comscore
Deportes

Cuando el juego se detiene: Giovanny Urshela fuera del diamante

Más allá de los jonrones y las Grandes Ligas, Giovanny Urshela revela la parte menos visible de su carrera: las caídas, las pausas y la vida que también se juega fuera del diamante.

Cuando el juego se detiene: Giovanny Urshela fuera del diamante

De niño a profesional, la evolución de Giovanny Urshela. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.

Compartir

El béisbol suele contarse en estadísticas, pero esa tarde no hubo números. Hubo recuerdos, silencios y una ciudad que aparecía en cada historia. Era 24 de diciembre y, lejos de los estadios, Giovanny Urshela entregaba regalos a pacientes hospitalizados en Serena del Mar. En ese trayecto, el cartagenero no hablaba como el jugador de Grandes Ligas, sino como el niño del Paseo Bolívar, el papá que piensa en sus hijos y el hombre que aprendió que la disciplina también se entrena fuera del diamante.

El camino avanzaba y, con él, la conversación se iba alejando del juego. No había reflectores ni público. Tampoco prisa. Solo palabras que iban revelando a un Giovanny distinto, uno que mide el éxito lejos de los aplausos y que encuentra su mayor motivación en algo tan simple —y tan poderoso— como la tranquilidad de su familia. “Que no les haga falta nada”, repite, como una idea que lo acompaña desde siempre. Lea: Jonrón de esperanza: Giovanny Urshela llevó Navidad a niños hospitalizados

Antes de los estadios y las ovaciones, estuvo el juego puro. Giovanny Urshela, cuando el béisbol era solo ilusión. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.
Antes de los estadios y las ovaciones, estuvo el juego puro. Giovanny Urshela, cuando el béisbol era solo ilusión. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.

Giovanny Urshela Salcedo tiene 34 años. Nació el 11 de octubre de 1991 en Cartagena y su nombre está ligado al béisbol profesional desde hace más de una década. Ha vestido uniformes en las Grandes Ligas, entre ellos los de los Yankees de Nueva York, los Indios —hoy Guardianes— de Cleveland y los Mellizos de Minnesota. Pero cuando se detiene a hablar de sí mismo, el orden de prioridades es otro.

La familia como punto de partida

Antes de los viajes, los contratos y los estadios llenos, estuvo la familia. Urshela se define como un hombre cercano a los suyos, marcado por una infancia en la que el apoyo fue constante, incluso cuando los recursos no sobraban. Creció en el Paseo Bolívar, en una Cartagena donde la calle era extensión de la casa y el juego era parte de la rutina diaria.

Sus padres, recuerda, hicieron del acompañamiento una forma de vida. “Mis papás eran como superhéroes. “A veces mi hermano entrenaba en un lado y yo en otro, y ellos se las arreglaban para estar en todo”, cuenta. “De grande es que uno entiende el sacrificio que hicieron”.

Ese respaldo fue clave para que el deporte se convirtiera en un camino posible. Desde niño practicó varias disciplinas. En el colegio fue arquero de microfútbol, jugó baloncesto y, poco a poco, el béisbol empezó a ocupar más espacio. No recuerda con exactitud si comenzó a los siete u ocho años, pero sí tiene claro que desde temprano entendió que no era un juego fácil.

Giovanny Urshela junto a su familia, su esposa y su hija. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.
Giovanny Urshela junto a su familia, su esposa y su hija. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.

Estudió en el colegio Comfenalco y admite, sin rodeos, que las materias académicas no eran su fuerte, salvo educación física. Apostó todo al béisbol incluso antes de terminar el último grado. No culminó el bachillerato en su momento porque el deporte ya reclamaba todo su tiempo. Años después, cuando ya se había consolidado en las Grandes Ligas, regresó para recibir su diploma como un cierre simbólico de esa etapa.

Sueños, sacrificios y caminos no elegidos

Como muchos niños, Giovanny también quiso ser otras cosas. Cuando habla de ello, sonríe. “A mí siempre me dio curiosidad saber qué había más allá, el universo, el espacio. Me hubiera gustado ser astronauta”, dice. “También médico… uno de niño quiere ser de todo”.

