 1 que por su selección de fútbol.

Senna debutó en la F1 en 1984 con la escudería Toleman y deslumbró bajo la lluvia en Mónaco ese mismo año. //Foto: tomada de internet.
Senna debutó en la F1 en 1984 con la escudería Toleman y deslumbró bajo la lluvia en Mónaco ese mismo año. //Foto: tomada de internet.

¿Por qué Ayrton Senna es el mejor piloto de la historia?

Nació en São Paulo el 21 de marzo de 1960, en una familia que no soñó con que dedicara su vida a los autos de carrera, pero le permitieron ser uno con el volante. Desde los tres años, Ayrton era imparable en su pequeño kart, con el que alcanzaba velocidades de hasta 60 km/h.

“Fue escalofriante. Él tenía unos cuatro años y todo el mundo lo veía andar en el kart. Ya en la primera vuelta en la calle de tierra, nos quedamos impresionados con la noción y el conocimiento que él ya tenía”, contó en entrevista João Alberto, vecino de Ayrton en Brasil.

Milton da Silva y Neyde Senna vieron a su hijo dar vueltas por las calles del barrio, lo acompañaron al circuito infantil, permitieron que el joven viajara a Europa, donde se enamoró de los circuitos, y celebraron al hombre que ganó tres campeonatos mundiales. Pero también lo vieron morir a través de una pantalla durante el Gran Premio de San Marino en Imola (Italia), el 1 de mayo de 1994, a sus 34 años. Lloraron sobre su ataúd mientras su cuerpo recorría las calles de São Paulo en un coche de bomberos, rodeado de más de un millón de personas.

No sé pilotar de otra forma que no sea arriesgada, cuando tengo que sobrepasar el límite, lo sobrepaso“.

 Ayrton Senna.

El héroe había regresado, pero la muerte le impidió batir más récords. Los expertos aseguran que, de haber seguido corriendo, sus números serían inalcanzables. Lea: 30 años sin Ayrton Senna, estrella de la Fórmula Uno

Para quienes lo vieron correr, Ayrton era audaz, revolucionario y determinado. Nada le era imposible. Su naturaleza era luchar: desafiar la lluvia, los circuitos y hasta la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Un piloto siempre batalla contra el tiempo; gana el que conduce más rápido. En este deporte, para sumar hay que saber restar.

El mejor piloto necesita el mejor auto, y esa fue la gran deuda del automovilismo con Senna. Aunque corrió para McLaren y Williams, escuderías líderes en su época, siempre hubo un monoplaza mejor en carrera. A Senna le tocó competir contra una generación de pilotos excepcionales: Alain Prost, Gerhard Berger, Michael Andretti, Nelson Piquet, Nigel Mansell y Damon Hill.

Con tres títulos mundiales (1988, 1990 y 1991), Senna es leyenda viva del automovilismo. //Foto: tomada de internet.
Con tres títulos mundiales (1988, 1990 y 1991), Senna es leyenda viva del automovilismo. //Foto: tomada de internet.

Hasta él mismo reconocía que había una fuerza sobrenatural en su ser: “En Mónaco me di cuenta de que ya no conducía conscientemente, estaba en una dimensión nueva para mí... Estaba más allá de mi comprensión consciente”, Senna (1988).

Su más grande rival fue Alain Prost, cuatro veces campeón mundial. En una entrevista, Prost aseguró: “Era un piloto que no valoraba el riesgo porque creía que corría poseído por la gracia de Dios. Su problema es que se sentía protegido por una estela divina y lo veía todo posible”. Lea: Fórmula 1: ¿quién dominará la temporada 2025?

Senna debutó en la Fórmula 1 en 1984 con Toleman, una escudería pequeña lejos de tener el mejor carro. En el Gran Premio de Mónaco, uno de los circuitos más difíciles por sus calles estrechas y curvas exigentes, Senna desafió la lluvia y, partiendo desde el puesto 12, superó rivales hasta alcanzar a Prost, líder de la carrera. No se detuvo, ni siquiera cuando la FIA lo requirió. Fue el único en cruzar la meta.

No estoy diseñado para ser segundo o tercero, estoy diseñado para ganar”.

 Ayrton Senna.

La rivalidad en pista se transformó en amistad cuando Prost dejó McLaren, y juntos lucharon por las mejoras en la seguridad de los pilotos.

Senna era apodado "El Rey de la Lluvia" por su dominio absoluto en condiciones extremas. //Foto: tomada de internet.
Senna era apodado "El Rey de la Lluvia" por su dominio absoluto en condiciones extremas. //Foto: tomada de internet.

