A mes y medio del inicio del Mundial, el estado físico y competitivo de James Rodríguez se convierte en una de las principales preocupaciones en la Selección Colombia.
El técnico Néstor Lorenzo sigue de cerca su evolución, mientras crecen las dudas sobre si el capitán llegará en óptimas condiciones al torneo. Te invito a leer: Nestor Lorenzo viajaría a EE. UU. por situación de James Rodríguez
El tiempo corre y la planificación entra en su fase definitiva, Colombia debutará el 17 de junio ante Uzbekistán, en un contexto en el que el equipo necesita certezas. Hoy, el liderazgo futbolístico recae en Luis Díaz, mientras el resto del grupo busca consolidarse como soporte competitivo.
Sin embargo, las últimas presentaciones del equipo, especialmente en la fecha FIFA frente a Croacia y Francia, dejaron más dudas que certezas. El rendimiento colectivo no fue el esperado y puso sobre la mesa interrogantes sobre el verdadero nivel del equipo de cara al objetivo de igualar o superar su mejor actuación histórica en un Mundial.
En ese escenario la situación de James toma protagonismo, su escasa continuidad a nivel de clubes y el ritmo mostrado en los amistosos han generado debate, incluso voces autorizadas como Julio Comesaña han planteado la posibilidad de que el ‘10’ no sea titular indiscutido, sino una alternativa desde el banco.
Aunque el mediocampista volvió a ser inicialista recientemente, las dudas no desaparecen, el experimentado técnico Luis Fernando Suárez, con trayectoria mundialista, fue claro al señalar el riesgo que implica la falta de competencia.
“No tener competencia es complicado. Afortunadamente ya jugó, pero si no tiene continuidad va a ser un problema, en los partidos por puntos el ritmo es muy alto”, advirtió el entrenador en declaraciones a Win Sports.
El ritmo competitivo, clave en los Mundiales
Los torneos mundialistas exigen máxima intensidad física y mental, los jugadores que llegan con continuidad suelen marcar diferencia mientras que aquellos con poca competencia enfrentan mayores dificultades para adaptarse al ritmo de partidos decisivos.
