¡Toda una locura! Así se vivió el tercer juego de la serie final de la Liga Profesional de Béisbol Colombiano. El estadio Once de Noviembre “Abel Leal” presentó un lleno total, sin espacio para un aficionado más, en una noche que desde la previa se sentía distinta.
Tigres de Cartagena llegaba golpeado tras perder los dos primeros compromisos ante Caimanes de Barranquilla en el estadio Edgar Rentería, pero volver a casa, con el respaldo de su gente, se convirtió en el combustible necesario para reencontrarse con su mejor versión.
El aliento constante desde las gradas, los cánticos y esa energía tan propia de la afición cartagenera marcaron el tono del juego desde el primer lanzamiento. La novena felina salió al terreno con la claridad de quien entiende que no había mañana: era dejarlo todo o empezar a despedirse del título. Una nueva derrota no solo significaba caer en el marcador, sino permitir que Caimanes tomara ventaja de 3-0 en la serie, un escenario que habría dejado a Tigres contra las cuerdas y con mínimas opciones de reacción. Lea: De la mano de Teherán y Urshela, Tigres gana en casa y descuenta a Caimanes

Por eso, cada out se celebró como una victoria parcial y cada batazo fue acompañado por una explosión en las tribunas. No era un partido más, era una final jugada con el corazón, con la urgencia de cambiar la historia y con la responsabilidad de responderle a una afición que nunca dejó de creer. En ese contexto, Tigres entendió el mensaje, asumió el reto y convirtió el estadio Abel Leal en una verdadera fortaleza, reafirmando que, en casa, la presión también juega.
La respuesta fue contundente. Tigres se impuso por un categórico 12-0 ante Caimanes de Barranquilla y recortó la serie final, que ahora marcha 2-1 a favor del conjunto barranquillero. Más allá del marcador, el triunfo significó un golpe anímico clave y la confirmación de que la final sigue abierta.
Julio Teherán, dueño absoluto del montículo
La gran figura de la noche fue el lanzador Julio Teherán, quien se apuntó la victoria tras una presentación impecable. El derecho trabajó seis entradas en las que apenas permitió tres imparables, no concedió carreras ni bases por bolas y ponchó a un rival, neutralizando por completo a la ofensiva de Caimanes. Su dominio marcó el ritmo del juego y le dio tranquilidad a una defensa que respondió sin fisuras.

El abridor derrotado fue el dominicano Moisés Díaz, quien solo pudo completar dos episodios, permitiendo tres carreras, otorgando dos boletos y registrando un ponche, en una salida condicionada por la presión temprana ejercida por la ofensiva cartagenera.
El swing de Urshela que levantó a Cartagena y un octavo inning demoledor
Tigres comenzó a marcar diferencias desde el segundo episodio con tres anotaciones impulsadas por Guillermo Quintana, Michael De León y Tito Polo. En el tercer inning, Giovanny Urshela conectó un jonrón solitario por el jardín derecho que amplió la ventaja y empezó a inclinar definitivamente el compromiso.

El golpe final llegó en el octavo capítulo, cuando los felinos fabricaron un rally de ocho carreras que desbordó por completo a la defensa de Caimanes. Anotaron Giovanny Urshela, Guillermo Quintana, Michael De León, Jhosman Teherán, Dayán Frías, Lorenzo Cedrola, Nolan Beltrán y Ronald Hernández, sellando una de las victorias más amplias de esta final.
Urshela lideró la ofensiva al irse de 4-2, con cuadrangular, una carrera anotada y una impulsada, mientras que Dayán Frías también aportó dos imparables y una anotada. Caimanes apenas conectó tres hits, no logró anotar y cometió cuatro errores defensivos.

La serie continuará este sábado 17 de enero, a las 7:00 p. m., nuevamente en el estadio Once de Noviembre “Abel Leal”, escenario que también albergará el quinto juego el domingo a la misma hora. Cartagena respondió en casa y dejó claro que la final del béisbol profesional colombiano está lejos de definirse.