Senna, como Cristiano Ronaldo o Novak Djokovic, tenía un carácter intenso disfrazado de egocentrismo. Sabía que cada día podía ser su mejor versión, incluso cuando perdía. Para estos competidores, perder es limitarse, y ellos no reconocen esa palabra.

 Pensé que tenía la obligación de ganar en Brasil y pude controlar la carrera a pesar de la lluvia al final de la carrera".

 Ayrton Senna, Brasil (1991).

Después de haber conquistado dos campeonatos mundiales, todavía le faltaba ganar en casa, en el Gran Premio de Brasil. Su revancha llegó en 1991, todo parecía estar orquestado a la perfección. Había conseguido la pole.

Bandera verde y Senna condujo como nunca, lideró las primeras vueltas con ventaja sobre Nigel Mansell, de Williams (escudería de Senna cuando falleció), quien abandonó en la vuelta 10 por problemas en su carro y la lucha ahora era con Ricardo Patrese. Todo iba perfecto hasta que su carro dejó de responder y la sexta marcha era lo único que le quedaba. Estaba limitado, incapaz de acelerar adecuadamente en las curvas o alcanzar la velocidad máxima en las rectas, perdía todos los segundos ganados contra Patrese y esté amenazaba con pasarlo. Su cuerpo fue puesto a prueba, dejó de manejar con el carro y lo hizo con el alma hasta cruzar la meta.

Ayrton Senna celebrando su victoria en Interlagos 1991, pese a terminar la carrera solo con la sexta marcha. //Foto: tomada de internet.
Ayrton Senna celebrando su victoria en Interlagos 1991, pese a terminar la carrera solo con la sexta marcha. //Foto: tomada de internet.

Sus brazos no respondían por los espasmos, lo sacaron del auto y su padre lo abrazó ante su vulnerabilidad. Aún así, alzó con una sola mano el trofeo más importante de su carrera.

“Me di cuenta de que Patrese se estaba acercando y en realidad pensé que yo no iba a poder ganar. De todos modos, pensé que tenía la obligación de ganar en Brasil y pude controlar la carrera a pesar de la lluvia al final de la carrera. También sufrí espasmos en los músculos y calambres en los hombros y en el cuello porque el cinturón estaba demasiado apretado, pero también por toda la emoción, No fue la mejor victoria de mi vida, pero sí la que más luché”, aseguró ante los medios después de la carrera.

Ayrton Senna de Brasil, con su casco amarillo, demostró que ser el mejor significa aprender a llorar de alegría y frustración, a desafiar las políticas que matan el deporte y establecen favoritismos ciegos. Sabía que, detrás de un volante, podía hacer de la Fórmula 1 un deporte más seguro y de Brasil un país más orgulloso de lo que brota de su tierra.

No hay curva en la que sea imposible adelantar. Sólo es cuestión de decidir cuál es el mejor momento para hacerlo”.

 Ayrton Senna.

Por más campeonatos con sabor a Latinoamérica

Ayrton Senna, según las estadísticas compartidas por los medios especializados, ganó 41 grandes premios, obtuvo 80 podios, consiguió 65 poles positions, logró 19 vueltas rápidas, disputó 161 carreras y sumó más de 600 puntos. Ganó tres campeonatos mundiales en 1988, 1990 y 1991 con McLaren; también perteneció a las escuderías de Toleman, Lotus y Williams.

Este escrito es un homenaje a cada latinoamericano que ha corrido en la Fórmula 1: Emerson Fittipaldi, Nelson Piquet, Rubens Barrichello, Felipe Massa, José Carlos Pace, Carlos Reutemann, Luciano Burti, Enrique Bernoldi, Ricardo Zonta, Nelson Piquet Jr., Christian Fittipaldi, Tarso Marques, Pietro Fittipaldi, Juan Manuel Fangio, José Froilán González, Carlos Reutemann, Oscar Alfredo Gálvez, Onofre Marimón, Roberto Mieres, Sergio “Checo” Pérez, Pedro Rodríguez, Ricardo Rodríguez, Héctor Rebaque, Esteban Gutiérrez, Juan Pablo Montoya, Pastor Maldonado, Eitel Cantoni, Alberto Uría Eliseo Salazar, Franco Colapinto, Gabriel Bortoleto, entre otros grandes.

Cuando Dios quiere que algo suceda, nadie puede cambiarlo”.

 Ayrton Senna.

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