El béisbol, sin embargo, terminó imponiéndose como forma de vida. En ese proceso, la historia de su hermano Jonathan aparece como un punto clave. Para muchos, él parecía tener más proyección para llegar al profesionalismo. No ocurrió así.

“No hubo rivalidad ni envidia”, aclara. “Verlo entrenar, sacrificarse, no rendirse, a mí me empujaba. Eso también me formó”.

Giovanny Urshela cuando jugaba con los Yankees de New York. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.
Giovanny Urshela cuando jugaba con los Yankees de New York. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.

Ese aprendizaje silencioso fue parte de una carrera que no tuvo atajos. Urshela entiende el deporte como un camino largo, de paciencia y constancia. De hecho, reconoce que sus mejores años llegaron después de más de una década como profesional. Su paso por los Yankees de Nueva York, entre 2019 y 2021, marcó el punto más alto de su carrera. “Ahí tuve mis mejores años”, admite, sin rodeos.

Las caídas que no se ven

Detrás de la carrera profesional hay momentos que no siempre aparecen en los resúmenes deportivos. Las lesiones, dice, son el enemigo más duro, no solo por el impacto físico, sino por lo mental. En 2023 enfrentó una de las pruebas más difíciles: una fractura de pelvis que lo dejó fuera de competencia durante cuatro meses.

“Eso te golpea más la cabeza que el cuerpo”, reconoce. “Es una lesión fuerte, no muy común, y hay gente que no logra superarla”.

No dramatiza el episodio, pero admite que fue una batalla silenciosa, de esas que se libran lejos del público y que obligan a replantear certezas. La recuperación fue tanto física como mental. Seguir enfocado, dice, fue clave.

Giovanny Urshela, jugador colombiano de Grandes Ligas. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.
Giovanny Urshela, jugador colombiano de Grandes Ligas. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.

Las críticas tampoco lo desbordan. Ha aprendido a convivir con ellas, a entender que hacen parte del oficio. “Son personas que no conoces, que nunca vas a ver. Eso no puede afectarte”, afirma. En un deporte donde el error es más frecuente que el acierto, aprender a fallar también hace parte del proceso.

La paternidad y el futuro

Hoy, con dos hijos —un niño de 12 años y una niña de tres—, su mirada sobre la vida es distinta. La paternidad, asegura, lo cambió todo. Piensa en el ejemplo que quiere dejarles, en que entiendan que nada es fácil y que todo se construye con esfuerzo.

“Quiero que vean el sacrificio”, dice. “Que entiendan que nada es regalado, que todo hay que ganárselo”.

Sobre el futuro, habla con serenidad. Sabe que el béisbol es un negocio, que los cambios de equipo hacen parte del camino y que el tiempo de juego no es infinito. No tiene una fecha marcada para el retiro. “Hay que seguir hasta que el cuerpo diga ‘hasta aquí’”, resume. Mientras tanto, sigue entrenando, esperando oportunidades y demostrando que la edad no es un límite automático. Lea también: Grandes Ligas: ¿Qué le trae 2026 a los beisbolistas colombianos?

Cuando piensa en el después, no lo tiene del todo claro. Le atrae la idea de ser entrenador, pero también sueña con algo más simple: pasar tiempo en casa, vivir un año sin viajes, dedicarse por completo a su familia.

Cartagena siempre presente

A pesar de los viajes y las ciudades, Cartagena sigue siendo un punto de referencia constante. En cada lugar busca comida colombiana. En su celular guarda aplicaciones para escuchar emisoras locales, no tanto por la música, sino por las propagandas que, por segundos, lo devuelven a casa. Los barrios donde creció, los juegos en la calle, los amigos de infancia con los que aún mantiene contacto siguen formando parte de quien es.

Giovanny Urshela comparte un momento con sus amigos. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.
Giovanny Urshela comparte un momento con sus amigos. // Foto: cortesía Instagram @urshela10.

Entre entrenamientos y compromisos, también encuentra tiempo para disfrutar de pequeñas pasiones, como seguir cada partido de su equipo favorito, el Real Madrid.

En ese trayecto, sin estadísticas ni uniformes, quedó claro que hay historias que no se cuentan en el marcador. Algunas se descubren en el camino, cuando el béisbol deja de ser el centro y aparece, sin prisa, la vida.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News